El lunes a la tarde trascendió que en dos oportunidades y en fechas distintas, dos abogados penalistas pretendieron ingresar a la Unidad Penitenciaria 11 de Piñero con celulares escondidos entre sus ropas y para darles a sus clientes detenidos. El primer hecho sucedió el 7 de junio cuando a media tarde el letrado rosarino David V. declaró que llevaba encima su teléfono celular, pero al pasar por el sistema “body escaner” las imágenes revelaron que portaba dos celulares más: uno en bolsillo del saco y el restante adherido a su pierna derecha. El segundo caso fue el 13 de junio cuando el penalista Sergio C., oriundo de Venado Tuerto, declaró tener un teléfono celular antes de atravesar el escaner y cuando lo hizo, el aparato reveló que en realidad llevaba otros dos.
Los sucesos fueron detectados por los guardias penitenciarios y reportados a las autoridades penitenciarias que a su vez notificaron al personal policial con jurisdicción en la cárcel. Tras la confección de las actas correspondientes se puso en conocimiento de lo ocurrido a la Fiscalía de Flagrancia de Rosario y desde allí al Colegio de Abogados de Rosario y Venado Tuerto.
Ambos hechos se suman al que protagonizó un subayudante del Servicio Penitenciario (SP) el sábado pasado cuando fue descubierto por sus propios compañeros de trabajo mientras intentaba ingresar al penal de Coronda 17 celulares, 25 chips telefónicos, 13 cargadores de celulares, agujas para tatuajes y 20 mil pesos.
Walter Gálvez, secretario del Servicio Penitenciario provincial, dijo a La Capital que es “un avance importante la realización de controles por medio del body escaner”. Y aclaró que “durante mucho tiempo tuvimos una fuerte presión por el tema de los controles de acceso a las cárceles, incluso cuando se planteo el uso de este equipo para todas las personas se cuestionó por qué no se hacía de manera aleatoria, pero al ser obligatorio para todos da estos buenos resultados”.
Asimismo explicó que “este sistema es inquebrantable. Lo pusimos en práctica en las diferentes unidades y desde marzo funciona en forma permanente en Piñero donde no sólo se encuentran celulares sino también balas, pastillas, llaves universales para abrir candados, esposas, de todo”. Por otra parte, el funcionario destacó que en pocos días más estará en marcha a manera de prueba el inhibidor de señal telefónica: “A los operarios que trabajan en la instalación los internos los insultan, pero la instalación es inevitable”, sentenció.
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Cuando los abogados fueron sorprendidos con los celulares adujeron, cada uno por su parte, que habían olvidado que llevaban otros celulares además de los propios. “En la guardia está registrado el número y las características de los teléfonos de los abogados que visitan a sus defendidos, así que cuando llevan otro inmediatamente se los requisamos”, expresó Gálvez.
El tipo de controles que se ejerce se articula por medio de tres grupos de agentes que se encuentran detrás del scanner y no ven a quien controlan. Esos hombres rotan sin una hora determinada, por lo que nunca se sabe quién está observando a través del aparato. “De esta manera sacamos presión a los controladores. No sólo deben pasar por el scanner las visitas sino toda persona que ingrese al penal, incluso los funcionarios. Cuando llego a Piñero lo primero que hago junto con quienes me acompañan es pasar por los controles”, concluyó Gálvez.
Por su parte el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, publicó en su cuenta de Twitter la identidad del abogado venadense Sergio C. “Lo decimos porque los vecinos tienen derecho a saber quiénes son cómplices y parte del circuito del delito que venimos denunciando”. Y ante la prensa enfatizó en la complejidad de que un profesional intente ingresar celulares a una prisión. “La mayoría de delitos se organizan desde las cárceles y es porque los presos tienen la posibilidad de tener celulares, conexión a internet, vínculos entre diferentes bandas. Pero esos celulares, con los que organizan estafas, robos, amenazas, extorsiones, alguien los entra”, explicó el intendente venadense.