Policiales

Seis víctimas de homicidios de este año aparecieron en campos o baldíos

En al menos cuatro de los casos estuvieron desaparecidas antes de aparecer asesinadas de varios balazos o de un tiro en la nuca.

Martes 20 de Noviembre de 2018

Seis de las víctimas de homicidios registrados en lo que va del año en el departamento Rosario aparecieron al costado de caminos rurales, en escenas de las que se suelen denominar como crímenes mafiosos. De esos casos hubo cuatro personas que estuvieron desaparecidas hasta varios días antes de ser halladas, sin que se reclamara rescate por parte de sus captores.


En principio se trata de casos que no guardan relación entre sí más que por las características de los hallazgos y ciertas vinculaciones, de variada índole, entre las víctimas y el mundo del hampa pueden llevar a creer que se trató de venganzas. Sin embargo, y más allá de que en dos de los casos hay imputados, ninguno de estos crímenes fue aclarado en cuanto a sus motivaciones.

Quedará por develar, considerando cada caso en particular, si se trataron de ejecuciones mafiosas detrás de las cuales hay organizaciones que pretendan darle algún mensaje a alguien. O si las escenas planteadas se trataron de simulacros para desviar las investigaciones.

Antes del partido

Alan Pedraza fue hallado muerto a balazos el 13 de abril en un descampado cercano al cementerio de Ibarlucea, al costado del llamado Camino de los Incas. Su cuerpo tenía 34 orificios de bala. El día anterior el joven de 21 años había salido de su casa con rumbo al Gigante de Arroyito para presenciar el partido que Central terminaría igualando sin goles ante San Pablo por la Copa Sudamericana, pero nunca llegó. Por lo que pudo saberse, fue interceptado por personas que lo llevaron para ejecutarlo donde fue hallado, lo que se infiere de la existencia de 28 vainas servidas en la escena del crimen.

Apodado "Garrafa", Alan vivía en el barrio Municipal de Grandoli y Gutiérrez. A la mañana posterior al partido su familia alcanzó a radicar una denuncia de averiguación de paradero mientras posteaban su foto en redes sociales, con un teléfono de contacto. Pero horas más tarde supieron del peor desenlace posible.

Sobre el crimen hubo diversas versiones. Por un lado, el sitio donde fue hallado y el hecho de que fuera secuestrado cuando iba a ver un partido de Central hizo recordar al caso del barra canalla Mario Sebastián "Gringo" Bisconti, encontrado muerto de nueve balazos en junio de 2016 en la misma zona rural de Ibarlucea.

Sin embargo otras hipótesis apuntaban a la zona donde vivía Alan, dominada por los enfrentamientos mortales entre las bandas Funes-Ungaro contra los Caminos-Segovia, incluso se mencionaron internas en alguno de esos bandos. Lo cierto es que hasta la fecha no hubo avances en la investigación que está a cargo del fiscal Florentino Malaponte.

Campos del sur

Diego Damián Spina fue encontrado muerto el 30 de abril con al menos un balazo en la cabeza a la vera de un camino rural que marca el límite entre las localidades de Arroyo Seco, donde vivía, y Fighiera. Según indicaron entonces fuentes allegadas a la investigación el camionero de 37 años tenía antecedentes por infracción a la ley de drogas y había sido denunciado por un intento de abuso sexual, causa que terminó purgando con una probation.

Su cuerpo fue hallado tendido a un costado de una calle de tierra, junto a matas de pastizales. Vestía una remera oscura, pantalón y botas negras. A simple vista se pudo corroborar que tenía un disparo de arma de fuego en la oreja izquierda y se levantaron tres vainas servidas calibre 9 milímetros. Además, algunas detonaciones escuchadas la noche anterior por vecinos darían cuenta de que lo ultimaron en el lugar.

Meses después, a principios de agosto fueron detenidos tres hombres en un procedimiento antidrogas de Gendarmería realizado en Arroyo Seco. Uno de ellos, Osvaldo M., quedó imputado por el homicidio de Spina (y la portación ilegítima de un arma de guerra) y el juez Hernán Postma le dictó preventiva por 90 días. Esa medida cautelar fue revisada días atrás y el mismo magistrado la prorrogó, a pedido del fiscal Malaponte y con acuerdo de la defensa, hasta el próximo 20 de diciembre.

Un mes después del crimen de Spina, el 31 de mayo, fue hallado asesinado José Norberto Urquiza, de 58 años, en un camino rural paralelo a las vías del ferrocarril Mitre entre Pueblo Esther y General Lagos. La escena, según los investigadores, presentaba "todos los aspectos de un ajuste mafioso que podría estar vinculado al mundo del delito o de las drogas".

Con un solo disparo de arma de fuego que le ingresó por la nuca con salida por la boca, Urquiza fue identificado recién esa noche luego de encontrarse su DNI en una casa de Camilo Aldao al 4400 donde vive un pariente lejano. Así, fue descripto como "un viejo cañero" que había participado de robos resonantes pero "como muchos, se pasó al negocio de la droga". Sin embargo, no contaba con antecedentes penales en los últimos tiempos. Por el hecho no hubo imputados hasta el momento.

Calcinado

Juan Manuel Arias tenía 26 años cuando desapareció el 14 de julio. Antes de salir de su vivienda de Avellaneda al 5200 hacia la casa de un amigo le dijo a su madre que volvería enseguida y eso fue lo último que supieron de él. La búsqueda por comisarías y centros de salud no arrojó ninguna novedad hasta el 31 de julio, cuando su familia cortó el tránsito en Uriburu y Avellaneda.

Horas después fue hallado muerto Arias, padre de dos hijas, en un descampado del barrio Tío Rolo. El cuerpo calcinado presentaba un tiro en la nuca y los primeros datos indicaban que había muerto cinco días antes. Su familia admitió que "tenía problemas con gente del barrio" y que tenía una probation por robo.

Casi dos meses después de su desaparición fue detenido como sospechoso Omar Domingo C. El hombre de 58 años había mantenido contactos a través de Facebook con una hermana de Arias. "Vos vas a desaparecer como tu hermano" le decían a la muchacha desde el perfil a nombre de Omar C. Incluso le hicieron videollamadas amenazantes, le mostraron un sillón con una persona tapada con una manta y le dieron datos que daban a entender que sabían mucho de la vida del joven entonces desaparecido.

Cuando la mujer le pidió un número de teléfono para hablar mejor y se lo pasaron, ella lo mensajeó en busca de más información pero no recibió respuesta. Ese número condujo a la detención de Omar C. quien fue imputado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, privación de la libertad, portación de arma y amenazas simples.

Para la fiscal Marisol Fabbro, el sospechoso retuvo a Arias en su casa del barrio Las Flores Este, donde lo baleó y luego lo llevó hasta el descampado apareció incinerado. En la audiencia imputativa, el acusado negó los hechos que se le atribuyeron.

De Cabín a Soldini

Cristian Enrique estuvo dos semanas desaparecido desde que la tarde del 23 de octubre lo vieron subir a un auto blanco sin patente a metros de su casa de Cabín 9 hasta que hallaron sus restos a la vera de la ruta 14, entre los kilómetros 6 y 7, en inmediaciones de Soldini. La última que lo vio con vida fue su novia quien refirió que estaban en el auto de él cuando se les puso a la par un Chevrolet del que bajaron al menos dos personas con ropas policiales y se lo llevaron.

Durante los días que fue buscado, y tras establecer una participación del joven de 22 años en el secuestro extorsivo del comerciante gitano Colian Miguel 40 días antes, se barajaron diversas hipótesis sobre quién podría haberlo raptado. Tampoco se descartó que el muchacho estuviera escondido o se hubiera escapado de la ciudad temiendo por su vida.

Su suerte se conocería horas después de que el gobierno provincial ofreciera un millón de pesos a quienes aportaran datos fehacientes para localizarlo. La noche del 9 de noviembre su madre recibió un llamado que indicaba que el cuerpo de Cristian estaba donde fue hallado horas más tarde. La descomposición del cuerpo, que dificultó su reconocimiento, sugirió que lo mataron horas después de su desaparición. Por estos días se aguardan más datos a partir de la autopsia, en una pesquisa que trabaja distintas líneas.

Cartelito

Con el hallazgo de Enrique aún fresco el martes 13 apareció Lucio Maldonado muerto de tres tiros —uno en la nuca— donde empieza la autopista a Buenos Aires. Las manos atadas y la posición del cuerpo sugieren que lo ejecutaron de rodillas en el lugar. Y el cartón con la leyenda "Con la mafia no se jode" hallado entre sus ropas terminó de colorear la hipótesis del crimen mafioso.

Antes de ser hallado —dos días antes habían pedido la averiguación de paradero— se sabía que el hombre de 37 años había sido visto por última vez la noche del sábado 10 cuando comió un asado con amigos en el barrio Godoy de donde era oriundo y su auto apareció estacionado frente a su casa de Tablada sin despertar sospechas. Pero, al no encontrarlo, un hermano que vive enfrente revisó unas cámaras de vigilancia y constató que el auto no había sido estacionado por Lucio sino otro hombre que, acompañado por dos más que llegaron en una camioneta, habían entrado a su casa con las llaves y luego salieron con al menos un paquete.

Los pesquisas supieron que Maldonado había forjado un importante patrimonio como prestamista. "Siempre andaba con un fajo de billetes por si se le cruzaba un posible cliente y le prestaba 10 lucas al 5 por ciento semanal. Andaba mucho en la calle, se codeaba con gente del delito y también con policías. Invertían en bienes, terrenos y tenía mucha guita trabajando en la calle", explicó a este diario alguien que dijo conocerlo desde hacía años.

Las andanzas de la víctima, que ostentaba en Facebook su gusto por armas, joyas y autos mezclados con su evidente admiración por narcos como Pablo Escobar Gaviria, sumado al cartel hallado entre sus ropas, dotaron al caso de un tinte mafioso. Sin embargo no se descarta que se haya tratado de un robo ya que quienes lo conocían sabían que manejaba mucho dinero en efectivo.

¿Simulacro?

Al igual que en los otros casos, el esclarecimiento de este homicidio podrá confirmar si, más allá de cómo lo ejecutaron y del cartel alusivo a la mafia, se trató de un crimen detrás del cual hay una organización con la que "no se jode". O si fue un feroz simulacro para encubrir otra cosa.

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