Policiales

Piden 15 años para un taxista por el homicidio de un chico que lo asaltó

El 20 de septiembre de 2015, al término de un viaje, cuatro pasajeros le robaron a Enrique Romero, imputado de dispararle a Brian Aguirre

Viernes 24 de Agosto de 2018

Un taxista de 42 años es juzgado desde ayer acusado de asesinar a tiros a Brian Aguirre, un adolescente que con tres amigos lo había asaltado luego de un viaje que terminó en el Fonavi de Mendoza y Donado. La fiscalía pidió 15 años de prisión y la defensa promovió la absolución o que el Tribunal pondere la figura de un exceso de la legítima defensa.

Dos amigos de la víctima que participaron del hecho fueron los primeros en declarar. Uno admitió ser el ideólogo del robo, que lo decidió como una travesura pero que no llevaban armas, y salieron corriendo luego de que el acusado les dijera "ahora los mato" con un arma que guardaba debajo del asiento del acompañante y nunca fue hallada.

El taxista Enrique Ramón Romero es el acusado del homicidio de Brian, un chico de 15 años que el 20 de septiembre de 2015 cayó muerto en un patio interno del Fonavi de Donado y Mendoza (Gustavo Cochet al 7600) con dos disparos en el pecho. Ante el tribunal conformado por los jueces Mariano Alliau, Gonzalo López Quintana y Facundo Becerra, y el imputado junto a su abogado Gabriel Navas, el fiscal Adrián Spelta sintetizó la mecánica del hecho y lo encuadró legalmente.

"Le quitó la vida intempestivamente y con intención de hacerlo luego de que se subiera junto a sus amigos en la zona de la terminal de ómnibus. Sin armas, le sacaron sus pertenencias, luego se van corriendo. Romero quiere recuperarlas, baja con una pistola calibre 32 y realiza cinco disparos: dos impactan en el pecho de Brian, uno en una pared del pasillo y los restantes sin destino. Luego ingresa al vehículo, da vueltas por la zona y como no los encuentra se retira y va a denunciar sólo del robo", recordó Spelta.

El fiscal pidió 15 años de prisión por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, aunque adelantó que si el tribunal advierte racionalidad en la conducta y modifica el encuadre por un exceso en la legítima defensa, requerirá una condena a 8 años de cárcel.

Protagonistas

Luego se exhibió la filmación de un domo que captó, de lejos, cuando el taxi se detiene por Donado y bajan todos los ocupantes, pero sin advertirse claramente lo sucedido. De inmediato y para reforzar su hipótesis, Spelta convocó a su primer testigo, uno de los jóvenes que participó del hecho.

Ignacio Alexis C., de 18 años, reconoció que decidieron robarle al taxista. Dijo que ello ocurrió luego de que los cuatro, junto a su hermano Gaspar, Franco H. (imputado del robo) y Brian tomaran el taxi en Cafferata y Santa Fe para volver al barrio luego de tomar algo en Vera Mujica y Santa Fe. "Yo estaba detrás del chofer. Adelante Gaspar, atrás en el medio Brian y del otro lado Franco. Estábamos de joda, teníamos plata para pagar. Al llegar a Donado y Cochet yo agarré del cuello al tachero, le dijimos que le íbamos a robar. Le sacamos una billetera y un botinero con un montón de monedas y dos balas calibre 32", explicó, y remarcó que no tenían armas.

El testigo recordó que el taxista les dijo "ahora los mato" y por eso salieron corriendo. Primero Franco, luego su hermano y después Brian fueron hacia un pasillo interno del Fonavi. Ignacio, el último en bajar del taxi, fue para el lado de Derqui. Segundos después escuchó cinco tiros y enseguida se reencontró con su hermano y con Brian tirado sin vida a 20 metros, en un patio.

"Una picardía"

La defensa interrogó al testigo sobre la mecánica del robo y el joven reconoció que fue circunstancial. Pero como en una declaración anterior dijo que no tenían dinero para pagar y ayer dijo que sí, el abogado Navas marcó esa contradicción.

El joven contó que decidieron robarle cuando le iban a pagar. "Teníamos dinero. Pero nos habló medio mal, venía mal hablado el chofer. Teníamos la costumbre de sacar lo que no era de nosotros", reconoció. "No era una costumbre, sino una picardía", agregó cuando el defensor pidió que precisara esa conducta.

Gaspar, hermano de Ignacio, declaró casi lo mismo y ratificó que el taxista sacó la pistola de abajo del asiento del acompañante.

Traumas

Luego de la declaración del médico que hizo la autopsia fue el turno de la mujer del imputado, testigo de la defensa. Explicó una situación traumática que atravesó Romero en 2006 cuando fue asaltado y baleado en el pecho en zona norte (no se aportaron precisiones del hecho), por lo que estuvo más de 20 días internado al borde de la muerte. "Estuvo con ataques de pánico. No podía asomarse a la vereda, pensaba que le iban a disparar todo el tiempo, que lo iban a atacar. Así estuvo ocho o nueve meses", narró la mujer y descartó que su marido fuera violento o portara armas. "Obvio que después de que le pegaron el tiro no volvió a ser el que era. Quedó nervioso".

Por último declaró el acusado, con un relato ambiguo. "Yo ya veía una situación medio complicada, pero me convencieron de entrar por Donado y Derqui. Ahí se me abalanzaron: primero el que estaba atrás mío me agarró del cuello y el de adelante me pegaba. Ahí me bloqueé. Me exigían las cosas y yo les decía llévense todo. Estaban como sacados".

Según su versión, Romero se trenzó en lucha con los jóvenes. "Aparece un arma y les dije: «No me mates que tengo familia, llevate todo». Les daba hasta el auto. Sentí mucho miedo por lo que me había pasado antes. Sigo sufriendo secuelas. Pensé, otra vez me tiene que pasar lo mismo, y tal vez no la cuento. Me bloqueé, no me acuerdo nada". Negó tener un arma de fuego, aunque dijo que los pasajeros sí "tenían cuchillos".

"Aturdido"

El juez Allaiu le preguntó si respondería preguntas del fiscal y el taxista respondió que sí, casi al mismo tiempo que su defensor decía que "no". La situación generó desconcierto en la sala. Spelta le preguntó a Romero de dónde había salido la pistola. El acusado respondió que la vio "de atrás", pero no identificó quién la sujetó o le apuntó. "Pude zafar y veo que el arma cae en la parte del freno de mano del auto. Se le cae a la gente de atrás", dijo Romero.

El fiscal le preguntó si tomó el arma y comenzó a disparar, el taxista insistió en que no lo recordaba. "Estaba aturdido", respondió. El acusador puso en evidencia otro bache en la historia que presentó el acusado. "Usted fue a la subcomisaría 22ª a hacer la denuncia, pero dijo que le habían robado tres personas, no cuatro. Tampoco mencionó estar lesionado ni que hubiera armas de fuego o blancas, ni que los chicos eran agresivos".

Con el acusado en prisión preventiva domiciliaria, el debate continuará el lunes con los alegatos de clausura.

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