Ante la muerte, muchas veces inesperada, se pueden generar dudas respecto a la situación en la que esa persona se encuentra, ante la posibilidad de entrar en un proceso de donación de órganos para trasplante. ¿Qué diferencias hay entre muerte cerebral y estado vegetativo? ¿En qué casos se abre la posibilidad de la donación?
La Capital consultó a Cecilia Andrada, directora del Cudaio (Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órgano) el organismo encargado, entre otras tareas, de supervisar los operativos de trasplante en la provincia de Santa Fe.
Aclarar estos conceptos médicos permite a las familias de personas en condiciones de donar, acompañar con más tranquilidad y claridad esta decisión. De acuerdo a la ley vigente en la Argentina, toda persona mayor de 18 años que no haya expresado por escrito lo contrario, "todos somos donantes". Si son menores de edad son los padres los que deben firmar el consentimiento.
Cuándo es irreversible
"La muerte es el cese irreversible de las funciones del organismo: puede ser muerte cerebral o muerte cardíaca, en ambos casos ya no funcionan o el corazón o el cerebro pero ambos son muerte", dice la especialista.
"Lo primero que ocurre es el cese de las funciones del cerebro. (Cuando aún late el corazón) lo que podemos hacer es seguir manteniendo el latido que asegura la llegada de sangre a los demás órganos. Tenemos un tiempo determinado que nos permite la donación en condiciones de posterior implante en otra u otras personas", detalla Andrada.
Si la muerte se produce porque falló el corazón "lo único que puede ablacionarse son los tejidos, hueso, córneas, válvulas, y piel también".
Legalmente fallecido
Para determinar que la persona ha fallecido y establecerlo legalmente "se hace una evaluación clínica sumada a métodos instrumentales que pueden ser un electro o estudios de flujo como un doppler trascraneano o una angiotomografía que evidencia la falta de flujo cerebral".
Eso significa que "si alguien tiene muerte cerebral ha fallecido".
La gran mayoría de quienes están en condiciones de donar sus órganos son personas que tuvieron un traumatismos de cráneo, un ACV o hemorragias intracraneales, un aneurisma, que afectan al cerebro. "Pueden ser caídas, accidentes de auto o moto", señala la funcionaria del Cudaio.
Entonces, si el corazón no ha dejado de latir, "se puede utilizar un respirador y medicaciones para mantener la funcionalidad y que esos órganos puedan luego ser implantados".
También sucede que mucha gente no puede donar porque "la muerte cerebral se produce en un contexto de disfunción orgánica múltiple y todos los órganos se han deteriorado. Tampoco es posible en quienes han atravesado enfermedades crónicas con deterioro o tienen una enfermedad infectocontagiosa, ahí no se puede donar...", menciona.
¿Y el estado vegetativo?
Una de las dudas habituales es cuando un ser humano, luego de un determinado episodio, queda en estado vegetativo. "Allí la actividad cerebral se mantiene y cada caso es particular en cuanto a las chances de que se revierta". Pero si el diagnóstico es ese, "no es muerte, no se puede ablacionar".
Andrada fue contundente: "Si hay estado vegetativo no se puede realizar ningún operativo".
El estado vegetativo es una condición neurológica grave en la cual la persona puede estar despierta pero no consciente. Por falta de oxígeno luego de un paro cardíaco, por un traumatismo severo o por enfermedades neurológicas esto puede ocurrir. Hay diferentes tipos de estado vegetativo, que serán determinados por médicos especialistas mediante evaluaciones minuciosas, repetidas en el tiempo y precisas.
Santa Fe, abierta a la donación
"La negativa de personas a ser donantes es sumamente baja en la provincia de Santa Fe", comenta Andrada. "La sociedad santafesina acompaña el proceso de donación", remarca.
"Incluso cuando se trata de menores, que padre y madre deben autorizar, hay acompañamiento a la posibilidad de la donación", dice la directora del Cudaio, quien aclara que en cada una de estas situaciones tan delicadas y dolorosas, el equipo de la provincia está presente, tanto desde el punto de vista médico como emocional, lo mismo que la institución médica en la que está la persona, sea pública o privada. "Es un trabajo que hacemos desde hace muchísimos años, transparente y con experiencia, con lo que queremos llevar tranquilidad a toda la población sobre los operativos", enfatiza.
Un solo donante puede salvar hasta 8 vidas.