Siete de las personas detenidas el lunes en la cadena de operativos por la ruta
de la efedrinadeclinaron ayer la posibilidad de hablar en el juzgado federal de Zárate-Campana. El
único que declaró fue uno de los abogados que integran el grupo. A todos ayer se les atribuyó una
imputación genérica: conformar una asociación ilícita destinada a cometer una pluralidad de
delitos, entre los que se cuentan como primarios narcotráfico y contrabando.
Solamente una de las ocho personas citadas ayer a indagatoria por el juez
Federico Faggionatto Márquez se fue en libertad. Se trata de Marisel Ferracutti, integrante de una
sociedad comercial que adquirió una lujosa camioneta utilizada usualmente por Gisela Ortega, la
mujer de Mario Roberto Segovia. Ayer mismo retornó a Rosario en compañía de su abogado, Jorge
Bedouret.
Los restantes indagados permanecen presos. El único que pasó para hoy es
Sfungaras Taqui Pargiatis, un químico al que se le adjudica nacionalidad griega.
El grupo que quedó. Entre los que permanecen presos están Gisela Ortega, su
hermano Gonzalo Rodrigo Ortega y la madre de ambos, Antonia Moreno. También los abogados Ariel
González Zevallos —por ocuparse en supuesta forma irregular de las finanzas del grupo—
y Hugo Páez Alvarez —el único que aceptó declarar—. A este último abogado se lo
sospecha de testaferro de Segovia por formar parte de la sociedad que adquirió una valiosa
camioneta Dodge Ram. Ayer se defendió alegando que hizo "un favor sin conocer quién iba a usar el
vehículo".
Quedan también detenidos Sfungaras Taqui Pargiatis y su allegado Ariel Cumbo
Nachelli.
Tapones de punta. El lunes pasado Faggionatto Márquez llegó a la ciudad con 160
policías bonaerenses para realizar 27 allanamientos. Estos se hicieron en Rosario, Villa Gobernador
Gálvez, Funes, Soldini y Roldán. Fuentes del tribunal de Zárate-Campana señalaron ayer a LaCapital
que la batería de operativos dio un resultado altamente positivo que así sintetizaron:
Se buscaba a doce personas y se detuvieron a ocho.
Se secuestró abundante documentación útil para la causa. El contenido confirma y
amplía lo obtenido en escuchas telefónicas que, según el juzgado, acreditan la continuidad de las
actividades por las que Mario Segovia fue detenido en noviembre de 2008 y la actuación de varias de
las personas arrestadas como colaboradores.
La prueba. El señalamiento no se obtuvo sólo de fuentes tribunalicias. Un
allegado a las defensas admitió a este diario que el expediente exhibido ayer en el juzgado
demuestra evidencia fuerte. "Hay mucha prueba y complicada", consignó.
El operativo derivó de una causa iniciada el 2 de septiembre cuando un llamado
al tribunal de Campana indicó que el llamado rey de la efedrina seguía desde la cárcel de Ezeiza
operando en el contrabando de tal producto. El 3 de octubre en la enfermería del penal se encontró
un celular, una notebook, dos modems, pendrives y un manual de entrenamiento para un ataque con
armas químicas. En el juzgado ya hacían interceptaciones telefónicas ordenadas por la Secretaría de
Inteligencia del Estado a Segovia.
El allanamiento dejó incomunicado a Segovia y, según fuentes judiciales,
precipitó los procedimientos del lunes. "La actividad ilícita desde la cárcel había cesado por
razones obvias: ya no tenían aparatos para dar las órdenes porque se habían requisado y confiscado.
Ahora restaba analizar a los que recibían las órdenes desde la prisión", precisó anoche un portavoz
desde Campana.
Desde allí dejaron saber que en la casa de Antonia Moreno —la suegra de
Mario Segovia— encontraron un manual con instrucciones para elaborar efedrina sintética y
metanfetaminas con el procedimiento mexicano. "Era el mismo instructivo con pasos a seguir y
recaudos a tomar con la sustancia que el que resultó secuestrado en una acción en la cárcel de
Ezeiza", confió un allegado a Faggionatto.
El expediente abierto a partir de la denuncia anónima que atribuia a Segovia la
continuidad de sus actividades de tráfico de drogas hacia México desde la cárcel es voluminoso: en
40 días ya acumula siete cuerpos de 200 páginas y tres cuerpos de escuchas telefónicas.