Los hornos encendidos, la masa a punto y el relleno preparado. En el local de El
Noble Repulgue de Echesortu todo estaba en orden para empezar a recibir a los clientes del mediodía
dominguero y los empleados hacían los últimos aprestos para atenderlos. Sin embargo algo cambió la
rutina del día de trabajo. Dos hombres armados ingresaron al local, inmovilizaron a los tres
trabajadores que estaban allí a esa hora y robaron la recaudación que se guardaba en el
comercio.
Hasta anoche, los dueños del negocio que trabaja bajo franquicia no habían
determinado el monto sustraído porque todavía no habían finalizado el arqueo aunque fuentes
policiales dijeron que serían unos 7 mil pesos. Toda la secuencia del atraco quedó registrada en
una cámara de video que está instalada en el negocio y ahora los pesquisas deberán observar las
imágenes para poder identificar a los malhechores.
Bajo amenazas.Todo se inició cerca de las 11.30 de ayer en el comercio de venta
de empanadas situado en Cafferata 853, a pocos metros de la terminal de ómnibus. A esa hora, dos
hombres llegaron al comercio y, bajo amenazas, obligaron a un cadete que en la vereda esperaba
junto a su moto llevar el primer pedido de la jornada a que ingresara al local. Adentró, Marcelo
(de 30 años y encargado del local) ultimaba los detalles para encarar el trabajo cuando vio delante
suyo el caño de una pistola 9 milímetros. Mientras eso ocurría, un tercer maleante oficiaba de
campana en la vereda.
"Los tipos estaban nerviosos y, sin decirme nada, uno de ellos me dio cuatro o
cinco culatazos en la cabeza", recordó Marcelo ante LaCapital. Obnubilado por los golpes, el
trabajador escuchó la orden impartida por uno de los maleantes: "Dame la llave de la caja fuerte",
dijo como quein conoce de la existencia de un cofre en el local. Tras acatar la orden, el empleado,
el cadete y un tercer trabajador que preparaba pedidos junto a los hornos, fueron encerrados en un
baño.
Lugar preciso. Con la llave en su poder, uno de los hampones se dirigió hacia la
parte trasera del local. Allí abrió la caja fuerte empotrada en la pared y recogió el efectivo. El
dinero no fue lo único que se llevaron los intrusos. También se apoderaron de los teléfonos
celulares de los empleados. Con el botín en su poder, se subieron a la moto del cadete y se
esfumaron.
Ayer a la tarde, Marcelo exhibía una huella de los culatazos que le propinaron
los asaltantes en la frente y, además, tenía cortes en la nuca. "No me desmayé, ahora estoy bien.
El médico del Sies me dijo que me mantenga despierto un tiempo prudencial", comentó.
Además, el encargado del local presume que los ladrones lo golpearon para
impedir que hiciera sonar el pulsor de la alarma. "Por suerte no pudo hacerlo porque si no les
hubiesen disparado", contó Verónica, propietaria del negocio desde hace cuatro años, quien llegó al
local pocos minutos más tarde alertada por sus empleados.
Verónica señaló que su comercio ya sufrió con el de ayer tres atracos. Los dos
anteriores ocurrieron cuando el local estaba cerrado. En esos hechos los ladrones se llevaron
computadoras pero nada de dinero.