Policiales

Intentó huir de una fiesta donde lo apuñalaron pero murió en el camino

Tras una reunión en una casilla de Flammarión y Gutiérrez, un joven de 27 años se subió malherido a su moto para escapar. Murió en Ovidio Lagos al 4500

Sábado 22 de Julio de 2017

Uno de los dos homicidios que se registraron durante la madrugada de ayer fue el de Jonatan Luis Godoy, un muchacho de 27 años y con vastos antecedentes penales por robos y homicidio. En este caso la víctima falleció como consecuencia de una profunda herida de arma blanca en el abdomen que habría recibido en medio de una gresca desatada en una fiesta. Sin embargo, el hombre alcanzó a subir a su moto y supuestamente, mientras se dirigía a un hospital, cayó del rodado en Ovidio Lagos al 4500, donde los vecinos lo encontraron sin vida al amanecer.

Las primeras hipótesis que maneja la Fiscalía de Homicidios es que el muchacho habría sido atacado en una fiesta particular que se realizó en una casa de la zona de Flammarión y Gutiérrez, una zona humilde que se erige junto a las viejas vías del ferrocarril Mitre que atraviesan en diagonal el barrio Tiro Suizo. Esa cuadra es un callejón de casillas y a primeras horas de la tarde de ayer la Policía de Investigaciones (PDI) ya tenía identificado el "rancho" en el cual se habría producido el ataque fatal aunque en el lugar no se ubicó a persona alguna.

El alerta

A las 7.30 de ayer un llamado al sistema 911 dio cuenta de que un hombre habría chocado con su moto en Ovidio Lagos al 4500. El rodado iba supuestamente en dirección norte-sur, aunque la caída se produjo en la otra mano. La moto atravesó el pequeño cantero central de la avenida y fuera de control fue aparar al cordón contrario. Al llegar los efectivos de la seccional 18ª comenzaron a investigar el caso como un choque, pero al acercarse al cuerpo constataron que había sangre en el asfalto, que el joven estaba muerto y que tenía una herida de arma blanca. Por ello dieron aviso al personal de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) que se hizo presente en el lugar.

A un costado del cuerpo se hallaba una Motomel Biz 110 negra y Godoy tenía en su poder la documentación que lo acreditaba como dueño de la misma. Cuando llegó la ambulancia del Sies los médicos Vidal y González constataron la herida en al abdomen y otra en la pierna izquierda que le provocaron la muerte.

En una fiesta

Según el fiscal Adrián Spelta, de la Unidad de Homicidios, se encontró en el lugar a un menor de edad que dio los primeros indicios de lo que pudo haber sucedido. "El chico dijo que había visto a Godoy en una fiesta hecha por el Día del Amigo en una casa de Flammarión y Gutiérrez. Por eso lo que hicimos fue convocar al padre del chico y llevarlos a la Fiscalía para tomarles una primera declaración. De todas formas, el menor dice que él se fue de la fiesta y que ignora si Godoy se retiró antes. Eso es lo que tenemos que averiguar. ¿Qué pasó allí?" sostuvo el fiscal. Y abundó en que "tenemos el rancho identificado, pero no hay nadie".

la víctima presentaba una profunda herida que Spelta ignoraba si había sido provocada por una "tijera o cuchillo" y no quiso arriesgar una hipótesis hasta no contar con la autopsia de rigor. Tanto el fiscal como los pesquisas policiales suponen que "el herido trepó a la moto e intentó llegar a algún lugar, pero se desangró en el camino y murió". El menor que declaró dijo que "mientras se dirigía a la casa de un familiar en forma casual observó tendido en la calle a su amigo y dio aviso al 911".

Un prontuario abierto

En los últimos años Godoy, quien vivía en la zona de Lamadrid al 3200, sumó antecedentes pesados. A los 22 años fue acusado y sentenciado por el homicidio de Pablo Miguel Passaglia y también figura en su prontuario un hecho de robo, ambos episodios investigados bajo las reglas del viejo sistema penal de la provincia.

Si hubo una fiesta en Flammarión y Gutiérrez nadie escuchó nada, o al menos no lo cuentan. La calle que bordea la vía, en el cruce con Gutiérrez, divide la ochava en dos o tres callejones. De un lado y del otro se cuentan casillas y viviendas de material muy humildes. Una vecina expresó: "Yo no escuché nada anoche, ni música ni gritos de fiesta". En tanto, un niño que recorría el lugar con la bolsa de mandados fue más gráfico: "Ni ahí, no escuché ni vi nada".

El lugar es una mezcla de casillas que lindan con las antiguas torres del barrio ATE. En uno de los costados de una torre de pocos pisos se encuentra una casilla de chapas. Ahí, la mañana de ayer, unos muchachos hicieron un fogón y mientras aspiraban paco de un envase plástico y el aroma acre del humo invadía la esquina, el cronista de La Capital les preguntó por la fiesta. Ellos tampoco habían visto nada y mucho menos sabían de un crimen.

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