Un joven de 18 años murió ayer a la tarde tras recibir una descarga de disparos calibre 9 milímetros a metros de su casa del barrio El Mangrullo, en la zona sudeste de Rosario. Si bien hasta anoche no se había ubicado a testigos del ataque, todo indicaría que un tirador a pie se le puso a la par y el joven alcanzó a correr algunos metros hasta que cayó desvanecido casi en la puerta de su casa. Se secuestraron seis vainas y dos plomos en el lugar.
El crimen ocurrió a las 16.15 en la calle Mangrullo al 4900, a unas tres cuadras de Nuestra Señora del Rosario y la avenida de Circunvalación a escasos metros de la desembocadura del arroyo Saladillo hacia el Paraná. En ese lugar estaba Hernán Sosa cuando recibió los disparos. Tras escuchar los disparos sus familiares lo encontraron agonizante y lo trasladaron por sus medios hasta el Hospital Roque Sáenz Peña, donde falleció a poco de llegar.
El joven habría recibido al menos un disparo en el cráneo que le causó el deceso. La cantidad exacta de heridas que sufrió anoche no había sido determinada. El fiscal de Homicidios Miguel Moreno tomó intervención en el caso y se trasladó al lugar, desde donde ordenó que se constituyera una Brigada de la Policía de Investigaciones a recabar testimonios sobre lo ocurrido, que en las primeras horas era un misterio.
Al no aparecer testigos del ataque, hasta anoche no estaban claras la mecánica ni la motivación del ataque. Según una fuente de la pesquisa, los rastros balísticos y de sangre permitían suponer que el agresor actuó de a pie. Si bien esto descartaría una primera versión que atribuía el homicidio a dos atacantes en moto, en el barrio los vecinos mencionaron el paso de una moto Honda Titán. "La forma del ataque nadie la pudo precisar", dijo uno de los investigadores, que en el lugar entrevistaron al padre del chico.
Este les contó a los pesquisas que el joven "no tenía problemas con nadie". La distribución de las vainas permitían reconstruir que al joven comenzaron a dispararle a la altura de Mangrullo 4952, el joven corrió y dejó un reguero intermitente de sangre hasta caer casi en la esquina, a la altura del 4906. "No hubo testigos de cómo llegó el tirador. Suponemos que si lo hizo en auto o en moto, se bajó para tirar. Se escucharon, a la víctima la vieron correr y nadie aportó más", añadió el vocero.
"Había nueve cápsulas en el piso. Dicen que buscaban a otro chico y le pegaron a él", dijo a Canal 5 una vecina y puntualizó que el muchacho fallecido "no molestaba, pescaba, hacía sus cosas. No molestaba a nadie. Todos tenemos hijos y cuando pasa algo así es doloroso para una madre. Este es el segundo hermano que le sacan a la familia", contó.
Las seis vainas y dos plomos calibre 9 milímetros recolectados fueron remitidos a la sección Balística para ser peritados. En tanto que el cuerpo fue remitido al Instituto Médico Legal para la realización de la autopsia, estudio que precisará la cantidad de disparos. En tanto, la PDI recopilaba testimonios de vecinos y familiares para esclarecer el hecho. En tanto se esperaba analizar las imágenes captadas por una cámara de vigilancia municipal cercana al lugar del homicidio.