Policiales

Saín juega el futuro de su plan al envío de tres leyes sobre seguridad

Son claves para el cambio de la policía y su control. El ministro condiciona su permanencia a que esos proyectos sean enviados a la Legislatura el viernes.

Lunes 27 de Abril de 2020

El 30 por ciento de la flota de patrulleros de la policía provincial está paralizada por problemas de mecánica ligera como suspensión, frenos, neumáticos o tren delantero. La situación motivó un planteo del jefe de la policía santafesina, Víctor Sarnaglia, al gobernador Omar Perotti, con quien tiene relación directa hace años. Cuando Perotti buscó respuestas a esto el ministro de Seguridad Marcelo Saín replicó que el inconveniente obedecía a la falta de partidas necesarias para afrontar la compra de insumos y los servicios de reparación. El problema se empezó a destrabar el lunes pasado cuando el Ministerio de Economía liberó 200 millones de pesos a tal fin. Lo que no se destrabó fue el encontronazo entre Saín y Sarnaglia del que se rumoreó toda la semana.

Es cierto que desde hace semanas Saín no habla con Sarnaglia. El ministro incluso decidió que el jefe policial no ingresara el miércoles a una reunión en la que varios funcionarios trataban el problema de los patrulleros. El desacople obedece a que Saín cree que un funcionario policial debe dedicarse a cuestiones operativas de su función específica y no a dialogar con el gobernador eludiendo la instancia correspondiente, que es la Secretaría de Seguridad. También le incomodó que Sarnaglia haya ventilado en la prensa su malestar por estas cosas, por lo que considera que está haciendo política.

Sarnaglia rechaza esto con vehemencia e indica que sólo trata algunos temas con Perotti en virtud de la cercanía que tiene con él. No obstante, Saín está convencido de que el jefe de policía provincial no puede estar en tal desarmonía con el responsable civil de la seguridad y que por eso debe dejar su cargo.

Lateral

Todo este contrapunto que generó atención en los medios es un asunto lateral en relación a la marcha de la política de seguridad en la provincia. Lo que no es una anécdota es que Saín está dispuesto a resignar su lugar si no obtiene el impulso para sentar las bases de una policía con funciones claras y establecer mecanismos para su control.

Su posición, señalada antes de asumir, es que con el actual esqueleto orgánico y jurídico no hay posibilidad de generar cambios para el gobierno de la violencia. La normativa que rige el funcionamiento policial es de 1975, cuando el narcotráfico no existía como problema de seguridad. Si no tiene las herramientas para transformar la seguridad, dicen en su entorno, no se quedará en el cargo más allá de octubre.

Indispensables

En el Ministerio de Seguridad consideran indispensable que los tres proyectos de ley que dan el sesgo a la reforma de seguridad sean parte del mensaje de Perotti cuando el viernes inaugure el calendario de la Legislatura y que puedan tratarse en las sesiones ordinarias. De otro modo, Saín cree que su presencia no tendrá sentido porque su aspiración, más que administrar el esquema presente, es transformarlo.

No lo plantea como un ultimatum. "Hay una estructura totalmente desacompasada que genera problemas para prevenir el delito, para la persecución del delito complejo y produce ambivalencia entre la policía y la autoridad política. Si no cambia esto no se podrá materializar la gestión que se espera por más buena voluntad que haya", dijo Saín.

Los tres proyectos

El llamado Plan de Modernización Normativa en el que trabaja Saín tiene eje en tres proyectos de ley. El primero es la ley de seguridad pública de la provincia. El diagnóstico es que actualmente no hay una ley que articule los componentes, estructuras y actores que intervienen en materia de seguridad pública.

Este proyecto establece las bases jurídicas del sistema de seguridad, sus autoridades, la conducción política del sistema policial, lineamientos en materia de gestión del conocimiento en seguridad y las políticas para prevenir la violencia con armas de fuego. También establece las principales funciones del sistema policial, políticas para el bienestar policial, un nuevo esquema de formación y capacitación, así como la coordinación entre provincia y municipios, la delimitación de los servicios de seguridad privada y el control legislativo en seguridad pública.

La segunda ley es la del sistema policial provincial. La ley vigente tiene casi 15 años y para adecuarla a un modelo de policía moderna se propondrán objetivos, funciones y un funcionamiento operacional. Se distinguirá en forma clara los servicios de prevención, investigación y control para buscar la especialización y profesionalización.

Por otro lado se define la estructura de personal con escalafones, especialidades y grados jerárquicos. Todas las cuestiones relativas a la carrera profesional se define en este proyecto, al igual que régimen salarial, de licencias y previsional.

El tercer eje es el proyecto de control policial que también contempla los procedimientos disciplinarios para los efectivos. La ley de personal policial de 2006 no conformó todos los organismos previstos y duplicó facultades entre distintos órganos, lo cual generó problemas.

La iniciativa busca mejorar las capacidades para la investigación y sanción de faltas disciplinarias en que pueda incurrir el personal. El modelo que propone Saín es que en caso de faltas graves haya un organismo externo al sistema policial que las juzgue; porque en una policía tan contaminada por el narcotráfico la supervisión no puede ser interna. Asimismo se plantea que las faltas menores y cotidianas se diriman al interior de la policía garantizando que los jefes tengan una herramienta de sanción para el correcto funcionamiento operativo. Así, se crea una nueva agencia policial abocada ya no a las faltas disciplinarias sino a los posibles delitos cometidos por policías con cinco ejes: violencia institucional, violencia de género, corrupción policial, regulación policial del delito y mal desempeño funcional.

Este plan fue detallado por Saín en una conferencia de prensa de 45 minutos en la Casa Gris el día posterior a la asunción de Perotti, como uno de los ejes centrales del cambio en seguridad que proponía su administración.

La tapa de la olla

Los avances en investigaciones colocan a Saín además en la idea de la urgencia del impulso de estos proyectos. En las próximas semanas habrá novedades sobre graves complicidades detectadas en delitos complejos en niveles medios y altos de una unidad regional de la provincia. El grado de compromiso sistémico entre policías jerárquicos y el narcotráfico. Para el ministro es importante quebrar la construcción de actores del poder estatal con mercados que operan en la ilegalidad. Para ello requiere que este paquete de leyes no tenga más demoras.

El lanzamiento de las iniciativas es un primer paso pero el ámbito de su tratamiento será un capítulo muy distinto. Allí no sólo estarán jugados los planteos de la oposición sino que en el oficialismo las posiciones sobre este paquete normativo tampoco están lejos de estar blindadas. Es recordado que en enero pasado las principales consideraciones de la ley de emergencia en el capítulo de seguridad pedidas por Saín, en especial la de cederle atribuciones sobre el manejo de la policía, naufragaron en el Senado provincial a raíz de la negativa del bloque liderado por Armando Traferri.

Estas son leyes específicas con lo que el escenario es diferente a atribuciones de urgencia. No obstante, las miradas sobre la seguridad y la policía son muy dispares dentro del PJ. Pero antes de ese momento hay otro más crucial que es que esos proyectos lleguen a la Legislatura provincial. Lo dejará claro el gobernador el viernes.

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario