Policiales

La otra historia de un joven preso por integrar una banda de narcos

Lo detuvieron el 26 de septiembre cuando dormía en un departamento de "Ojito" Actis Caporales. La Justicia ya lo procesó. Su familia dice que es ajeno a la causa y que no hay pruebas contra él.  

Domingo 11 de Noviembre de 2012

Matías Oscar Orsi es una de las nueve personas detenidas el miércoles 26 de septiembre en un rimbombante operativo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que incluyó 14 allanamientos en Rosario, Santo Tomé y Buenos Aires con el objetivo de desbaratar una banda narco liderada por un muchacho de 24 años aún prófugo y conocido como Nacho u Ojito y que abastecía a una veintena de quioscos de los barrios La Cerámica y La Esperanza. Algunos días después, Orsi fue procesado por el juez federal Marcelo Bailaque como coautor de los delitos de comercio de estupefacientes agravado por la intervención organizada de tres o más personas y tenencia ilegítima de documento nacional de identidad ajeno. Desde hace una semana está preso en la cárcel de Ezeiza mientras sus familiares y amigos sostienen que “es totalmente inocente” de las imputaciones y abrieron una “comunidad” en Facebook pidiendo su libertad.

   Durante la última semana, la “otra historia” de Matías se conoció por medio de las redes sociales. Así se supo que este muchacho que ayer cumplió 28 años es un conocido músico que integra dos bandas de hardcore (“El camino más difícil” y “Knockout”) y que “nada tiene que ver” con la comercialización de cocaína, marihuana y drogas sintéticas. “No hay pruebas para que esté detenido y procesado. Lo tendrían que haber liberado con falta de mérito. No se allanó su casa, no está comprometido en las escuchas, no tiene antecedentes y tiene un perfil absolutamente diferente al de los otros muchachos”, explicó ayer a La Capital María Fernanda, la cuñada de Matías.

   “Matías trabajaba en un call center de Sarmiento al 700. Los domingos se iba a una feria cerca del Monumento a vender remeras y CD. Da clases de guitarra, anda en colectivo, en bicicleta o en patineta. Si fuera narco se podría haber comprado al menos una moto o unas zapatillas Nike. Pero él anda en alpargatas. Es un bohemio”, explicó la mujer que además es abogada.

Pedidos denegados. Matías Orsi es el menor de tres hermanos. Está alojado en un pabellón de la cárcel federal de Ezeiza y es representado por el abogado Jorge Bedouret, quien ya apeló el procesamiento y solicitó la eximición de prisión del muchacho. Sin embargo la medida fue denegada por el juez federal Carlos Vera Barros (en suplencia de Marcelo Bailaque) el 31 de octubre. Ahora será la Cámara de Apelaciones la que deberá resolver si deja firme o revoca el procesamiento antes de elevar la causa a juicio oral y público.

   Al amanecer del miércoles 26 de septiembre pasado, cuando los efectivos de la PSA irrumpieron el 5º piso“C” de Presidente Roca 653, Matías dormía junto a sus amigos Daniel Leandro Illanes y Leandro Sebastián Cano. Según la pesquisa, esa era la casa donde vivía Ignacio Actis Caporales, conocido como Nacho u Ojito y sindicado como líder de la banda. Allí se secuestraron 3 kilos de cocaína y más de un kilo de marihuana, entre otros elementos. Cano, Illanes y Orsi fueron presos y, además, se los acusó de tener tres DNI a nombres de otras personas.

   En ese marco, María Fernanda recibió ayer a este diario como portavoz de la familia Orsi.

   —¿Qué hacía Matías en el departamento de calle Presidente Roca?

   —El conoce a Daniel Illanez a través de la música porque a este chico le gusta una de las bandas de Matías y es buen cantante. Entonces mi cuñado le empezó a enseñar guitarra, porque estaba por integrarse a una de las bandas. Por eso Matías iba a ese departamento.

   —¿Era normal que se quedara a dormir allí?

   —No, jamás. Era la primera vez que dormía ahí. Habían estado tocando y uno de los chicos lo invitó a que se quedara a cenar. Matías preparó unos fideos y después siguieron zapando. Como a la 1.30 Matías le preguntó a Daniel si se podía quedar a dormir porque ya le habían querido robar la guitarra saliendo de ese lugar. «¿Tenés problemas con que me quede a dormir? Total al call center tengo que ir a la tarde», le dijo y se quedó. Le pusieron un colchoncito al lado de la puerta de entrada. Cuando fue el allanamiento, escuchó que tiraban abajo la puerta y gritó por el balcón «nos quieren matar, nos quieren matar». Cuando vio a la policía se quedó tranquilo y nada que ver. Los otros sabían qué pasaba, pero Matías se enteró en ese momento de todo.

   —¿Qué les contó Matías?

   —Que cuando los de la PSA empezaron a sacar todo del departamento (por la droga) y él escuchaba lo que había se quería morir, no lo podía creer. El es un pibe que no te va a investigar para saber quién sos, no le interesa. Es un bohemio y lo material no le importa. Tiene 28 años y si bien su vida era muy de papá y mamá, es un tipo que trabaja y tiene familia.

   —¿Matías sabía de quién era el departamento?

   —Matías al único chico que conoce es a Daniel (Illanez). Daniel y el otro pibe (Cano) ya declararon que Matías no tiene nada que ver. Que estaba de manera circunstancial en el lugar.

   —¿Conocía a Nacho u Ojito?

   —No. Para nada. Una vez Daniel le dijo: «Venite para el departamento así tocamos un rato». Pero a los minutos lo volvió a llamar para decirle: «No vengas que está Nacho». Nunca tuvo trato con ese muchacho.

   —¿Qué pensaron al escuchar lo de la supuesta banda?

   —No lo podíamos creer, decíamos «pobre Matías, implicado con esta banda». El jamás sospechó de nada.

   —¿Cómo siguió todo una vez detenido?

   —Primero lo trasladaron a la alcaidía de Jefatura y ahí estuvo hasta el sábado pasado, cuando lo llevaron a Ezeiza. En alcaidía estuvo pasándola mal, pero lo peor es saber que te están imputando un delito que tiene muchos años de condena y no tenés nada que ver. Y el perfil de Matías no tiene nada que ver con eso. En las escuchas, por lo que tengo entendido, es «vamos al ensayo» o «llevo la guitarra». Las salas de ensayos están a nombre de Matías. El no sólo le enseñaba guitarra a Daniel, sino a otros chicos.

   —¿Por qué esperaron tanto para contar su verdad?

   —Porque confiamos en la Justicia. Primero pensamos que salía la falta de mérito, después la eximición de prisión. Con (el abogado) Bedouret no queríamos que se armara un revuelo que entorpeciera las cosas. La eximición de prisión se la negaron el 31 de octubre. Después lo trasladaron a Ezeiza. El peor escenario para nosotros era que lo procesen y esperara el juicio en lilbertad. Ahora todo pasó a la Cámara, pero ya no podemos esperar más.

   —La acusación es grave.

   —Yo no soy penalista pero sé que la Corte (Suprema) tiene dicho hasta el hartazgo que para procesar es necesaria una proyección de condena. Es decir que el juez que procesa tiene que tener certezas de que es posible una condena y por lo que nos dice el abogado es imposible que se condene a Matías con lo que hay en su contra.

   —El problema está en “el mientras tanto”.

   —Lo que pasa es que si la Cámara de Apelaciones no revoca el procesamiento él se tiene que comer el juicio adentro. Si no prosperan los pedidos de excarcelación y falta de mérito, este pibe se va a pasar uno o dos años adentro esperando que lo absuelvan en el juicio. Nosotros no queremos tirar mierda contra nadie, pero sabemos que Daniel (Illanes) no sabe como pedirle perdón por lo que está pasando. Matías es un pibe que no tiene problemas con nadie. No le importa si sos un croto o un narco, es tu amigo y punto. No tiene problemas.

—¿Pensás que Matías ya sufrió la condena social?

—Cuando salga ¿quién le va a reparar la muerte del padre (ver aparte) o la falta de trabajo? La gente leyó en el diario y pensó: «¡Uh, mirá este pibe! Por eso nosotros salimos a contar la verdadera historia. Que se vea quien es Matías. La familia está destruida y los amigos del trabajo está planeando hacer una marcha a los Tribunales.

—¿Qué les dice el abogado?

—Apeló el procesamiento por un lado y por otro pidió la eximición de prisión que denegó el juez Carlos Vera Barros porque Marcelo Bailaque estaba de licencia. No hizo lugar para evitar el entorpecimiento de la investigación y evitar la fuga. Esos son los fundamentos. Cuando el juez Bailaque rechazó la falta de mérito y lo procesó, entendió que si bien no hay escuchas directas del teléfono de Matías si las hay del de Daniel. Y que los investigadores creen que hablaban en códigos. Cuando decían «llevó la guitarra» piensa que están hablando de llevar dinero.

—¿Compartís el concepto de que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario?

—Lo que vemos es que la Justicia mide con distinta vara. Si el comisario Hugo Tognoli (es jefe de policía) o Carlos Ascaíni (el supuesto narco de Villa Cañás) salieron por falta de mérito, para ellos si cabe el «in dubio pro reo» —en caso de duda o insuficiencia probatoria se debe favorecer al acusado—, pero para mi cuñado eso no existe. Lo que si sé es que Matías no tiene nada que ver con ésto y creo que al menos le tendrían que haber dado la eximición de prisión. Creemos que el procesamiento tiene que caer y Matías tiene que salir por falta de mérito o sobreseido.

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