Policiales

"Lo más grave es que siempre van a pensar que acá se vendía falopa"

Los dueños del bar Sarmiento relataron cómo fueron las seis horas que estuvieron retenidos con los clientes en un allanamiento erróneo

Domingo 20 de Agosto de 2017

"El más grave de los problemas es que el común de la gente siempre va a pensar que a este bar lo allanaron porque vendía falopa". Días después de un allanamiento con resultado negativo en su bar de la esquina de Sarmiento y San Juan, Daniel Medina sigue sin entender por qué entre 12 y 15 agentes de Prefectura Naval (PNA) con sus caras cubiertas con pasamontañas ingresaron el miércoles por la mañana y pusieron patas para arriba el local esgrimiendo una orden para buscar "un depósito de droga". Los uniformados retuvieron durante más de seis horas a dos de los dueños y siete clientes del bar Sarmiento, lapso en el cual los mantuvieron mínimamente comunicados.

"En principio no te dejaban usar el celular y si recibías un llamado lo único que podías decir era: «Llamame más tarde». Después nos sacaron los celulares a todos y los colocaron sobre una mesa. A mí me preocupó un cliente, que tiene 82 años, que en un momento se descompensó pero después se repuso", comentó Medina, para agregar otra inquietud: "Quién paga los daños materiales que provocaron en la búsqueda del supuesto depósito de drogas".

Ordenes

El miércoles a la mañana Prefectura hizo una serie de allanamientos —extraoficialmente 13— en distintos lugares del departamento Rosario. Todos gestionados por la Fiscalía Federal Nº 1, que subroga Marcelo Degiovanni, ante el juez Carlos Vera Barros. Siempre extraoficialmente, ya que tanto Prefectura como la Justicia Federal no suministraron información, cinco de esos procedimientos dieron resultados positivos con detenidos.

Las detenciones se produjeron en Sarmiento al 3200, con un detenido y el secuestro de nueve celulares, dinero, marihuana y una balanza de precisión; en Garibaldi al 1800, donde se detuvo a una mujer y se incautó dinero en efectivo, drogas, celulares y una balanza; en Pineda al 6500 hubo dos capturas y se secuestraron celulares, droga y dinero; Melián al 600, donde fue arrestado un hombre y se secuestraron celulares, balanzas, droga y documentación y en Vélez Sársfield al 200, donde se detuvo a una persona y llevaron celulares, droga y efectivo.

Dentro de la serie de procedimientos negativos estuvo el realizado en el bar Sarmiento, donde nueve personas ajenas a la causa estuvieron retenidas más de seis horas.

¿Quién cometió el error? ¿Acaso equivocaciones como esa son habituales pero como el blanco de los allanamientos suelen ser personas que se mueven por fuera de la ley no pueden denunciar excesos? ¿Y quién pagará los daños que le ocasionaron en el bar a la familia Medina?

Olmedo y AC-DC

El Sarmiento tiene la impronta de los viejos bares. Frente vidriado, la barra enfrentada a la puerta y 16 mesas que respetan holgadamente el metro cuadrado. Cuadros en las paredes que van desde el recuerdo del Negro Olmedo y Chaplin, pasando por Los Beatles y el Indio Solari hasta llegar a AC-DC. Sobre la barra los aperitivos ofrecidos, porrones de ginebra y fernet. A lado de la puerta, un televisor de tubo de 20 pulgadas.

"Somos gente de trabajo. Tenemos 30 años en el rubro. Trabajamos en muchos bares hasta que se nos dio la oportunidad de tener el nuestro y hace 13 años que estamos acá. Este es un negocio que trabajamos con mi papá y mi hermano Carlos", contó uno de los propietarios del Sarmiento.

Eran las 8.45 del miércoles y en el bar estaban Daniel haciendo las veces de mozo, su padre de 70 años atendiendo la barra y la cafetería, y siete clientes. Entonces, como si fuera parte de un capítulo de una serie policial, una camioneta de Prefectura se estacionó sobre la vereda cerrando el ingreso al bar.

Entre 12 y 15 prefecturianos irrumpieron en el lugar, todos con sus rostros tapados con pasamontañas y portando armas largas. Los vigilantes corrieron las cortinas de las ventanas y todo quedó puertas hacia adentro.

"Nosotros no conocemos a la persona que buscaban y tampoco tenemos relación con nadie que esté en la barra brava de Newell's", explicó el dueño del bar.

De 8 a 15

"Nunca estuvimos nerviosos por el allanamiento. Sabíamos que no iban a encontrar nada. Pero yo me movía por detrás de ellos (por los agentes) porque temía que me pusieran algo. Fue muy angustiante ver cómo pasaban las horas, la situación se prolongaba y los clientes no podían continuar con sus vidas. Hubo siete personas que entraron a tomar un café a las 8.45 y no se pudieron ir hasta las 15", indicó uno de los dueños.

"Vi cómo estacionaba la camioneta. Entonces entraron dos hombres armados y encapuchados que fueron hacia el baño. Lo primero que pensé era que estaban corriendo a alguno. Después ingresaron varios más. Uno de ellos se me acercó, desenfundó el arma y sin apuntarme me dijo que era un allanamiento por drogas. A mí me salió decirle: «¿Vos me estás cargando?»", recordó Daniel.

"Luego me preguntó si yo era tal persona (el nombre se preserva para no entorpecer la pesquisa). Les contesté que no. Me preguntaron si era cliente de acá. Les dije que lo desconocía. Me preguntaron si conocía a ese hombre. Les dije que no. Y allanaron igual", explicó Medina, quien hizo la salvedad de que el hombre buscado no tenía su apellido.

Cuando los uniformados le dijeron que tenían una orden de allanamiento el comerciante les dijo que "buscaran todo lo que quisieran que no iban a encontrar" droga.

Daños

"Revolvieron todo el bar, rompieron cosas en el entrepiso. Les dije que no caminaran sobre un techo de durlock y se vinieron abajo. Como sacaron las mochilas del inodoro y corrieron otros sanitarios, también los arruinaron. Decían que buscaban un depósito de drogas. En un momento me dijeron: «¿A dónde da esa puerta?» Le contesté que era de un depósito de un negocio de cotillón (que funciona frente al bar). El prefecturiano me dijo: «La voy a tirar». Y yo le dije por qué no te cruzás, pedís permiso y te la van a abrir", recordó.

El allanamiento se prolongó hasta que a las 14.30 el encargado del procedimiento recibió un llamado desde la Fiscalía Federal Nº 1. "El hombre recibió un llamado. Dijo que se habían equivocado. Juntó a su gente y se fueron. Yo les pedí que dejaran constancia de las roturas que habían provocado en un acta, pero me parece que no lo hicieron. No podría decirte porque con mi hermano nos dividimos las tareas y el se está ocupando un poco más de la parte legal", confió Daniel.

"La verdad es que no podemos entender cómo cometieron este error y no sabemos quién se va a hacer cargo de los daños", reflexionó el comerciante.

"Recibió un llamado. Dijo que se habían equivocado. Juntó a su gente y se fueron", recordó Daniel

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