Policiales

Se entregaron por un crimen que no cometieron y los condenan por robo

Si bien eran inocentes, estuvieron dos años presos por el aberrante femicidio de una niña. Ahora acordaron sentencias por otros hechos.

Lunes 25 de Febrero de 2019

Les dicen "Wititi" y "Chueco". Sólo por sus apodos, en villa Banana los conocen como dos jóvenes ligados a la banda de Nelson "Pandu" Aguirre, condenado por un homicidio y preso por liderar una red de narcomenudeo en el barrio. Los dos estuvieron detenidos por la violación y muerte de Guadalupe Medina, una nena de 12 años que apareció estrangulada en un rancho hace más de dos años, pero los resultados de ADN negativos los dejaron fuera de sospecha. Sin embargo siguieron tras las rejas en causas por robo y ahora fueron condenados, en un mismo juicio abreviado, a penas que rondan los 6 años de prisión.

Gustavo Rodrigo Berón, de 23 años, y su cuñado Mauricio Chara, de 25, admitieron su responsabilidad en los delitos por los que fueron condenados. Estaban acusados una misma causa por un asalto con arma y además cada uno tenía otra imputación por separado. "Wititi" Berón fue condenado a 5 años y 8 meses de prisión por ese asalto y por circular con una moto robada. Su cuñado "Chueco" Chara recibió una pena más alta a 6 años y 4 meses de prisión por dos robos con armas. Fueron condenados en un mismo juicio abreviado acordado entre la fiscal Viviana O'Connell y la defensora pública Nora Gaspire. El juez Facundo Becerra homologó las condenas.

Por otro caso

Los hechos por los que fueron condenados ocurrieron a comienzos de 2016 pero los dos quedaron detenidos en junio de ese año por otro caso: la violación y muerte de Guadalupe Medina, una nena encontrada muerta el 25 de mayo de ese año en una casilla abandonada de Lima al 2900. La niña había sido estrangulada y tenía lesiones en cuello, lengua, ingle, vagina, zona anal, muslo derecho y pantorrilla derecha.

Un testigo de identidad reservada contó que la noche anterior la había visto charlando en ese lugar con Wititi, Chueco y un adolescente. Esto motivó el arresto, primero de Chara. "No sé por qué me acusan. Estoy dispuesto a hacerme el ADN. Me presenté porque yo no fui", dijo el 2 de junio un día después de entregarse en Fiscalía al saber que lo buscaban. Al día siguiente fue el turno de Berón: "Me presto a quedar detenido hasta que me hagan todos los análisis porque no tengo nada que ver con este caso".

Los vecinos los conocían como miembros de una banda que actuaba con epicentro en villa Banana que actuaba desde unos dos años antes, cuando Nelson Alexis "Pandu" Aguirre dejó el barrio Las Flores para mudarse allí. Su nombre salió a la luz tras el asesinato a sangre fría de Javier Humberto Barquilla, un albañil de 37 años y padre de tres hijos, acribillado el 2 de febrero de 2015.

Por entonces en el barrio le atribuían a la banda de Pandu la usurpación violenta de casas para destinarlas a la venta de drogas, amenazas aprietes con armas. Entre reclamos y marchas de vecinos y organizaciones sociales, Pandu fue detenido en 2015 y condenado en junio de 2017 a 16 años de prisión como autor del crimen de Barquilla.

En esa causa también estuvo implicado Wititi quien recibió una condena en un juicio abreviado a 3 años de ejecución condicional por amenazas calificadas posteriores al crimen de Barquilla. Recuperó la libertad en diciembre de 2015.

Seis meses después quedó en prisión junto a Chara por el crimen de Guadalupe, al que permanecieron ligados por dos años, aunque los resultados de ADN para ambos fueron negativos. Ante ese escenario, y como no surgieron otras pruebas, el año pasado el fiscal Florentino Malaponte no renovó el pedido de detención preventiva para ellos.

El caso dio un giro en diciembre pasado, cuando a partir de otro cotejo genético fue imputado un hombre que cumplía condena por otra violación (ver aparte).

Violenta entradera

Más allá del giro en ese caso, Chara y Berón siguieron detenidos por los asaltos que desembocaron en sus recientes condenas.

El que cometieron en común fue 15 de marzo de 2016 a las 6.30 en Lima al 2900. La dueña de casa, Emilce, salía a la puerta para acompañar a su hijo de 6 años hasta el transporte escolar cuando se acercaron "de manera repentina dos pibes del barrio, uno se apoda Wititi y el otro Chueco", contó la mujer. Dijo que llevaban un arma de fuego y uno se quedó en la puerta de campana. "El otro me apuntó con el arma a la cabeza y bajo amenazas me hizo ingresar a mi casa", relató.

Una vez adentro, según Emilce, el delincuente la empujó sobre la cama en la cual estaba su esposo y les exigió la entrega de dinero y de armas bajo amenazas de matar a sus otros hijos, de 1 y 4 años, que estaban durmiendo.

La mujer les explicó a los asaltantes que no tenían armas. Wititi y Chueco levantaron un botín compuesto por un televisor LCD de 32 pulgadas, una moto Motomel 150, un casco de motociclista negro, una Play Station 2, dos celulares, una billetera con 700 pesos y tarjetas varias, y unos 3 mil pesos que la pareja tenía en la caja del quiosco que atendían en su casa.

Ante la denuncia, agentes del Comando Radioeléctrico recorrieron la zona y en inmediaciones de Rueda y las vías divisaron frente a la puerta de un patio una moto negra de las mismas características a la robada a Emilce. Sobre el techo de chapa de la casilla estaban los demás elementos.

En un primer momento quedó detenida una mujer, hermana de Wititi y pareja de Chueco, quien estaba bajo arresto domiciliario en una causa por venta de drogas. "Qué hijo de puta, ese fue el Wititi que anda con el Chueco, que es mi marido. Deja todo lo que roban acá. Yo no tengo nada que ver", dijo.

Un arma policial

Chara también fue imputado en un asalto a un local de zona oeste cometido un mes antes, el 15 de febrero, cuando le robó el arma reglamentaria a una policía que hacía adicionales. El joven armado apuntó en la cabeza a una empleada y amenazó con matarla si la uniformada no arrojaba el arma. La obligó a tirarse al suelo y huyó sin robar más que la pistola 9 milímetros. Fue reconocido primero por un tatuaje y luego en rueda de personas.

De los dos, Chara obtuvo la condena más alta y además fue declarado reincidente, lo que le impedirá acceder a libertad condicional. Berón, por su parte, también fue condenado por el delito de encubrimiento dado que en un operativo de Gendarmería fue detenido en Biedma y Manantiales cuando iba en una moto robada horas antes. En su caso, la pena se unificó con la condena anterior por las amenazas a allegados a Barquilla.



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