Una interna de la Unidad Penitenciaria Nº 5, la cárcel de mujeres de Ingeniero Thedy al 300, reclamó "en nombre de sus compañeras" por derechos básicos como "buena comida, derecho a la salud, salidas y mejor trato".

ingeniero thedy al 300. La cárcel está en los altos de la comisaría 8ª.
Una interna de la Unidad Penitenciaria Nº 5, la cárcel de mujeres de Ingeniero Thedy al 300, reclamó "en nombre de sus compañeras" por derechos básicos como "buena comida, derecho a la salud, salidas y mejor trato".
Los pedidos trascendieron a través de un audio que la mujer grabó y le pidió a un familiar que lo acerque a distintos medios de comunicación para que sean "escuchadas". El penal, con capacidad para 46 internas, aloja actualmente a 44 mujeres, varias de ellas con bebés.
Bebés en los buzones
"Más que un centro de recuperación, esto es un centro de destrucción. Hay abandono de persona. Además de nosotras, acá viven ocho bebés y dos están en buzones, en celdas de aislamiento. Nos mezquinan leche y pañales. La comida es pésima. No tenemos con qué limpiar. Hay alacranes, roedores, cucarachas. El techo del comedor se está cayendo. No nos llevan al médico. Cada vez que pedimos algo nos dan pastillas psiquiátricas o nos amenazan con trasladarnos al Chaco. Estamos totalmente abandonadas", se escucha en el audio que circula por redes sociales y que también llegó a distintos medios de prensa de la ciudad.
En ese contexto, la titular de ONG "Mujeres tras las rejas", Marina Grysiuk, sostuvo que "se ven cosas muy traumáticas. En verano los grupos interdisciplinarios conformados por abogados, terapeutas de distintas ramas y hasta nuestra organización no podemos entrar. Tampoco las chicas tienen un fácil acceso a la Justicia por la cuestión de la feria y esto hace que no exista una contención para las internas".
La ONG trabaja en la confección de productos textiles que las reclusas producen y luego son vendidos en la Feria del Bulevar. "Ese dinero se les deposita en una cuenta que ellas controlan regularmente y es una salida laboral", sostuvo Grysiuk.
"Hace diez días, suspendieron del trabajo a una compañera sin motivo ni razón. Cuando preguntó por qué, la golpearon re mal. Y cuando quisimos defenderla nos pegaron a todas. Después hablamos con la directora, Susana Romano, para preguntarle por qué las empleadas nos pegaban. Y contestó que si querían podían pegarnos y mucho más, pero que si nosotras respondemos nos iban a trasladar lejos, a Santa Fe o al Chaco", se escucha en el audio difundido.
En lo que se refiere a la alimentación, la interna denunció: "Nos dan alimentos en muy mal estado. La ración es muy poca, hace tiempo que estamos pidiendo una mesa de diálogo pero no tenemos respuestas. Los chiquitos están en lugares de resguardo, los famosos buzones de aislamiento. Están ahí por falta de cupo en las piezas para madres".
Piden informes
En ese contexto, ayer a la mañana se presentó en la cárcel el abogado defensor público Andrés Bassini y se entrevistó con la directora del penal para plantearle los puntos que la denuncia anónima destaca.
"Le pedimos a la funcionaria que en un lapso de 72 horas y por escrito nos informe sobre la alimentación que reciben las internas, las desinfecciones y otras circunstancias como por ejemplo la situación de los menores en la unidad". Además se entrevistaron con alguna internas, visitaron la cocina y se llevaron la impresión de que "la directora estuvo predispuesta a los requerimientos del Ministerio Público en todo momento".
Un hecho fatal que sigue sin resolverse
En enero de 2016 una reclusa de 34 años, Elizabeth Cantero, murió luego de que al menos cuatro guardias de la Unidad Penitenciaria Nº 5 la golpearan e inyectaran una solución con una jeringa. Fue después de un incidente en el que, según la versión oficial, la mujer había golpeado al hijo de una interna. Pero su abogado, Marcos Cella, dijo que esa pelea "estuvo armada". Lo cierto es que un año después el caso sigue sin resolverse.


