La autopsia a William Hurt, el chico de 13 años que fue hallado asesinado el
jueves al mediodía en el bosque de los Constituyentes, determinó que murió asfixiado en forma
manual y los investigadores presumen que él o los agresores le anudaron un trozo de tela para
despistar.
William vivía con sus cuatro hermanos y su mamá, Claudia Romero, en una humilde
casita de material con techo de chapa, en la villa La Boca (Lima al 2900). En el frente de la
vivienda ayer se amontonaban cubiertas en desuso y botellas de plástico. Cerca de las 16 del lunes,
el adolescente salió de ese lugar hacia la casa de un compañero de escuela pero no llegó nunca.
Entonces, sus familiares le perdieron el rastro.
Ante la ausencia de William, la madre radicó una denuncia por averiguación de
paradero en la comisaría 13ª. La tarde del miércoles, la policía le dio a la mujer la peor noticia:
lo habían hallado sin vida entre unos pastizales, en la zona de Sorrento y Provincias Unidas.
Ayer, una fuente judicial señaló que la autopsia determinó que fue asfixiado en
forma manual, y que le quedó una "marca muy leve" en el cuello. Al respecto, los investigadores
presumen que el adolescente no ofreció resistencia al ataque porque tal vez conocía al agresor o
los agresores. Y que los atacantes le ataron un trozo de sábana en el cuello para "simular otra
mecánica" del suceso.
Acerca del móvil del crimen, ayer algunas versiones sostenían que el chico pudo
haber visto algo inconveniente y que por eso lo mataron. Y, en ese orden, dejaron trascender que
podría ser algo vinculado a la droga.
Historia. La historia de William estaba signada por la pobreza y las
desventuras. Su padre falleció 10 años atrás y sus dificultades de aprendizaje lo llevaron a
transformarse en un alumno repitente en la Escuela Nº518, donde apenas cursó hasta tercer grado.
Por eso continuó la escolaridad en el Aula Radial, un espacio de alfabetización que depende de la
escuela nocturna Nº12 y funciona en el distrito oeste. Una docente de la institución contó que
William acudió allí porque no era "compatible" que compartiera el aula con alumnos "más
chicos".
Silvia era su maestra. "Era un chico muy dócil y se había adaptado al grupo",
recordó la docente a LaCapital.
En tanto, la mamá del menor no le encuentra explicación al suceso. "No sé por
qué lo hicieron", dijo con la voz entrecortada por el llanto. A duras penas la mujer dijo que
William "estuvo en la escuela el lunes hasta las 16, regresó a casa para dejar la mochila y se fue
a lo de un amigo que vive cerca del distrito oeste, pero nunca llegó".
En su desesperada búsqueda, Claudia supo que "unos pibes lo vieron el lunes, a
las 5 de la tarde, cuando iba en una bicicleta negra con el hermano de Kevin, que es un compañero
que tuvo en la escuela 518", comentó. Y ese dato será aportado a la policía, que hasta anoche no
tenía pistas que conduzcan a los asesinos.