Policiales

Lluvia de tiros en cinco cuadras de Echesortu tras robo a una financiera

Dos ladrones entraron a Kadicard. Huían con 3 mil pesos y se toparon con un policía adicional. El vigilante los persiguió a tiros. A uno lo atrapó en una verdulería. Otro está internado herido.

Jueves 02 de Octubre de 2008

El atraco a una financiera en el corazón comercial de barrio Echesortu fue osado, pero la huida de los dos asaltantes, con balacera incluida, fue espectacular. Ocurrió ayer a media mañana y se prolongó a lo largo de casi 500 metros. Cuando los maleantes se iban con un magro botín —tres mil pesos— fueron sorprendidos por un policía que hacía adicionales en la zona. Arma en mano, el policía persiguió a los ladrones a tiros ante la mirada de medio centenar de comerciantes y vecinos. Una docena de ellos aseguraron que se escucharon cerca de diez disparos. Los dos ladrones fueron detenidos. Uno está internado, con un tiro que le perforó el abdomen, con pronóstico reservado.

El golpe ocurrió en una tradicional cuadra del centro comercial de Echesortu. Dos bares; una concesionaria de motos Yamaha; un supermercado, una inmobiliaria; regalerías; un vivero; una casa de electrodomésticos y una sucursal de la financiera cordobesa Kadicard. Hace tres meses en el local de Mendoza 3430 la entidad abrió un local que contiene una sucursal de Pago Fácil. Kadicard es una empresa surgida en los 90 que ofrece créditos personales a jubilados y pensionados nacionales. "Hasta 10 mil pesos en efectivo", según su página online.

Falsos clientes. Hasta ese lugar llegaron ayer pasadas las 9.30 dos hombres que pidieron información sobre préstamos personales. En el amplio local de frente vidriado había seis empleados, uno de ellos de seguridad privada que no portaba armas. "Yo venía para pagar el cable y me entretuve en el bar. Por eso me salvé que me robaran", contó un jubilado a poco del robo y la huida. En un abrir y cerrar de ojos, los clientes truchos asumieron su rol de ladrones y redujeron a los empleados y al menos tres clientes, llevándolos al baño. "Fue todo muy rápido.

A una de las empleadas la hicieron contar en voz alta y después empezaron a gritar «¿quién sabe la clave?». Querían abrir la caja fuerte, pero no pudieron porque tenía puesta la clave", comentó una empleada que por azar no estaba en el local. En el cofre, según el acta policial, había 15 mil pesos.

Los ladrones estuvieron unos 40 minutos dentro de Kadicard. Al fracasar con la caja fuerte, comenzaron a registrar bolsillos y carteras. Así redondearon unos 3 mil pesos que colocaron en una bolsa de consorcio negra. Mientras esto sucedía puertas hacia adentro, la inactividad allí ponía en alerta a otros sectores de la empresa. "Desde la sucursal del centro —San Martín al 800— llamaron a mi negocio para preguntar si alguien sabía por qué nadie atendía los teléfonos en el Kadicard de Echesortu. Salí, caminé por la vereda y vi que el hall estaba vacío. Entonces un jubilado entró con una factura para pagar y lo atendió un hombre sin uniforme de la empresa. Ahí me di cuenta que era un choreo y llamé a Damián", relató un comerciante.

De adicional. El trecho de Mendoza entre Cafferata y Crespo tiene un sistema de seguridad surgido de la necesidad. Desde hace tiempo, un policía llamado Damián S., que trabaja en la comisaría 12ª, hace adicionales en esas dos cuadras pagados por la buena voluntad de los comerciantes.

Para cuando el policía, vestido de civil, llegó a la esquina de Mendoza e Iriondo los ladrones ya habían ganado la vereda. Uno salió caminando hacia Cafferata y el otro, el que llevaba la bolsa con el botín, tomó hacia Iriondo. Ese se topó con Damián. "Alto, policía", gritó Damián y todo se precipitó.

Los ladrones corrieron hacia Cafferata. El que llevaba la bolsa la tiró a metros de Kadicard y corrió. "Se escucharon por lo menos dos disparos. Todos parecían de la misma arma", aseguró una vecina. "Damián los corrió. Los ladrones agarraron por Mendoza doblaron en Cafferata y volvieron a doblar en Marcos Paz hacia Iriondo", explicó un testigo.

Pólvora a granel. "Estábamos en la vereda y pasaron dos hombres corriendo. Dijimos «estos arrebataron a alguien». Y entonces vimos al policía que venía corriendo con el arma. Hizo un par de disparos al aire y los ladrones se metieron por Marcos Paz. Al oir los tiros nos metimos todos en un negocio", explicó.

Con el policía de adicional pisándole los tobillos uno de los ladrones logró subir a un utilitario Peugeot Partner azul con vidrios polarizados que habían dejado estacionado a la altura del 3463 de Marcos Paz y huyó. "El cana les tiró unas seis o siete veces a las ruedas del auto. Pero no le pegó o el choro la manejó bien. La Partner cruzó Cafferata y se perdió. El cana se quedó sin balas y continuó caminando por Cafferata hacia San Juan", explicó otro comerciante.

El segundo hampón aprovechó la distracción y se escabulló doblando por Iriondo hacia San Juan. Los vecinos indicaron que caminó hacia Cafferata.

"Se sacó la campera y pasó por adelante de la verdulería de la esquina y cuando ya se iba hacia San Luis, el cana de adicional lo reconoció y lo detuvo. Le puso las esposas y cayeron cuatro Comandos", contó una doña.

El detenido fue identificado como Eduardo Miguel Cuenca, de 30 años, con al menos diez antecedentes por delitos contra la propiedad y una condena a 5 años de prisión dictada en 2001 y cumplida por robo calificado.

Cuando lo apresaron tenía consigo un teléfono celular Sony que, según el acta policial, le había arrebatado al vigilador privado del local asaltado.

En Zavalla. El otro ladrón fue ubicado en un hospital de Zavalla. Se llama Claudio Adrián Alvarez, tiene 33 años y un balazo le ingresó por el abdomen y le salió por la espalda. Después fue trasladado al hospital Centenario y anoche seguía allí con pronóstico reservado. Una mujer de 28 años que fue a verlo en Zavalla también fue detenida.

Fuentes policiales indicaron que en el trayecto de unos 500 metros que en el que se desarrolló la fuga se secuestraron dos revólveres. Uno era un calibre 38 largo marca Detective con seis cartuchos, tres disparados y uno percutado sin salir, arrojado desde el Partner. El otro era un calibre 22. Ambos fueron descartados por los ladrones.

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