Policiales

Se iniciaron audiencias de apelación por agentes policiales detenidos

Jueves 14 de Diciembre de 2017

Los defensores de algunos policías procesados por la desaparición y muerte de Franco Casco cuestionaron ayer esa decisión de parte del juez federal Carlos Vera Barros en la primera de una serie de audiencias de apelación celebradas en la Cámara Federal de Rosario. Las objeciones fueron iniciadas por las defensas del jefe de la comisaría 7ª y el jefe de la oficina de sumarios de esa dependencia donde, según la teoría fiscal avalada por el juez, el muchacho de 23 años fue detenido y sometido a torturas el 6 de octubre de 2014. Tras 22 días el cadáver de Franco fue hallado en el río Paraná.

Los abogados del entonces jefe de la 7ª, Diego Alvarez, rechazan la idea de que Casco murió de manera violenta y reafirman que además se retiró de la seccional por sus propios medios, con lo que cede la imputación contra su defendido, que es la más grave: le atribuyen desaparición forzada y torturas seguida de muerte.

La defensa ejercida por Antonela Travesaro y Rodrigo Mazzuchini indicó cuatro argumentos que en general adoptan todos los acusados. El primero alude a que la autopsia de la morgue judicial de Buenos Aires da cuenta de que las tres piezas dentarias que le faltan a Casco fueron extraídas en vida, en lo que resulta único elemento que justifica la violencia según la acusación. Sin embargo los defensores de Alvarez dicen que uno de esos tres dientes se extrajo en el Instituto Médico Legal de Rosario (IML) para la pericia odontológica.

Un segundo punto es una documento caligráfico de Gendarmería Nacional en la que dos peritos dictaminaron que la firma en un acta de salida de la comisaría 7ª, fechada el 7 de octubre de 2014, corresponden a Casco. Para los defensores, esa conclusión desmorona el planteo del juez, que indica que Franco estuvo alojado en esa comisaría la noche del 6 al 7 sin ser registrado.

El tercer elemento es una pericia informática de Gendarmería que certifica que un joven que aparece en una imagen de video tomada por una cámara ubicada en Sabín y Avellaneda es Franco Casco. La imagen fue tomada el 8 de octubre a las 3.39, esto es cinco horas después de abandonar la comisaría según la versión que da la defensa. Para el fiscal y el juez el ataque que desencadenó la muerte de Casco, basado en testimonios de detenidos, fue la madrugada del 7 de octubre.

Otro detalle es el reporte de una médica policial que revisó a Casco el 7 de octubre a la tarde y que recibió falta de mérito del juez tras estar sospechada por reportar una rutina de trabajo con inconsistencias. El hecho de que el juez la desvincule de delito le da credibilidad a que ella lo revisó el 7 a la tarde. Pero para la acusación Franco había sufrido antes el ataque que lo llevó a la muerte.

Para el juez hay elementos que permiten inferir que Franco fue detenido la noche de 6 de octubre y sometido a torturas. En base a ese planteo procesó a 25 policías de la seccional 7ª como coautores de la desaparición forzada de Casco. Otros cinco efectivos procesados son de Asuntos Internos a los que se les atribuyó encubrimiento agravado.

El fiscal Claudio Palacín aseguró ayer que el ex jefe de la seccional estuvo en el horario en el que Casco, según los presos, fue golpeado en la comisaría. Y que Franco tiene que haber estado en la comisaría la noche del 6 de octubre porque ese día no tomó el tren al que, según dijo, se subiría para volver a Buenos Aires.

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