El martes 4 de enero, por la noche, una familia de la zona sur vivió una situación que se ha vuelto muy común en algunos sectores de la ciudad: fueron amenazados y obligados a abandonar su vivienda. Desde un primer momento trascendió que detrás del hecho había un grupo comandado por "La Pelada", una mujer de 31 años que junto a su pareja de 24 organizaban acciones de este tipo. Ambos cayeron tres días después de la usurpación y fueron imputados este martes.
Roberto y Verónica vivían con sus cuatro hijos en una casa de Vuelta de Obligado al 4900, a los pies de lo que se conoce como la villa Flammarion, en el sur rosarino. Después de varias amenazas tuvieron que dejar la vivienda cuando el martes por la noche un grupo de personas entraron por la fuerza después de balear el frente y romper las ventanas.
Cerca de las 21.30 del 4 de enero Roberto se aprontaba a ingresar a su casa cuando fue sorprendido por un hombre y una mujer que cruzaron la calle a las corridas, ambos con armas de fuego en manos. Lo que podría haber sido la antesala de una robo con modalidad de entradera fue en verdad el inicio de una usurpación. Así, al grito de "Te vamos a matar a vos y a toda tu familia", el dúo intentó meterse por la fuerza a la casa. Del lado de adentro, Roberto y su pareja, que habían alcanzado a cerrar la puerta, intentaron resistir. Pero no pudieron hacer mucho más, después de una serie de disparos contra la vivienda el matrimonio y sus hijos abandonaron la casa.
Previo a aquel desalojo forzoso, la familia había recibido amenazas que daban cuenta de que los agresores tenían información de los movimientos de las víctimas y sus lugares de trabajo. Acorralados por el miedo no pudieron más que ceder a la presión y el martes por la noche quedaron sin casa. Según contó Roberto a La Capital en esa ocasión, no tuvieron respuestas de ninguna autoridad: ni en el 911, ni en el Centro Territorial de Denuncias del Centro Municipal de Distrito Sur ni en el Centro de Justicia Penal les tomaron la denuncia.
La familia se quedó en la calle y sin sus pertenencias. Según contaron, los usurpadores sacaron los muebles de la vivienda y los vendieron. Roberto, Verónica y sus hijos se fueron a pasar la noche a una habitación que les prestó un amigo y después se instalaron temporalmente en lo de un familiar. Se fueron, además, con el dato de que detrás de todo esto estaba la banda liderada por una mujer conocida como "La Pelada". Algo que en ese sector de la zona sur parecía ser vox populi.
Detención e imputación
El 7 de enero, dos días después de la usurpación, efectivos de la Brigada Operativa de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) detuvieron a dos jóvenes sospechados de haber participado del hecho. Fernando José R., de 26 años, y Eugenio Joel R., de 19, quedaron a disposición del fiscal del Flagrancia y Turno Mariano Ríos Artacho, pero a las pocas horas quedaron en libertad. Según explicaron desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) no había evidencias para acusarlos y no tenían antecedentes penales.
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Tras los mismos pasos de la investigación, pero un día después, cayeron "La Pelada" y su pareja "Chucky", hermano de los dos jóvenes que habían sido detenidos y liberados anteriormente. A María Belén S., de 31 años, y Javier Leando R., de 24, la policía los encontró a las 9 de la mañana del sábado pasado en una vivienda de Juan Canals al 2600, barrio Itatí y a unos dos kilómetros de la casa usurpada en Vuelta de Obligado al 4900.
En la casa en la que la pareja fue detenida la policía halló 50 mil pesos en efectivo, teléfonos celulares, una moto Yamaha YBR 125 y balas calibre 22. "La Pelada", además, contaba con dos pedidos de captura activos por tenencia de arma de fuego y tentativa de robo calificado.
Este martes, la pareja fue imputada de los delitos de abuso de armas, amenazas coactivas calificadas por el uso de arma y usurpación. La jueza de Primera Instancia Silvia Castelli confirmó la imputación y dictó la prisión preventiva para ambos por el plazo de cuatro meses.
Según trascendió en la audiencia, la mujer tiene hijos menores de edad a su cargo. Por lo cual la jueza Castelli solicitó que la comisaría con jurisdicción en la zona de la vivienda de Juan Canals al 2600 realiza un informe socioambiental. En ese sentido pidió que se detalle quiénes habitan en la vivienda, bajó qué condiciones y si la casa es propia o alquilada. Sobre los hijos de la mujer imputada se ordenó la intervención de la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia.
Balas cotidianas
La zona de Vuelta de Obligado al 4900, lindera al sector de viviendas precarias conocida como villa Flammarion, fue en los últimos meses escenario de una decena de hechos violentos, entre ellos varios crímenes. Sin ir más lejos, el mismo día de la usurpación una joven de 25 años denunció que le balearon el auto cuando tuvo un problema justo en ese preciso lugar.
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La chica contó que iba a una veterinaria de la zona sur y que, después de una serie de maniobras por algunas calles que estaban cortadas, terminó en Vuelta de Obligado al 4900. Al querer dar la vuelta para retomar su camino, una rueda del vehículo se incrustó en una zanja. En ese momento, vio que dos jóvenes se le acercaron y, cuando ella pensó que iban a ayudarla, comenzaron a agredirla con golpes en el auto. Al acelerar y lograr huir sintió el ruido de los disparos que, constató luego, habían impactado en el vehículo.
Ese episodio va en consonancia con lo relatado por las víctimas de la usurpación de la vivienda de esa cuadra. Contaron que el dueño anterior de la casa, familiar de las víctimas, hizo un intento por hablar con los usurpadores pero los echaron a los tiros.
Este tipo de hechos conforman parte de la vida cotidiana de ese sector de la zona sur. Los vecinos hablan de continuos conflictos vinculados a dos o más grupos que se disputan la venta de droga en esas cuadras definidas por pasillos y viviendas precarias paralelas a las vías del tren. Así lo describió un hombre en junio pasado, un día después del asesinato de un joven: "Acá hay mucha falopa, a cuatro manos. En cualquier momento la ligamos cualquiera de nosotros".
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"¿Sabés a cuántos pibitos que yo conozco desde chiquitos los están pudriendo metiéndolos en la falopa? Allá por Lamadrid vas a ver un kiosquito bien pintadito, ahí se ven un montón de autos nuevos que paran todo el tiempo", continuó el vecino, con domicilio en uno de los monoblocks que le dan la espalda a las vías.
Saga de crímenes
En los alrededores de la villa Flammarion se registran en los últimos 9 años un total de 17 homicidios. El último fue en agosto pasado, cuando Pablo Leonel Sosa, de 26 años, fue asesinado en la intersección de Flammarion y Lamadrid. La mayoría de estos hechos, al menos en sus versiones preliminares, fueron relacionados a conflictos vinculados al narcomenudeo.
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Anteriormente, el 31 de julio de 2021, el mismo cruce de calles fue escenario de un doble crimen. Eduardo Espíndola, de 26 años, y Rodrigo Velázquez, de 18, fueron asesinados a balazos desde un auto cuando estaban afuera de un comercio esperando para ser atendidos.
A Matías Nahuel Paredes lo mataron a balazos a mitad de junio del año pasado. Fue a metros de la misma zona de los otros crímenes, sobre Vuelta de Obligado y Savio. La misma modalidad: los balazos desde un auto acabaron con su vida en un hecho que algunos vecinos describieron como tiros al voleo y otros como un ataque preciso sobre la víctima.
Desde 2013 se registran otros 15 homicidios en la zona. Todos fueron a balazos y uno de ellos tuvo como víctima a una niña de 5 años.