Policiales

Juzgan desde hoy a siete hombres por una saga de violentos robos

La fiscalía pidió penas de entre 15 y 39 años de prisión para los imputados, entre ellos dos bonaerenses que viajaban a Rosario para concretar los golpes.

Miércoles 06 de Marzo de 2019

El objetivo de la banda eran viviendas de dos plantas del macrocentro con un rasgo en común: todas tenían puertas de picaporte fijo que sus dueños no solían cerrar con llave. La forma de entrar era casi artesanal: con un plástico hexagonal similar a una tarjeta de crédito abrían la cerradura y sorprendían a las familias reunidas a la hora del almuerzo o la cena. Por eso se bautizó como "la banda de los Cerrajeros" al grupo que repitió esa mecánica en decenas de viviendas a lo largo de un año. Bajo ese rótulo, siete hombres afrontarán desde hoy un juicio oral y público acusados de integrar una asociación ilícita que concretó al menos quince asaltos con situaciones que bordearon la tortura.

La fiscal Viviana O'Connell solicitará penas de entre 15 y 39 años de prisión para los siete acusados de integrar la banda. Entre ellos, dos bonaerenses que según la pesquisa viajaban una vez por mes a Rosario, se alojaban en una casa alquilada para la ocasión y sólo salían para cometer los asaltos de un desarrollo casi calcado. El debate arrancará hoy a las 8 en la sala 10 del Centro de Justicia Penal. Al frente del tribunal estarán los jueces Paula Alvarez, Mónica Lamperti y Pablo Pinto.

Roles determinados

En el debate se abordarán 15 asaltos cometidos entre el 18 de agosto de 2015 y el 8 de julio de 2016 que la Fiscalía de Investigación y Juicio agrupó al detectar que tenían una mecánica común. Todas las casas tenían puertas de picaporte fijo que los ladrones franqueaban con sólo pasar una tarjeta plástica de fabricación casera que abría el pestillo. Solían actuar entre seis y siete personas con roles determinados. Afuera, dos o tres autos de apoyo quedaban controlando mientras adentro se desataba el horror.

"¿Dónde está la plancha?", preguntaban los ladrones, que luego de enchufarla amenazaban con quemar a algún integrante de la familia para saber dónde guardaban "la plata". Tal como detalló la fiscalía en su acusación de fines de 2017, una de las víctimas llegó a ser quemada y le quedó la plancha marcada en el cuerpo. En otra ocasión acercaron la plancha a la cara de un hijo adolescente de los dueños de casa. Con esa modalidad robaban dinero en efectivo, armas, joyas y artículos electrónicos.

La mayoría de los acusados fueron detenidos tras una serie de allanamientos en Rosario y en el partido bonaerense de La Matanza en julio de 2016. Dos están sindicados como jefes de una asociación ilícita. Para el rosarino Claudio César "Caio" Cereijo, preso como "pata local" y cerebro de la banda, la fiscalía pidió 35 años de prisión. Sería quien se ocupaba de la logística, marcar las casas y reservar el alojamiento de sus cómplices. Para el bonaerense Juan Alberto Vallejos Figueroa, apodado "Dany" o "Rata", solicitaron 39 años.

Los dos sindicados jefes también están acusados de la tenencia ilegal de armas halladas en sus domicilios. "Dany" vivía en un barrio de chalecitos de tejas de Ciudad Evita, en La Matanza. Según la acusación, es quien actuaba con más violencia dentro de las casas. Las víctimas lo identifican como el que mandaba, portaba armas y e impartía órdenes a sus cómplices. Registra una condena vencida a nueve años por robo calificado y privación ilegal de la libertad dictada por un tribunal de Morón.

Los cinco acusados como miembros son Nicolás Martín Cereijo, Pablo Sebastián Saavedra, Eugenio Nicolás "Ketu" Salas, Marcos Ezequiel Fabero y Néstor Daniel Giménez. Los tres primeros también afrontan cargos por la tenencia ilegal de armas. Para ellos pidieron penas de entre 15 y 28 años de prisión.

Saavedra es el otro bonaerense del grupo. En la primera audiencia judicial se presentó como "zapatero de profesión". Le dicen "Pancho" y tiene una condena a 14 años por robo calificado y tentativa de homicidio por la cual salió en libertad condicional en mayo de 2013. Sería "el cerrajero", el hombre que se ocupaba de abrir las puertas sin dañarlas con un plástico hexagonal y flexible, tal como se registró en aquellas viviendas que tenían cámaras de vigilancia.

"La mecánica era similar, con armas de fuego, a veces cuchillos de la casa y a veces usaban planchas", planteó la fiscalía en su acusación, donde describió los 15 hechos atribuidos al grupo. Es por esto que a la acusación genérica de asociación ilícita se suman imputaciones diferenciadas por robo calificado con armas blancas o de fuego y agravados por ser en poblado en banda. En un caso, se agrega el delito de lesiones.

Pruebas y testimonios

La investigación incluyó escuchas telefónicas en las que se detectó que los bonaerenses viajaban a Rosario una ves por mes y realizaban varios robos en cada viaje. Entre la prueba ofrecida para el juicio se cuentan unos sesenta testigos entre personal de seguridad (policías santafesinos, bonaerenses y gendarmes), peritos y civiles.

Como parte de la pesquisa hubo filmaciones, reconocimientos de objetos secuestrados y de acusados en ruedas de personas. A la prueba documental se suman elementos incautados como relojes, armas, joyas y sumas de dinero en pesos, dólares y euros.

Los acusados cuentan con distintos abogados defensores que, en una audiencia previa al juicio, plantearon que no está particularizado qué roles le imputan a cada uno y tildaron a la investigación de "genérica", argumentos en los que abundarán en sus respectivos alegatos de apertura.

Otro acusado de ser parte del grupo, Nicolás Gabriel "Tato" Heredia, detenido con 18 años, acordó en diciembre de 2016 una condena a 3 años de prisión condicional en un proceso abreviado. Entonces aceptó haber actuado como el "pibe de los mandados" de la banda: adquiría chips de telefonía y se ocupaba de comprar la comida o de ocultar las armas.

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