Policiales

Tenía una condena por una cocina de cocaína que funcionaba en su casa

Lunes 05 de Febrero de 2018

Jorge Alberto Selerpe tenía 55 años y era conocido en Tablada como "El Negro". Era parte de una segunda generación de un clan que hace más de diez años aparecía en las crónicas policiales con una fuerte actividad en la comercialización de drogas. En octubre de 2008 allanaron su casa de pasaje Villar al 100 (Ayacucho al 3500) donde secuestraron 80 bochitas de cocaína. Allí detuvieron a su padre Froilán Francisco, por entonces de 73 años, a su hermana Rosa Mabel Selerpe y la hija de ésta, Jorgelina, entonces una adolescente de 14 años.

Sin embargo Jorge no pudo ser hallado en ese lugar sino que cayó en una pensión de Constitución entre Zeballos y Montevideo. La investigación de la ex Drogas Peligrosas que condujo el juez federal Marcelo Bailaque produjo un allanamiento a la vivienda de Selerpe de Fragata Sarmiento al 3300 donde encontraron su "cocina" de cocaína.

Ese procedimiento fue parte del operativo denominado "Rally II" en el que se secuestraron 20 kilos de cocaína. Condenado a 12 años de prisión, hacia fines de 2015 el Negro obtuvo una salida transitoria y fijó domicilio legal en ese mismo lugar donde lo terminaron asesinando el sábado.

En el lugar había bidones con algunos precursores químicos —ácidos clorhídrico y sulfúrico, éter y acetona— para estirar la pasta base. Además, fueron detenidas siete personas, entre los que se encontraban Juan Antonio Romero —a cargo de otra cocina en San Lorenzo al 8500— y Marcelo Sesia, sindicado como nexo entre ambos.

El primer antecedente de Jorge Selerpe por infracción a la ley de estupefacientes es de 1995. También en pasaje Villar al 100 le secuestraron varios gramos de cocaína, dos granadas de mano y una escopeta calibre 12.70. Los pesquisas de la ex Drogas Peligrosas apuntaron su disputa con Ramón "Campito" Giglione, quien purgó 10 años de prisión por narcotráfico.

En tanto, un hermano del Negro, Domingo "Mingo" Selerpe, fue asesinado en febrero de 2010 en un tiroteo dentro de su casa del barrio Itatí (donde se había mudado desde Tablada), en la que también murieron dos de los sicarios que lo acribillaron: Abel Argarañaz, de 21 años, y Celso Aguirre, de 35.

Como capítulos repetidos de una historia que gira sobre las misma problemática, las generaciones jóvenes de distintos bandos siguen dando batalla en los pasillos de Tablada. A diferencia de antes, cuando los vecinos exponían públicamente la situación, ahora el miedo paraliza, nadie habla y la sangrienta cadena de muerte y venganza no se detiene.

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