La saga criminal en Rosario no se detiene. Apenas han transcurrido 43 días del año y ya se cometieron 37 homicidios. La madrugada de este domingo se registró un nuevo episodio que se cobró dos víctimas fatales y dejó tres personas heridas. Fue un brutal ataque a balazos perpetrado supuestamente desde un vehículo contra el “Club de Taquito”, un salón de Juan B. Justo al 8400, en el barrio Fisherton Norte, que durante el día funciona como un centro de deportes con una canchita de fútbol 5 en su parte trasera y que los fines de semana, desde hace algunos meses, abría por las noches como bailable y cantobar.
En la fachada negra del edificio, que tiene una pequeña ventanilla como boletería, los peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) contaron una veintena de marcas producidas por los tiros indiscriminados, y de la escena se levantaron 38 vainas servidas de pistolas calibre 9 milímetros y otros 19 proyectiles de plomo deformados, lo que permite dimensionar lo bestial de la balacera.
Según fuentes oficiales todo ocurrió alrededor de las 5.15 de ayer cuando en el salón de Juan B. Justo 8456, a metros del cruce con calle Olmos, todavía un grupo de gente seguía despuntando la noche entre tragos, música, baile y canto. En ese marco, muchas personas estaban en la puerta del local debido al calor reinante en el interior del galpón, entre ellos el suboficial Ricardo Héctor Medini, de 40 años, quien cumplía servicios en el destacamento policial del barrio Rucci; y la inspectora retirada Silvana Graciela C., de 52 años, quien al igual que su compañero estaban de civil pero con armas y supuestamente “cumpliendo un servicio privado de custodia”.
También estaban en la puerta del salón Sergio Adrián Jones, un hombre de 40 años que era primo del dueño del cantobar y trabajaba allí; el parroquiano Federico Matías G., de 28 años; y José Martín U., de 58 y propietario del negocio, quienes conversaban mientras pasaban los minutos.
En esas circunstancias, aseguran algunos testigos, apareció un vehículo por el lugar (algunos dicen que era un auto con vidrios polarizados y otros hablan de un par de motos) cuyos ocupantes sin que mediaran palabras o discusiones descargaron una lluvia de balas con pistolas ametralladoras a diestra y siniestra provocando un caos de gritos, corridas y sangre. Tras ello el vehículo con los sicarios huyó del lugar a toda velocidad.
Falta un arma
Inmediatamente un llamado al 911 alertó de las detonaciones de armas de fuego y una patrulla del Comando Radioeléctrico se dirigió al lugar. Cuando los agentes comprobaron lo ocurrido fueron varios los móviles que rodearon el sitio para preservar la escena criminal, levantar rastros y pruebas, recabar testimonios de los pocos parroquianos que se quedaron a ver qué pasaba y buscar en el vecindario cámaras de videovigilancia públicas o privadas que puedan haber registrado los movimientos de lo sucedido a fin de poder esclarecer lo que pasó.
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El portón de acceso al local quedó perforado por numerosos proyectiles.
Detrás de los móviles llegaron las ambulancias del Sies y cuando despuntaba el sol del tórrido domingo rosarino también se hicieron presentes el fiscal de Homicidios Dolosos en turno, Alejandro Ferlazzo, y el flamante ministro de Seguridad de la provincia, el comandante retirado de Gendarmería Nacional Claudio Brilloni.
Por entonces, el cuerpo sin vida del suboficial Ricardo Héctor Medini yacía sobre la vereda del cantobar. Un médico del Sies que acudió al lugar en una de las ambulancias comprobó que el efectivo había recibido dos balazos en la espalda y uno en el cráneo. Además advirtieron que al policía le habían sustraído su pistola reglamentaria calibre 9 milímetros. Al respecto se sospecha que se la podrían haber robado en el desbande que hubo tras el ataque a tiros contra el local ya que los sicarios no bajaron de los vehículos.
En tanto, Sergio Adrián Jones, quien fue identificado por algunos presentes como sobrino del dueño del local donde ocurrió el atentado fue derivado en un auto particular al Policlínico General San Martín con una herida de arma de fuego en el tórax y falleció a poco de ingresar a pesar de los esfuerzos de los médicos de guardia.
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Al mismo policlínico fue llevado José Martín U., el titular del negocio atacado, con una herida en el hombro derecho. Tras las curaciones recibidas fue derivado en una ambulancia del Sies al Hospital de Emergencias fuera de peligro aunque quedó internado en observación. Al mismo centro asistencial de avenida Pellegrini al 3200 fue trasladado en una ambulancia Federico Matías G., quien presentaba una herida de arma de fuego en el lado izquierdo del abdomen, una en la pierna derecha y dos en el muslo izquierdo por lo que fue intervenido quirúrgicamente y quedó internado en estado reservado.
Finalmente la inspectora retirada Silvana Gabriela C., de 52 años, fue llevada en un auto particular a un sanatorio céntrico de la ciudad con una herida de bala en una pierna y fuera de peligro. La presencia de esta mujer ya jubilada como policía y del asesinado Medini, ambos cumpliendo supuestamente con un servicio de custodia particular, obligó al fiscal Ferlazzo a convocar a participar de la investigación a la Agencia de Control Policial (ACP - la ex Auntos Internos de la fuerza).
Sospechas y pésame
Acerca del móvil que desató semejante balacera, los pesquisas judiciales y policiales prefirieron ser cautelosos y no arriesgar hipótesis aunque entre las mismas nadie descartaba que pudiera haber un tufillo narco. “El dueño del local es un hombre bien, que no aparece ligado a ningún negocio turbio pero hay que investigar”, dijo un hombre ligado a la pesquisa. Y agregó que “por lo que dicen algunos vecinos el cantobar abrió hace un par de meses y no sabemos si tiene algún tipo de habilitación”.
La mañana de ayer, tras dialogar con el fiscal Ferlazzo en el lugar del hecho, el ministro de Seguridad de la provincia dijo en Radio 2 que se trató de “un hecho realmente grave en un boliche bailable, un cantobar, donde falleció un policía y en el que también hirieron a otra policía que afortunadamente está fuera de peligro, aunque murió otra persona que tendría una relación con el propietario del boliche. Eso demuestra el nivel de violencia que tenemos”. Y agregó que ya se comunicaría con las autoridades policiales y los familiares del policía muerto para “brindarle el pésame y ponernos a su disposición”.