Un peón de albañil de 35 años fue condenado a 14 años de prisión como autor material del crimen
del comerciante Diego Sebastián Viassolo, ocurrido en noviembre de 2005 en su maxi quiosco de
Rondeau al 300. El fallo es de segunda instancia y fue firmado por los integrantes de la sala III
de la Cámara de Apelaciones en lo Penal, por lo cual uno de los homicidios más resonantes de los
últimos tiempos quedará cerrado.
La sentencia recayó sobre Ramón Néstor Aguirre, un hombre que había nacido en
una pequeña localidad del Chaco y que fue detenido por la policía a escasas horas de ocurrido el
crimen. El sospechoso, que tenía antecedentes penales, pero que nunca admitió su participación en
el hecho, fue descubierto cuando estaba escondido debajo de una cama en una casa ajena. Antes los
uniformados habían encontrado dos prendas, una gorra y una campera con el escudo de Boca, tiradas
en la calle y que fueron descriptas por una de las víctimas.
Acribillado. El crimen de Viassolo ocurrió el 24 noviembre de aquel año. La
víctima, que por entonces tenía 32 años, manejaba junto a su mujer un maxiquiosco y ciber ubicado
en Rondeau 331. Todo sucedió minutos después de las 7.45 cuando la pareja llegó hasta el lugar para
iniciar el trabajo del día. Viasollo y su compañera vivían a no más de 20 metros del local. De
acuerdo a lo que se pudo demostrar en el proceso, el asesinato se produjo durante un intento de
asalto.
El delincuente llegó justo cuando la pareja se encontraba abriendo. Estaba
armado con un revólver calibre 22. Con poco esfuerzo, el ladrón redujo a sus víctimas. Primero les
hizo desnudar y luego las encerró en el baño del negocio. Pero en ese momento, comenzó a manosear a
la esposa de Viassolo. Hasta esa violenta situación, el comerciante había mantenido la calma e
incluso le había entregado unos 300 pesos. Pero el abuso sobre la mujer lo sacó de quicio.
Así se produjo una pelea en la que el ladrón recibió un botellazo en la cabeza.
En esa disputa el delincuente abrió fuego y Viassolo recibió cuatro balazos: en la cabeza, el
cuello, un brazo y en una pierna. Y murió en el lugar. El homicida escapó corriendo y en su huida
dejó abandonada una campera con el logotipo de Boca.
Pocas horas después la policía arrestó a Aguirre como presunto autor del
homicidio. El hombre, según consta en el fallo, fue apresado cuando estaba escondido debajo de una
cama en una vivienda precaria ubicada a pocas cuadras del lugar del crimen. Testigos lo vieron
salir del maxiquiosco vestido con la campera xeneize y una gorrita marca Nike. La policía halló
esas prendas en la calle y así se orientó la búsqueda.
Pruebas. Tras la instrucción de la causa judicial, el juez de Sentencia Antonio
Ramos condenó al acusado a 14 años de prisión, pero la defensa apeló al considerar que las pruebas
reunidas no eran suficien tes. Ahora, los jueces Ernesto Navarro, Otto Crippa García y Elena Ramón
ratificaron el fallo de primera instancia. Los camaristas concluyeron que las prendas halladas en
cercanías del negocio, los testigos que lo vieron salir corriendo lastimado, el lugar donde fue
encontrado, escondido en una casa ajena y el testimonio de la víctima brindan a la condena el
carácter de certeza.
Entre otros argumentos, los jueces "No pueden pasar inadvertidas las lesiones
que Aguirre presentaba al tiempo de ser detenido. Se trata de heridas, por así decirlo, se condicen
con lo que la compañera del comerciante ha ido narrando en sus declaraciones".