Policiales

Pormenores de un fallo que explica cómo se hacía el tráfico de efedrina

Para el juez Faggionatto Márquez, el rosarino Segovia era quien ejercía el mando del negocio Con qué pruebas implicó el juez al hermano y al primo del llamado "rey de la efedrina"

Domingo 14 de Diciembre de 2008

Mario Roberto Segovia es "la persona que ejercía el mando, organizaba y financiaba tanto la adquisición de la efedrina como la producción del estupefaciente (metanfetamina), dedicándose asimismo a arbitrar los medios necesarios para exportar la sustancia ilícita del país". Así se expresa el juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionatto Márquez, para sustentar el procesamiento con prisión preventiva del rosarino considerado el "rey de la efedrina". El magistrado manifiesta en su resolución que todas esas actividades las realizó "valiéndose de la usurpación de la identidad de Héctor Germán Benítez", que esas "conductas delictivas le han reportado una considerable fortuna... que en modo alguno puede justificar" y que las "probanzas recolectadas en el sumario permiten colegir que el origen de dichos bienes resulta espurio".

El fallo de Faggionatto Márquez, dado a conocer en forma exclusiva por LaCapital en su edición de ayer, ordenó el procesamiento no sólo del "rey de la efedrina", a quien le trabó embargo sobre sus bienes por 10 millones de pesos, sino también a su hermano, el policía Hernán Jesús Segovia; a su primo, Sebastián Segovia; y a los mexicanos Salvador de la Cruz Acuña y Alberto Domínguez Martínez, qienes eran correos de la organización. A todos ellos, el magistrado les dictó prisión preventiva y les trabó embargo por 2,5 millones de pesos a cada uno.

Asimismo el juez procesó aunque dejó en libertad a Gisela Itatí Ortega, la esposa de Mario Segovia, y dictó la falta de mérito para el contador Roberto Guerini y el empleado Daniel Alberto Bocchi, todos los que la noche del sábado dejaron sus lugares de detención aunque siguen vinculados a la causa (ver abajo).

El camino. Para llegar al procesamiento de Mario Roberto Segovia el juez partió de un dato objetivo. En la casa quinta de Ingeniero Maschwitz allanada el 17 de julio pasado, lugar donde una banda de narcos argentinos y mexicanos fabricaba metanfetaminas, se halló una partida de efedrina procedente del laboratorio Malladi de la India, con número de lote 196107. Esa sustancia le había sido vendida a Segovia (quien actuaba bajo la falsa identidad de Héctor Germán Benítez) por Mario Raúl Ribet, en cuya casa los investigadores hallaron una agenda en la que estaban detalladas las operaciones comerciales ilegales entre ambos.

El importador de la sustancia, según la investigación, fue el prófugo Carlos Edelmiro González Sáez, quien le vendió 2.901 kilos de efedrina a Mario Ribet, titular de la Distribuidora del Sol, y éste se la revendió a Segovia despachándola a la oficina que había montado en Entre Ríos 1031 de Rosario con el nombre de laboratorio Galénika, logrando así una triangulación que evitaba los laxos controles de las autoridades del país. Y fue el propio Ribet quien ante el magistrado dijo tener "un solo cliente" para la comercialización de la efedrina, el falso Héctor Germán Benítez, quien pagaba 340 dólares por cada kilo de esa sustancia.

Además, Faggionatto Márquez sostiene en el procesamiento que las tareas de inteligencia hechas sobre Segovia permiten determinar que "se encuentra involucrado en maniobras ilícitas con estupefacientes" y enumera que las escuchas telefónicas realizadas permiten determinar que el "rey de la efedrina" ordenó reservas en un hotel de Rosario para la estancia de los correos, la adquisición de valijas y bolsas para ocultar la sustancia, como también saber que realizó viajes a países como España, Alemania, Estados Unidos, México, Brasil, Chile, Bolivia, Venezuela, Gran Bretaña y Malasia.

A esos elementos el juez también le sumó la declaración testimonial de empresarios del rubro droguerías que afirmaron haberle vendido importantes partidas de efedrina a Segovia a partir de 2007 y un sinnúmero de documentación que fue recolectada de los allanamientos hechos en las distintas propiedades del acusado.

Los cómplices. Para el juez hay pruebas suficientes de que Segovia era el líder de una organización de la que eran partícipes necesarios su hermano Hernán Jesús y su primo Sebastián Martín. "Formaban parte de la organización ilícita que encabezaba su pariente, habiendo tenido una activa participación en la logística destinada a disimular los estupefacientes contrabandeados hacia el exterior del país como la relativa a los correos que se dirigían hacia Rosario a retirar el estupefaciente ya elaborado", dice el fallo.

En cuanto a Hernán Jesús Segovia, el magistrado entiende que el movimiento de viajes al exterior registrado en su pasaporte desde noviembre de 2007 y hasta la fecha de su detención, que incluye vuelos a Chile, Brasil, Alemania y China, es una "situación que en nada concuerda con la condición de cabo de la policía de Santa Fe", donde registra un sueldo promedio de 1.800 pesos.

Y pone de manifiesto la contradicción que resulta de lo dicho por el policía en su indagatoria, cuando dijo tener "un trato distante" con su hermano, y "los numerosos viajes al exterior" que realizó con él durante el último año.

Respecto de Sebastián Segovia, Faggionatto Márquez sostiene su participación en las numerosas escuchas telefónicas que permiten reconocer en este muchacho al secretario del "rey de la efedrina". Se encargó de buscar alojamiento para los correos mexicanos y el remís para conducirlos al aeropuerto de Ezeiza, de comprar los elementos que esos hombres necesitaron para envolver la droga y disimularla dentro de las valijas detectadas en la estación aérea, y tenía en su poder al menos dos elementos comprometedores: un pen drive con información precisa sobre "efedrina, químicos para la producción ilegal de drogas, de síntesis industrial de anfetaminas, química orgánica de drogas e historia de los narcóticos" y su pasaporte con registro de viajes a Brasil y Alemania en compañía de Mario. Asimismo, a Sebastián lo compromete la compra de un campo en la provincia de San Juan, operación en la cual aparece como testaferro de su primo.

Los correos. Los mexicanos Salvador de la Cruz Acuña y Alberto Domínguez Martínez fueron procesados con prisión preventiva por contrabando de estupefacientes (metanfetamina) en calidad de autores y partícipes necesarios de la organización liderada por Mario Roberto Segovia. A los dos los apresaron el 24 de noviembre en el aeropuerto internacional de Ezeiza cuando iban a embarcar hacia México transportando 9 kilos de drogas sintéticas que eran despachados por el "rey de la efedrina".

Ambos extranjeros habían estado en la ciudad de Rosario entre el 6 y el 7 de noviembre pasado, alojados en el hotel 5 entrellas de Mitre y Catamarca, antes de volver a su país. Para el juez habían llegado a buscar la droga que iban a transportar a México como lo hicieron en al menos otras cinco oportunidades en las que estuvieron en la ciudad. Las habitaciones que ocuparon fueron pagadas por el propio Segovia y fue su primo, Sebastián, quien compartió con los mexicanos su estadía en la ciudad y la cena en una parrilla céntrica.

Los que quedaron libres y con falta de mérito

En relación a las tres personas que el viernes recuperaron la libertad aunque siguen vinculados a la causa, el juez Faggionatto Márquez hizo distintas consideraciones.

u Gisella Itatí Ortega: fue procesada como partícipe secundaria del delito de producción con fines de comercialización de estupefacientes. El magistrado le reprocha principalmente su cabal conocimietno de las activivdades que realizaba su espso. Al respecto, dice el juez que "en determinadas oportunidades retiró la efedrina transportada" a Rosario; y que tuvo una conversación telefónica con su marido el día que cayeron en Ezeiza los mexicanos Salvador de la Cruz Acuña y Alberto Domínguez Martínez, quienes se llevaban a su país 9 kilos de efedrina vendidas por el rosarino. Asimismo, a la mujer se le detectó un viaje a Méxcio entre el 11 y el 14 de diciembre de 2007, presuntamente para transportar efedrina. Sin embargo, el juez entiende que "los delitos que se le enrostran podrían haber sido cometidos sin su participación".

u Daniel Alberto Bocchi: el juez le dictó la falta de mérito aunque seguirá ligado a la causa. Al declarar ante el magistrado, este hombre que realizaba trabajo de mantención en las fincas de Segovia y se encargaba de llevarle los autos a lavar o a arreglar, dijo no tener llaves de la casa y la oficina de su patrón y que sólo tenía un Nextel para estar comunicado permanentemente con él a fin de realizar las tareas encomendadas. "Las explicaciones dadas en la indagatoria resultan suficientes" para la falta de mérito, asegura Faggionatto Márquez.

u Roberto Martín Guerini: el contador también fue favorecido con la falta de mérito aunque en su escrito el juez de la causa deja sentado que "si el avance de la investigación así lo establece, deberá dar explicaciones sobre sus actividades respecto de la obtención de prestanombres a favor de Mario Roberto Segovia en lo atinente a algunas de sus propiedades descubiertas por esta pesquisa criminal y lo atinente a la posible comisión de los delitos relacionados con el lavado de dinero proveniente de la actividad narcocriminal detectada".

 

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