Policiales

La trama que llevó a descubrir a los autores del crimen de una jubilada

El cuerpo de María Isabel Ruglio apareció seccionado en siete partes. Por el hecho hay una pareja imputada y presa. Cómo se llegó a ellos

Domingo 15 de Marzo de 2020

El lunes 10 de febrero a las 17.15 Mauro pescaba sobre su bote en el arroyo Saladillo, a la altura del Parque Regional Sur, cuando vio lo que creyó era el brazo de un maniquí. La duda duró los segundos en que demoró en acercar ese brazo al bote con su caña de pescar y supo que eran restos humanos. Llamó al 911 y así comenzó una de las historias más oscuras de los últimos tiempos del policial rosarino. El cuerpo de una mujer desmembrado en siete partes y metido en bolsas de consorcio fue apareciendo sobre las márgenes del arroyo. Pasaron 24 días hasta que esa mujer pudo ser identificada como María Isabel Ruglio, una jubilada docente de 73 años afincada en Uriburu 522, en el barrio La Bajada. Los vecinos y familiares la reconocían como "Tití" o "Marisa". La principal hipótesis que tiene el fiscal Adrián Spelta, a cargo de la pesquisa, es que la ciudadana española Josefa "Pepa" R.C., de 57 años, y oriunda de Sevilla; y su marido, Marcelo Alberto "Bebu" F., de 53, la asesinaron y descuartizaron para quedarse con la vivienda de la víctima, en la cual ellos residían en una casa del fondo del terreno.

Entonces surgieron las preguntas entre los investigadores. ¿Una persona puede desaparecer sin que nadie reclame por ella durante casi un mes? ¿Nadie había notado que una mujer con hijos, familiares y vecinos que la valoraban ya no circulaba por el barrio? ¿Nadie reclamó por María Isabel Ruglio? Si el hallazgo del cuerpo desmembrado fue conmocionante para el ciudadano medio, lo fue aún más cuando el 4 de marzo la cuadra donde vivía la mujer fue cerrada por la policía y las dos personas que convivían con ella fueron apresadas. Dos días más tarde "Pepa" y "Bebu" fueron imputados como coautores del delito de homicidio calificado por codicia con el fin de quedarse con la casa de la asesinada, una figura que prevé prisión perpetua.

Amistad y convivencia

Hasta la tarde del 4 de marzo la identificación del cuerpo descuartizado se había transformado en un puzzle investigativo. El fiscal Spelta había tomado la decisión de enviar las manos de la mujer al laboratorio de Necropapiloscopía del Ministerio de Seguridad de Buenos Aires para intentar identificar el cadáver ante la ausencia de personas que reclamaran por él. Sin embargo, el llamado de una amiga de la mujer a dos primas que Ruglio tenía en la ciudad de Santa Fe generó un efecto dominó que terminó desbaratando la coartada de los dos acusados de matar y descuartizar a la jubilada.

Ruglio había convivido con "Pepa" y "Bebu", alquilándole la parte trasera de su casa al menos un año y medio. Las mujeres habían entablado una relación de empatía a partir de que la española trabajó en un minimarket de Uriburu al 400 en el cual, entre compras y charlas, "Pepa" le dijo que junto a su pareja esperaban cobrar una indemnización por un accidente en moto y que tenían un departamento en el barrio de La Carne a la venta. Entonces, de palabra, coordinaron que una vez que eso se concretara Ruglio les vendería su casa.

Mientras tanto, la pareja se fue a vivir a la casa de Ruglio, quien había sido operada de la columna en diciembre pasado. Es más. "Pepa" y "Bebu" se casaron el 19 de septiembre del año pasado y Ruglio fue testigo de la unión. Tras ello la pareja instaló una verdulería en el garaje de la casa de "Tití".

Un llamado de alerta

Según testimonios leídos en la audiencia imputativa, el miércoles 19 de febrero (nueve días después del primer hallazgo de restos en el Saladillo) "Coca", una vecina y amiga de Ruglio, se comunicó con Mirta, una prima de la víctima que vive en Santa Fe y con la que la mujer asesinada tenía una relación más o menos fluida. "Coca" le dijo algo preocupada que había hablado con "Tití" el 6 de febrero para juntarse a jugar a las cartas el 9, pero que no había ido. Que al preguntarles a "Pepa" y "Bebu" éstos le contestaron con evasivas y le habían dicho que se había ido a Santa Fe. Pero Mirta le dijo que su prima no la había visitado; y tampoco a su hermana Rosa, en cuyo departamento solía parar en la capital provincial.

Ese fue el comienzo del fin para la coartada de los acusados. Un día más tarde Rosa regresó a Santa Fe de sus vacaciones y recibió un llamado de "Pepa" diciendo que no sabían nada de "Tití" y que quisieron hacer la denuncia pero no se la aceptaban porque no eran familiares directos.

Así, los primos de Ruglio (Mirta, Rosa y Hernán) comenzaron a llamar a la casa de "Tití"sin tener respuestas concretas y la angustia de "Coca" fue convirtiendo al barrio en una usina de rumores. Mucho más cuando rememoró que en diciembre, cuando la mujer fue operada de un quiste en la columna, tanto "Pepa" como "Bebu" la aislaron de sus amistades y familiares.

Cuando "Coca" pudo atar los cabos sueltos, ya era tarde. Además "Tití" no pasaba por un buen momento anímico por esos días ya que era un nuevo aniversario del fallecimiento de una hija a poco de nacer. Una pérdida que la marcó a pesar de tener otros dos hijos.

La última mentira

Pero hubo un momento en el que la historia pudo haber cambiado, no en el trágico resultado sino en la prontitud de resolución de un caso oscuro. Para la acusación Ruglio fue asesinada y descuartizada entre el 6 y el 7 de febrero. Esa noche, la del 6 de febrero, alrededor de las 21.30 dos vecinas del barrio fueron a la verdulería a hacer compras de última hora pero se encontraron con el negocio cerrado. Les llamó la atención porque una de las marcas de la verdulería era que cerraba a las 22.

Las mujeres notaron que la puerta de ingreso a la casa estaba entreabierta. Tocaron el timbre varias veces y nadie atendió. Pidieron ayuda a un muchacho que concurre a un gimnasio ubicado a pocos metros. Mientras una buscaba a un policía la otra ingresó a la vivienda. Cuando estaban en eso, de la nada les salió al cruce "Bebu" y les dijo: "No hagan más ruido. Tenemos problemas con la mujer de la casa. No le cuenten nada a «Pepa»".

Acto seguido, "Bebu" los sacó del lugar. Y cuando vio que la otra vecina llegaba con un policía, ganó el interior de la casa y cerró la puerta. El policía llamó insistentemente, tocó varias veces el timbre y nadie atendió. Como no tenía orden de registro ni figuraba que el domicilio fuera objeto de un ilícito, se fue. La acusación entiende que esa noche mataron y muy probablemente se deshicieron del cuerpo de María Isabel Ruglio.

Un habilidoso con los cuchillos y los cortes precisos

Entre los testimonios expuestos por el fiscal Adrián Spelta en la audiencia imputativa está el de un comerciante que conoce a Marcelo “Bebu” F. ya que lo había tenido como empleado junto a “Pepa”. Relató que “Bebu” vivió 12 años en España, donde conoció a “Pepa”. Primero regresó al país “Bebu” y seis meses más tarde la mujer. A poco de estar en Argentina la pareja sufrió un grave accidente de moto. “Me comentó que de los trabajos que realizó en España uno fue cortar patas de jamón crudo en rebanadas finitas. Tenía que ser preciso en los cortes sino lo despedían. Debía ser perfecto”, contó el testigo. Y agregó: “Cuando era pescador utilizaba cuchillos de todas las dimensiones. Una vez fue a pescar con mi nieto y éste me comentó que «Bebu» cortó un pescado como si nada, siendo experto en lo que hacía”, explicó.

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