Policiales

"Llegaron a mi casa sin orden, quieren engarronar a cualquiera"

Familiares de detenidos por el tiroteo ocurrido en la comisaría 14ª cuestionaron los arrestos realizados luego del episodio.

Martes 26 de Mayo de 2015

"Llegaron a mi casa sin orden, me insultaron, se querían llevar preso a mi cuñado porque está enyesado en un brazo por un accidente. Están queriendo engarronar a cualquiera". Adelina es la hermana de uno de los cuatro detenidos por el ataque a la comisaría 14ª. Su hermano fue esposado esa noche en su casa de Villa Banana, al igual que un vecino que recuperó la libertad a los dos días porque no había pruebas en su contra.

Las familias de ambos denunciaron que el procedimiento en el barrio fue abusivo y días atrás la fiscal a cargo de la causa ordenó medidas para investigarlo.

A los tiros. El inédito ataque, con un trasfondo aún no esclarecido, ocurrió el domingo 17 de mayo cerca de las 21.30 en la seccional de Marcos Paz 6650. Allí estaban tres policías sentados alrededor de un escritorio de la guardia cuando irrumpieron tres hombres. Uno de ellos rompió de un culatazo el vidrio de una ventana y se originó así un tiroteo febril con más de 40 tiros. La mayoría partieron de armas policiales, según la narración del hecho que realizó el martes pasado la fiscal Andrea Vega en la primera audiencia por el caso.

Con uno de sus compañeros ya herido en el rostro, uno de los policías se apostó detrás de una puerta y, sin abrirla, empezó a disparar a ciegas perforando la chapa hacia la sala de atención al público. Esta lluvia de balas desde un lugar inesperado al parecer puso en fuga a los atacantes que, ya en la vereda, protagonizaron un nuevo tiroteo con dos policías. Así hirieron a otro uniformado en el muslo derecho.

Se presume que alguno de los delincuentes estaba herido porque la sala de acceso quedó cubierta de manchas de sangre, aunque los policías los vieron alejarse corriendo y sin renguear. En su huida, arrojaron al pasto un revólver 32 usado en el tiroteo y otro calibre 38 que no fue percutado.

Presos y libres. Siguiendo la pista de los heridos la policía detuvo en el Hospital Carrasco a Guillermo Daniel Nieri, de 30 años. Esperaba ser atendido por el roce de una bala en un pie y casualmente había estado detenido esa madrugada en la seccional 14ª hasta recuperar la libertad al mediodía (ver aparte).

En el mismo hospital los policías obtuvieron el dato de que acababa de atenderse por el roce de una bala en una pierna Abel Fernando Pereyra, de 18 años y con un domicilio en villa Banana que obtuvieron del registro médico: Valparaíso y la vía. Pero la dotación policial ubicó primero en esa esquina la casa de Néstor Pereyra, un joven de 27 años desocupado que ocasionalmente hace changas como limpiavidrios. En ese momento estaba arreglando una bicicleta mientras su esposa estaba adentro con los cinco hijos de la pareja, de 5 a 13 años.

"Estaban buscando a Pereyra Abel y tenían esa dirección. Mi marido es Pereyra, pero no somos parientes del pibe", contó a este diario Yolanda mientras esperaba la audiencia imputativa a la que su esposo no llegó porque se produjo una medida decisiva para su suerte: quedó libre porque no fue señalado por ninguno de los policías en una rueda de reconocimiento. Todo indicaría que su detención se produjo porque vivía cerca de la casa de Abel y tienen el mismo apellido.

"Me exigían que yo los llevara a la casa del pibe. Les dije que no sabía dónde vivía pero a mi marido se lo llevaron igual. El estaba arreglando una bicicleta: le sacaron el asiento y lo tiraron. Se lo llevaron por no decir dónde estaba Abel. Eran más de veinte patrulleros. Nos hacían burla, alumbraban con una linterna. Estaban prácticamente enloquecidos", siguió contando Yolanda, rodeada por familiares y vecinas, todas mujeres.

A patadas. En la antesala de la audiencia confluyeron también los familiares de Abel Pereyra, a cuya casa llegaron los efectivos luego de arrestar a su vecino Néstor Pereyra. "Entraron pateando la puerta, sin orden. A mí me insultaron y me escupieron la cara delante de mi nene de 8 años", contó Adelina, su hermana.

"A las ocho y media (de la noche) un pibe le dio un tiro en la pierna a mi hermano y yo lo llevé al Hospital Carrasco. A las nueve estábamos en el hospital. Lo curaron y volvimos. A las once lo sacaron de mi casa", contó la mujer, que se hace cargo del joven desde la muerte de sus padres y vive en el mismo pasillo con otros hermanos.

"A las criaturas les dijeron que se callen la boca. Se querían llevar preso a mi cuñado porque tiene un brazo enyesado por un accidente de moto. Mi hijo de 8 años quedó retraumado porque el policía pedía nafta para prenderme fuego la casa y cuando le contesté me escupió en la cara", dijo Adelina, que entregó los boletos de los colectivos que tomaron con su hermano para ir y volver del hospital, donde consta el horario.

Tanto Nieri como su hermano —que también refirió haber sufrido apremios policiales— quedaron en prisión preventiva acusados de tentativa de homicidio agravado y portación de arma. Ambos alegan que a la hora del tiroteo estaban en la guardia del Carrasco y que fueron heridos en otras circunstancias. Sin embargo, los dos fueron reconocidos por policías en un acto procesal que sus defensores cuestionan porque las fotos de ambos circularon por internet desde temprano. No obstante, el juez Gonzalo López Quintana avaló la medida.

Hay un tercer acusado, Emanuel Gamarra, de 18 años, quien quedó detenido el lunes con una herida en el tórax en el Hospital Alberdi y el miércoles fue sometido a una audiencia imputativa en el Heca.

Denuncia. La supuesta irrupción abusiva de los policías en villa Banana fue denunciada en la primera audiencia por la defensora pública María Eugenia Carbone, quien pidió que se cite a testigos. "Las víctimas son empleados policiales y ellos mismos los encargados de llevar adelante el procedimiento técnico", cuestionó.

La fiscal Andrea Vega tomó nota del pedido y días atrás ordenó medidas para interiorizarse sobre el procedimiento. En caso de encontrar elementos abrirá una causa aparte que será remitida a una fiscalía especializada en violencia institucional.

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