El robo de unos 20 mil dólares y una cantidad no precisada de joyas de un departamento de barrio Martin, perpetrado mediante el cuento del tío, sumó un condimento nuevo esta mañana, al confirmarse que una mujer que trabajaba como cuidadora de la víctima fue detenida por la Policía. La sospecha de los investigadores es que la empleada habría sido cómplice de un cerrajero para urdir un plan para apoderarse de los billetes estadounidenses y otros objetos de valor como joyas y alhajas.
Según trascendió, la sospechosa fue identificada como Tamara G., tiene 29 años y hasta ayer a la tarde se desempeñaba en tareas de cuidados en general de una mujer de 75 años, dueña del departamento ubicado en avenida de La Libertad 85. La cuidadora quedó a disposición del fiscal de la Unidad de Flagrancia y Turno Rodrigo Urruticoechea, quien esperará el cumplimiento de varias medidas investigativas para resolver la situación procesal de la mujer.
De acuerdo con las primeras informaciones, la caja de seguridad donde estaba el dinero y las joyas estaba ubicada en una de las habitaciones del departamento.
El caso trascendió a raíz de una llamada a la Central de Emergencias 911 que realizó la hija de la víctima. La denunciante declaró ante la Policía que una mujer que se hizo pasar por ella y llamó por teléfono a su madre diciéndole que iría a su casa un cerrajero para revisar la caja de seguridad. Lo cierto es que un técnico se presentó en el edificio para realizar el mencionado trabajo y así empezó la historia que terminó con la sustracción del botín.
Cómo ingresó el ladrón al edificio de barrio Martin
Según contó Franco, el portero del edificio, cuando el cerrajero se presentó en el hall de ingreso le anunció que lo habían convocado para realizar una reparación en el séptimo piso, convocado supuestamente por una mujer llamada Tamara. En declaraciones a LT8, Franco contó que en ese momento actuó conforme al reglamento: lo primero que hizo fue llamar desde la central telefónica de planta baja al departamento en cuestión para pedir autorización para dejar entrar al técnico.
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“La única Tamara que conozco es la empleada de la señora del séptimo piso. Me comuniqué con ella y pregunté si el cerrajero estaba autorizado a subir, porque no sube nadie sin permiso de arriba”, sostuvo el encargado del edificio.
De acuerdo con el testimonio de Franco, Tamara "dio el ok para que pasara el cerrajero y yo permití el acceso. Actué de acuerdo a nuestro convenio. Después, no sé qué pasó arriba. Yo me retiré al cumplir mi horario y me enteré de lo que pasó cuando estaba en mi casa y me llamó mi compañero del turno tarde”, sostuvo Franco con dejo de amargura por la situación incómoda en la que había quedado a casi un año de trabajar en ese lugar.
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Lo que sucedió en el departamento es materia de investigación. Según la denuncia policial, la persona que ingresó a la vivienda como cerrajero, y manteniendo engañada a la víctima, se apoderó de unos 20 mil dólares, más joyas y alhajas, que pertenecían a la dueña del inmueble y huyó del lugar sin llamar la atención. Horas después, y tras la denuncia que hizo la hija de la víctima, quedó bajo todas las miradas Tamara, a quien se la demoró porque se sospecha que habría actuado en combinación con el cerrajero.
El caso es investigado por el fiscal Rodrigo Urruticoechea, quien ordenó que Tamara continúe detenida mientras se cumplen diversas medidas para resolver su situación procesal. Entre las dirigencias que pidió el fiscal figuran relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas, levantamiento de rastros y toma de testimonios.