Policiales

Mató al exmarido de su novia y fue sobreseído por legítima defensa

Martín Prado murió apuñalado en agosto de 2013 en barrio Jardín tras una trágica discusión con el hombre que salía con su ex mujer

Sábado 31 de Marzo de 2018

Un hombre de 33 años detenido en agosto de 2013 acusado de matar de una puñalada al ex marido de su novia delante de los hijos de ella fue sobreseído por actuar en legítima defensa, según confirmó la Cámara Penal de Rosario. La resolución, que avala un fallo de primera instancia, pondera pruebas que dejan constancia que existió una agresión previa de la víctima, Martín Prado. "No buscó ni quería semejante resultado. Se defendió teniendo en cuenta las particulares circunstancias que rodearon al hecho", dice el fallo.

   Martín Prado tenía 34 años y estaba separado desde hacia dos años de Ileana, con quien tuvo un hijo que entonces tenía 16 años y una hija de 14. El matrimonio había caído en un pozo por los problemas de adicción del hombre, que fue denunciado por violencia doméstica y tenía restricción de acercamiento a su ex pareja.

En el templo

El 4 de agosto de 2013 Martín fue junto a su hija a un templo de los Testigos de Jehová de Vélez Sársfield y México, donde había buscado apoyo a sus problemas y buscaba recomponer su vida. Allí coincidió con Ileana y Ramiro L., su novio.

   Al salir del encuentro religioso, Martín fue con su hija a la casa de Ileana, en Jorge Kay al 600 (Santa Fe al 7800). Mientras él la esperaba en la vereda, cerca de las 12.30 llegó su ex esposa en un Peugeot 504 conducido por Ramiro. La mujer ingresó al domicilio y llamó al 911 para advertir la situación.

   En tanto, Prado fue invadido por la ira al ver a la madre de sus hijos con otro, a quien le gritó que se fuera y le golpeó la ventanilla del auto. Luego los hombres discutieron y se trenzaron en una lucha. Ileana salió de la casa e intentó separar a Martín. Pero el hombre se dio vuelta y le dio un golpe en la cara. Eso enfureció a Ramiro, que le manifestó al agresor: "Esto no lo voy a permitir".

   Ramiro bajó del auto y siguió la pelea. Entonces Prado cayó malherido y ensangrentado en la vereda, delante de sus hijos. Había recibido una puñalada en el pecho que le lesionó el corazón y un pulmón provocándole la muerte.

Preso y procesado

Tras ello Ramiro L. se subió al auto y huyó. Cuatro días después fue detenido en su casa. En abril de 2014 fue procesado por homicidio simple por el juez Juan Andrés Donnola y el caso llegó a juicio bajo esa calificación a pesar de que la defensa, encabezada por Jorge Bedouret, solicitó que se considere la conducta de su cliente como legítima defensa, o subsidiariamente, como homicidio en exceso en la legítima defensa.

   El expediente recaló en el juzgado de Sentencia a cargo de Ismael Manfrín, donde la Fiscalía mantuvo su postura y solicitó que se condene a Ramiro L. a 12 años de prisión y la querella pidió 16 años de cárcel.

   Sin embargo el proceso acumuló pruebas basadas en los relatos de los testigos. Declararon los hijos de la víctima, los padres de su ex mujer y vecinos. Al dejar claro que no hubo controversias respecto a la materialidad del hecho, Manfrín remarcó que el acusado confesó la autoría, que "lo hizo en defensa de su integridad física puesta en peligro por una agresión de la víctima".

   Sobre la mecánica, dijo que al llegar a la casa de Ileana "ella bajó y él quedó esperando en el auto. En ese momento Martín se acercó y le golpeó el vidrio, y al abrir la puerta comenzó a gritarle y a golpearlo, sin dejarlo descender. Entonces intervino Ileana, quien recibió un golpe por parte de Martín".

   Ramiro logró bajar del vehículo y Prado lo tomó del saco, ingresándolo nuevamente con golpes. Luego le sujetó la corbata en un intento de ahorcamiento. Como sintió la falta de aire y que su vida corría peligro, Ramiro tomó un cuchillo (que tenía junto al freno de mano), elevó su mano derecha hacia su contrincante sin mirar hacia dónde dirigía el ataque mientras Prado lo golpeaba. Y hubo un último forcejeo hasta que la víctima se desvaneció.

Al dictar el sobreseimiento en abril de 2016, Manfrín sostuvo que los testimonios fueron concordantes con las pruebas. Ramiro "no buscó ni quería semejante resultado", entendió que se configuró "una agresión ilegítima" de la víctima y enmarcó la respuesta del imputado como "necesaria y racional".

Fallo dividido

El fiscal de Cámaras Guillermo Corbella pidió la revocatoria de la resolución, postura que acompañó la querella. En tanto, la defensa pidió confirmar el sobreseimiento. El caso quedó en manos de los jueces de Cámara Guillermo Llaudet Maza, Carina Lurati y Carolina Hernández que dieron a conocer el veredicto.

   Llaudet Maza estimó como "racional, total y completo" el análisis de Manfrín. Y criticó a la Fiscalía al remarcar que "no se hace cargo del contexto antijurídico que impregna el caso (incumplimiento de la restricción de acercamiento), "una instancia a la que se arribó en el marco de la escisión y conflicto familiar".

   Y refiere al relato de los hijos de la víctima que exponen la "incomodidad y lógica animosidad" que se alineaba con la prohibición de acercamiento impuesta al padre. Eso fue analizado "acertadamente" en el fallo de primera instancia, que "reconoce el contexto de agresión ilegítima que enfrentó el acusado".

   Llaudet Maza concluye que el fallo hilvana "adecuadamente la prueba para llegar a la absolución. López reaccionó recién luego de la agresión de Prado a su ex pareja. Desde una diferencia física notoria fue reingresado al vehículo donde quedó indefenso y al borde de la asfixia, lo que motivó que se valga del cuchillo generando una única lesión, menor a la que podía causar".

   La jueza Lurati adhirió al voto de su colega. Pero Hernández voto en disidencia, inclinándose por la revocatoria del fallo, sugiriendo que se vuelva a juzgar al imputado. Así, finalmente Ramiro L. fue sobreseído por actuar bajo legítima defensa.

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