Después de mucho tiempo, una semana larga en Central, que permite una mejor programación por parte del cuerpo técnico. Tras semanas de un trajín increíble, ocho días entre un partido y otro. Toda una novedad en Arroyito de cara al partido en Ecuador ante Independiente del Valle, que encima será en la altura.
Nadie en Central quería hablar de esto, por la sencilla razón de que en la cabeza de todos estaba previsto continuar con el ajetreo de un partido tras otro porque a lo que se apuntaba era jugar este domingo, en el Mario Alberto Kempes, la final del torneo Apertura, algo que no pudo ser por la derrota en el Monumental frente a River.
Y por eso que no se dio, el equipo de Jorge Almirón tendrá una ventana de ocho días entre el encuentro frente a Universidad Central de Venezuela, en el Gigante, y el que afrontará el próximo miércoles en Ecuador contra Independiente del Valle, a las 19, en el estadio Banco Guayaquil, en as afueras de Quito.
El último buen descanso del Canalla
La última vez que Central tuvo al menos una semana entre un partido y otro fue desde fines de marzo a los primeros días de abril, entre Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán (hubo un parate por fecha Fifa). De ahí en más, una seguidilla de partidos increíble, que afectó por supuesto a todos los equipos que afrontan alguna copa internacional, pero que en Central se hizo más notorio porque llegó hasta las semifinales en el torneo Apertura.
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Alejo Veliz agrede el área rival frente a la marca del defensor de Universidad Central.
Marcelo Bustamante / La Capital
Lo concreto es que desde ese 4 de abril, día que enfrentó al Decano, hasta el pasado martes fueron 45 días con 13 partidos en el medio. Un promedio de un partido cada 3,4 días. Así durante un mes y medio.
De Tigre en adelante, a full
Pero es más notorio todavía lo que vivió el equipo en este último tramo del semestre. Es que en junio disputó seis encuentros. Desde Tigre (3/5) hasta Universidad Central (19/5) pasaron tan sólo 16 días. Esto eso, un promedio de un partido cada 2,6 días.
Almirón siempre fue de apostar por la base titular porque estaba convencido de que lo mejor que le podía pasar al equipo era "jugar, recuperarse y volver a jugar", según sus propias palabras. Pero llegó un momento en que se vio obligado a rotar.
El primer caso se vio en cancha de Huracán, donde Central fue un mix, pero ya en el segundo directamente tuvo que apostar por un equipo alternativo. Fue en el encuentro frente a Tigre, en el Gigante, por la última fecha de la fase de grupos del torneo Apertura. De ahí en más ya no pudo mover demasiadas de un partido a otro porque el equipo comenzó a disputar las instancias de eliminación directa.
Así fue como llegó a esa semifinal, en la que el cansancio sin dudas el equipo lo debe haber sentido, lo que no quiere decir que eso haya sido el factor principal en la derrota y eliminación frente a River. Lo que sucedió en el Monumental hay que buscarlo en el bajo rendimiento y la extraña postura del equipo.
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De lleno en la Copa Libertadores
Pero eso ya pasó, más allá de que la bronca perdure, y ahora el Canalla se enfocó pura y exclusivamente en la Copa Libertadores, en la que “gozará” de ocho días entre un partido y otro, algo que le vendrá muy bien tendiendo en cuenta que el estadio Banco de Guayaquil, donde juega Independiente del Valle, está a 2.300 metros sobre el nivel del mar. A priori, no es una altura que complique demasiado (otros estadios de Quito, como el de Liga Deportiva Universitaria o el Atahualpa, están bastante más altos), pero será un factor a tener en cuenta.
Así, después de lo que fue el contundente triunfo contra Universidad Central en el Gigante de Arroyito, el técnico Jorge Almirón tendrá todo a favor para poner en cancha el próximo miércoles en Ecuador un equipo con el descanso suficiente, algo que en estos últimos meses se le complicó bastante.