Policiales

Piden 23 años de prisión para el acusado por el segundo crimen del año

Un fiscal pidió esa pena para Gabino Ojeda, imputado por balear en el abdomen a Marcelino Gallegos en la mañana del 1º de enero

Martes 17 de Agosto de 2021

El de Marcelino Gallegos fue el segundo homicidio del año. A las 8.30 del 1º de enero caminaba por Muñoz al 600 cuando un vecino le preguntó si se acordaba de él y a continuación, al parecer sin que existiera un pleito entre ellos, le disparó un letal balazo en el abdomen. Al tirador lo encontró la policía recostado a pocos metros en la vereda, en estado de ebriedad y con el arma homicida en sus manos. El caso se encamina a juicio oral y público y un fiscal solicitó la pena de 23 años de prisión para el acusado como autor de un homicidio agravado por el uso de arma y la portación ilegal de un arma de fuego.

Esa acusación planteada por el fiscal Gastón Avila fue admitida por el juez Gustavo Pérez de Urrechu en una audiencia preliminar al juicio oral y público. Según dispuso, el debate estará a cargo de un tribunal pluripersonal. Asimismo resolvió prorrogar la prisión preventiva del imputado, Ricardo Gabino Ojeda, de 39 años, hasta la finalización del debate. En ese trámite el juez declaró admisibles las pruebas solicitadas por las partes de cara al juicio, entre las que constan testimonios de vecinos, testigos, peritos y filmaciones de cámaras de vigilancia públicas.

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El crimen fue en la primera mañana del año. Alrededor de las 8, cuando cerraba los festejos de Año Nuevo, Ojeda fue a saludar a un tío a su casa de Muñoz al 600. El hombre lo recibió pero enseguida discutieron cuando el dueño de casa comprobó que su sobrino estaba armado: “Aparece mi sobrino a saludarme, medio copeteado, estaba tomado. Discutimos un ratito, habrá estado media hora”, contó el familiar del acusado. Si bien Gabino no exhibió el arma, según dijo su tío, se le veía el mango asomando por la cintura.

“Estoy seguro de que se trataba de un revólver. El tenía problemas dentro del barrio y yo no quería que esté ahí”, añadió el tío, aunque aclaró que “no tiene nada que ver esa bronca con el chico al que le disparó”. Luego de ese intercambio, Ojeda, a quien le dicen “Chaina”, se retiró caminando y a los pocos metros se encontró con Gallegos. “¿Te acordás de mí?”, le dijo, y sin más le disparó al abdomen. La víctima, que no se desvaneció en el momento, fue a pedir ayuda justamente a la casa del tío del tirador.

“Lo conocemos como Pichulo. Entra a mi casa. Entró a saludarme porque somos amigos. Y me dice: «Mirá lo que me hizo el Chaina». Y me señala la herida. Era del lado izquierdo de la panza. Luego de eso no me llegó a decir nada más. No me dijo por qué le disparó ni nada. Era un solo tiro”, dijo el dueño de casa, que acompañó a Marcelino hacia la calle para llevarlo al hospital pero el hombre se desvaneció en la puerta. Entonces comenzaron a agolparse los vecinos y acudieron familiares del herido, que lo trasladaron al Hospital Roque Sáenz Peña en un auto ante la demora de la ambulancia.

Mientras esperaba las primeras curaciones antes de ser trasladado desde allí al Hospital Centenario, Gallegos alcanzó a contar que caminaba a un quiosco cuando se cruzó con Chaina, a quien sólo conocía “de vista, del barrio”. “Me dijo: «¿Vos te acordás de mi?» Y me efectuó un disparo en la zona izquierda del tórax”, dijo la víctima, y brindó una descripción del agresor: “Lo que me acuerdo es que era pelado, con barba, vestía remera color gris mangas cortas y pantalón de jean”. Horas después, alrededor de las 19, Marcelino falleció. Según la autopsia, a causa de un “shock hipovolémico por lesiones graves abdominales por proyectil de arma de fuego”.

Para la policía no fue complicado ubicar al agresor. Es que al acudir un móvil policial al lugar del ataque, en Muñoz al 600, los efectivos encontraron a Gabino en la vereda, en estado de ebriedad, recostado sobre una pared de la ochava sudeste. “Rapado, con barba, de remera gris con detalles de color turquesa, pantalón de jean”, lo describió el acta policial por el arresto. Cuando le preguntaron cómo se llamaba, Gabino dijo su nombre. Y en una requisa le secuestraron de la cintura un revólver calibre 38. Fue trasladado a la comisaría 15ª e identificado como por su nombre y apodo. El revólver secuestrado coincidió con el utilizado en el crimen: se determinó que las dos vainas servidas calibre 38 largo y un cartucho hallados en la escena se corresponden con el revólver que llevaba el acusado.

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Sobre esta base, el fiscal Avila acusó a Chaina como autor de un homicidio agravado por el uso de arma y la portación ilegal de un arma de guerra y solicitó la pena de 23 años. Entre las pruebas que solicitó para presentar de cara al juicio figuran las declaraciones del personal policial de la comisaría 15ª que intervino en el hecho, testimonios de una hija, una sobrina y la hermana de la víctima, de los médicos que asistieron a la víctima y de los forenses que realizaron la autopsia, así como peritos y personal del gabinete criminalístico.

Por su parte el defensor público Juan Ignacio Bazet solicitó la declaración de cuatro familiares del acusado, tres testigos, una trabajadora social _a fin de informar sobre la historia de vida, la situación familiar y laboral y el contexto del imputado_ y la declaración de una psicóloga sobre cuestiones de salud mental del detenido. Las pruebas fueron admitidas por el magistrado, que al finalizar la audiencia ordenó la apertura del juicio por el crimen.

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