La historia oficial cuenta que alrededor de las 2 de la mañana de este martes un llamado al 911 alertó sobre la presencia de personas armadas en el interior de un Peugeot 206 gris en inmediaciones de un domicilio de Caupolicán al 300, entre Ayacucho y Leiva, en el barrio Magnano de la zona sur rosarino. Cuando una patrulla asignada a la Policía de Acción Táctica (PAT) se dirigió al lugar se topó con dos personas que pistolas en mano corrían hacia ese auto allí estacionado. La voz de alto los congeló. El hombre era un viejo conocido de la policía y de las crónicas del hampa. Imposible de no ser identificado. Físicamente un percherón trabajado a gimnasio, tatuado por debajo de sus ojos, pelo rubio con melena corta enfundado en una campera blanca. Ese hombre es Matías Leandro Pera Pujol, de 40 años. Hoy un barra disidente del paravalanchas de Newell's Old Boys, ex integrante de la hinchada de Diego “Panadero” Ochoa y testigo estelar cuando ese jefe barrabrava cayó en desgracia. Junto a él estaba Milagros O., una mujer de 23 años y residencia en barrio Larrea, que también portaba una pistola.
A la pareja Pera y Milagros le secuestraron una pistola marca Browning calibre 9 milímetros con numeración suprimida y un cargador largo con 27 proyectiles en su interior; una pistola marca Bersa TPR9 calibre 9 milímetros con 14 proyectiles en su cargador; tres cargadores con 13, 14 y 15 balas de 9 milímetros respectivamente y un cuarto vacío. Los efectivos de las PAT también incautaron el Peugeot 206 gris.
En principio la pareja quedó a disposición de la fiscal María Angeles Lagar, de la unidad de Flagrancia, quien tomó las primeras medidas investigativas. En las próximas horas la pareja será acusada en audiencia oral y pública por los delitos de abuso de arma de fuego y portación ilegítima de arma de fuego. Al cierre de esta nota se valoraba si el expediente será girado a otra unidad fiscal.
En barrio Magnano
Coupolicán al 300, entre Leiva y Ayacucho, es una cuadra de barrio Magnano que en los últimos tiempos se acostumbró a al silbido de las balas. Con sólo colocar la dirección en un motor de búsqueda en Internet se podrá tener un acercamiento al diario vivir en la zona. La última incidencia armada con herido de gravedad, conocida, ocurrió al alba del 17 de febrero pasado Fernando C., de 30 años, fue atacado a balazos por cuatro jóvenes armados, que se movilizaban, en medio de una fiesta que se desarrollaba en una vivienda de la cuadra. La víctima recibió siete disparos.
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Matías Pera, tras ser detenido por personal de la Policía de Acción Táctica (PAT) en Caupolicán al 300, entre Ayacucho y Leiva.
Uno de los principales objetivos de los investigadores es determinar qué estaban haciendo Milagros y Pera en las inmediaciones de Leiva al 300. También entró en el campo de la investigación un ataque a balazos en una vivienda de Leiva al 6200, a unas dos cuadras del lugar donde fueron detenidos. Allí, sobre la calle, se incautó una vaina servida calibre 9 milímetros que fue enviada a peritar para determinar si fue disparada por alguna de las dos armas secuestradas. Según trascendió en la mencionada casa no estaban su moradores.
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Lo último que se conoció sobre la vida pública de Pera aconteció en las fiestas de fin de año de 2021, cuando en dos ataques con mensajes intimidatorios contra el Sindicato de Turismo, Hostelería y Gastronomía (Uthgra). Uno ocurrió en la sede gremial de Presidente Roca al 1000 el 26 de diciembre de 2021 y el otro en la sede del gremio, en bulevar Oroño 6059, el 29 de diciembre de 2021. En ambos carteles intimidantes se mencionó directamente a Pera. Una por su nombre y otra por un apodo muy específico. Desde el gremio indicaron que el barra de Newell's tenía una relación de amistad con integrantes del sindicato.
El 18 de febrero de 2019 Pera había sido condenado a 5 años de prisión por el ataque a balazos contra un bar de Fisherton (bar y pool Don Nadie), cometido en octubre de 2017, y una amenaza hacia el personal de seguridad privada de un boliche de la zona sur _Yumper_ ocurrido en junio de 2013. Ambos hechos fueron sumados a la pena de 3 años de prisión condicional que le habían dictado en 2017 por atacar a quien fuera el jefe de la barra brava leprosa, el Panadero Ochoa, con el fin de destronarlo del paravalanchas, en el incidente conocido judicialmente como “La entangada”, cometido el 4 de septiembre de 2010. Pera estuvo preso en la cárcel de Piñero, el mismo penal en el que se encuentra Ochoa.