En el barrio Ludueña, zona noroeste de Rosario, se vive el recrudecimiento de un fuerte conflicto entre bandas que se disputan el territorio para la venta de drogas. En la última semana hubo tres homicidios en el término de tres días y en pocas cuadras a la redonda. El fiscal Adrián Spelta, a cargo de la investigación de los tres hechos, indicó que "están seriamente ligados". En lo que va de 2022 en este barrio hubo 22 homicidios, cifra que se extiende a 38 si se toma en cuenta a las zonas aledañas que son parte de la misma disputa. En el medio están los vecinos, también afectados por las extorsiones y las nuevas formas de vida a la que se ven obligados a adaptarse.
Al anochecer del sábado los vecinos de Magallanes y Vélez Sarsfield vivieron horas de mucha violencia y desolación. Fue cerca de las 19.30 cuando varias personas, no identificadas por la Justicia, perseguían a bordo de tres motos y a los tiros a un menor de edad. Varios de esos balazos alcanzaron a un grupo de jóvenes que estaban en la vereda cocinando empanadas para venderlas y recaudar fondos para un torneo de fútbol. Esteban "Chucho" Cuenca, de 30 años, falleció al recibir un disparo en el pecho y uno en la ingle, mientras que al menos otras cinco personas resultaron heridas.
Este lunes el fiscal del caso, Adrián Spelta, descartó que la muerte de Cuenca haya sido producto de un enfrentamiento y confirmó que la víctima era ajena a la disputa entre bandas que se asoma como telón de fondo. "Pudimos corroborar que hay un menor que se dedica a la venta de estupefacientes en la plaza que está frente al domicilio", indicó el funcionario para arrojar algo de contexto sobre este nuevo homicidio en barrio Ludueña. Asimismo aseguró que durante la tarde del sábado el mismo adolescente, señalado como transero que frecuenta ese punto del barrio, ya había sido atacado pero que a los agresores se les trabó el arma. "Como no pudieron hacer efectivo su objetivo, por horas de la noche se hicieron presentes y en esa oportunidad comenzaron a realizar una serie de disparos contra este menor, que logró huir. Pero en la huida se cruza con estos chicos que eran ajenos al hecho y lamentablemente recibieron los impactos", continuó Spelta.
Previo al crimen de "Chucho" Cuenca habían ocurrido otros dos homicidios los días anteriores. Primero fue a las 21 del miércoles, cuando dos hombres en una moto llegaron a una casa de Bielsa al 6400 y gatillaron contra el frente. Uno de los disparos dio en el pecho de Julio Alberto Sosa, de 59 años, quien según la Fiscalía estaba en la puerta de su domicilio. La víctima murió cerca de las 22 en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. El viernes por la tarde, y a pocas cuadras de la casa de Sosa, fue atacada a balazos una pareja. Ocurrió en Tupac Amaru y Solís, pasada las 16, cuando Jonatan Emanuel Cabaña, de 31 años, y Joana G., de 29, recibieron varios disparos desde una moto. El murió cuatro horas después y ella quedó internada por las heridas sufridas en las piernas.
Con este cúmulo de hechos, ocurridos con características similares y en tan poco tiempo, el fiscal Spelta confirmó que se los investiga como parte de un mismo conflicto de fondo. "Creemos que existen serias vinculaciones entre estos tres homicidios. Pueden estar todos vinculados con el mismo objetivo que es la lucha territorial por la venta de estupefacientes", adelantó el fiscal.
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Spelta prefirió no dar nombres en relación a las personas que podrían estar vinculadas a esta disputa, aseguró que es para no entorpecer la investigación. Pero sí confirmó que "responden a personas conocidas". "Llama la atención que los líderes de estas bandas se encuentren todos privados de la libertad. Son ellos los que de alguna manera se representan el liderazgo de estas bandas, pero son otras personas las que ejecutan o son los brazos armados", agregó el fiscal.
En barrio Ludueña, en cambio, no reparan tanto al momento de sugerir por dónde viene la bronca. Aunque con el temor lógico de quedar expuestos, entre los vecinos apareció de nuevo el nombre de Mauro Gerez. Se trata de un hombre de 28 años que está preso desde junio, acusado de liderar en la calle una asociación ilícita comandada desde la cárcel de Piñero. A su vez la Justicia baraja la posibilidad de que esta banda "sea una célula o una subestructura de una asociación ilícita de mayor envergadura". En la calle esa hipótesis se traduce en que Gerez y su grupo responden a Los Monos. Del otro lado del conflicto aparece una banda con peso en el barrio Empalme Graneros y su mando también desde la cárcel. Se trata de Francisco "Fran" Riquelme, quien está detenido por balear a una testigo del juicio contra Esteban Lindor Alvarado y es ese, entre otros aspectos, el hecho que une a esta banda con el sindicado como uno de los narcos con más peso en la zona.
Noroeste en guerra
En lo que va de 2022 hubo 38 crímenes entre los barrios Ludueña, Empalme Graneros y Larrea, de los cuales una buena mayoría responde a este conflicto. Luego de la caída de Gerez hubo algunos días de relativa tranquilidad en estos barrios, pero pronto volvieron a sucederse homicidios, balaceras y extorsiones. Puede deberse a un recrudecimiento en esa bronca entre los dos grupos de distintos barrios o bien de ajustes propios en Ludueña, donde la banda de Gerez intenta seguir predominando a pesar de la caída de su hombre de peso en la calle. "Esta todo desmadrado. Volvieron con todo. Hubo un repliegue cuando detuvimos a Gerez pero volvieron a full", indicó un funcionario de la Justicia provincial.
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Uno de los últimos homicidios en Ludueña tuvo como víctima a Jonatan Emanuel Cabaña, un joven que según un vecino del barrio vendía drogas y a la vez tenía problemas de consumo por los que había acumulado una deuda de mucho dinero. Desde el Ministerio Público de la Acusación no confirmaron lo que en el barrio Ludueña aseguran: que este joven de 21 años asesinado en Tupac Amaru y Solís tiene un parentesco con Gustavo Raúl "Muqueño" Cabaña, uno de los 9 imputados por asociación ilícita en la banda de Gerez. Para sumarle confusión al asunto hace unas semanas en Ludueña hubo otra víctima fatal llamada Jonatan Cabaña. Tenía 27 años, lo habían baleado el 17 de junio en Felipe Moré y Esquiú y murió el 9 de julio.
En la investigación a la banda de Gerez surgió que Muqueño es tío de uno de estos Jonatan Cabaña. Y que a su vez integraban el grupo de Mauro Gerez, a quien un testigo lo relacionó a la banda Los Monos, vínculo que se estrechó por conocidos ligados a la barrabrava de Newell's. "Los Monos lo eligen a él para tomar barrio Ludueña por toda la gente que él manejaba", aseguró esta persona.
Una banda consolidada
La imputación a parte de esta banda expuso varias complejidades en relación a la violencia callejera: algunas son el control del delito desde las cárceles, el acceso a armas muy poderosas y el reclutamiento de menores de edad como mano de obra barata para quedar expuestos a la cara más violenta del entramado narco. El grupo cayó y fue imputado por el fiscal Pablo Socca por una serie de extorsiones y hechos violentos que eran ordenados desde la cárcel de Piñero por Andy B., de 25 años y Julián A. de 23. Mauro Gerez fue señalado como "jefe de sicarios" que tenía el control del grupo en la calle, conformado por otras seis personas que también fueron imputadas y varias más que incluyen menores de edad o jóvenes todavía no identificados.
"Esta organización criminal procuró ocupar y dominar sectores y barrios de la ciudad de Rosario —principalmente Ludueña y Empalme Graneros— y excluir de allí a bandas antagónicas con el fin de obtener beneficios económicos producto de diversas actividades ilícitas. Para llevar a cabo ese objetivo, los integrantes de la asociación cometieron sistemáticamente diversos delitos, entre otros: homicidios, amenazas, abuso de armas, portación y tenencia ilegal de armas de fuego, venta ilegal de estupefacientes y casi 40 extorsiones (algunas seguidas de balaceras) a comerciantes y otros habitantes", describió Socca en la imputación de junio pasado. En la investigación se conoció que desde la cárcel de Piñero la banda había usado al menos seis celulares con 70 líneas distintas en menos de un año.
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Acerca del poder de fuego de esta banda se puede tomar como ejemplo el asesinato de Mauro Feliciano Fleita, ocurrido en mayo pasado en Felipe Moré al 600 bis, hecho por el cual de inmediato los testigos señalaron a "sicarios" de Mauro Gerez. El joven, que no estaba involucrado en ningún conflicto, salía de la casa de su novia y quedó expuesto a una modalidad de ataque muy frecuente: disparos desde un vehículo en movimiento contra cualquier persona que esté en una zona de disputa. Los autores del hecho fueron detenidos tras una breve persecución en una camioneta robada en la que llevaban tres armas: dos pistolas semiautomáticas calibre 9 milímetros y un subfusil semiautomático marca Uzi, un arma de fabricación israelí capaz de disparar 600 balas por minuto.
En distintas notas de La Capital los vecinos de Ludueña dieron cuenta de cómo Gerez fue ganando poder entre los chicos del barrio. "Tiene un ejército de pibitos que lo siguen y lo blindan", había dicho un referente del barrio cuando Gerez todavía estaba prófugo. Tras su caída, entre las evidencias el fiscal Socca expuso testimonios que daban cuenta de que el "jefe de sicarios" reclutaba pibes en el club Montaldo. “Mauro jugaba en un equipo y empezó a ofrecer botines, guantes, lo quiso llevar a una prueba al campo (al hijo del testigo). Es la forma que tiene de convencer a los pibitos, les regala zapatillas, los convence para que después terminen soldadeando para él”, contó un testigo a la Justicia. “Tiene más de 15 pibitos, la mayoría menores de edad, que tiran tiros para él, también venden para él”, agregó esta persona de quien se reservó su identidad por seguridad.
Barrio desprotegido
En ese clima viven desde hace más de un año los vecinos de Ludueña tras el recrudecimiento de la violencia callejera. No solo están afectados por el peligro explícito de los ataques a balazos, que ya hace tiempo dejaron de ser lineales entre bandas específicas y pasaron a ser un riesgo latente para cualquier habitante de una zona en disputa. También conviven con el peligro de sufrir aprietes y extorsiones si pretenden vivir de un comercio de barrio. La desesperanza crece cuando saben que todo se cocina desde las cárceles en las que están detenidos los líderes de estos grupos. "Mauro ya tiene teléfono. O sea que sigue operando desde adentro mucho más tranquilo y cuidado", confió un conocedor de las calles de Ludueña.
A ese panorama se le suma la desconfianza y descontento de los vecinos del barrio con la comisaría 12ª. Los hechos violentos de la semana pasada ocurrieron a escasas cuadras de esta seccional, que en mayo pasado fue inspeccionada por una orden judicial luego de que corriera el rumor de que Mauro Gerez, todavía prófugo y con pedido de captura, había pasado por la comisaría sin que quedara registro.
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Se trata de la misma seccional que había sido baleada en febrero pasado, horas después del asesinato de Verónica Almada, señalada como vendedora de drogas y hermana de uno de los integrantes de la banda de Gerez. Por ese ataque a balazos había estado preso Cristian "Larva" Fernández, también sindicado integrante de la misma banda. Fernández fue asesinado en abril, poco después de recuperar la libertad luego de que las pericias balísticas sobre las armas que tenía al momento de ser aprehendido fueran negativas en relación a las utilizadas en el ataque a la comisaría. En la conferencia de prensa de este lunes a Spelta le preguntaron sobre la posible connivencia de la seccional con las bandas de Ludueña. "Desconozco si tiene participación o no, de haber tomado conocimiento hubiésemos tomado las medidas pertinentes", indicó el fiscal.