Narcotráfico

Imputaron a 8 miembros de una banda delictiva cuyos jefes permanecen prófugos

Les achacan conformar una asociación ilícita dedicada a la venta de estupefacientes, cometer asaltos y disputar territorios para delinquir

Viernes 26 de Mayo de 2017

Dos días después del ruidoso desembarco de tropas federales en los barrios Tablada y República de la Sexta para detener a miembros de "La banda de los Funes", ocho personas fueron acusadas de integrar una asociación ilícita dedicada a cometer asaltos y cuyos jefes están prófugos. La organización fue detectada en escuchas a sus miembros más destacados y ese es el núcleo de la prueba que desgranó ayer la fiscal provincial Gisela Paolicelli en una de las salas de los Tribunales, desérticos por el feriado. Cinco de los imputados como integrantes del grupo acordaron medidas alternativas a la prisión, en tanto el lunes continuará la audiencia para discutir si siguen presos los tres hombres más comprometidos.

"Haber tomado parte de una asociación o banda con permanencia en el tiempo para cometer delitos indeterminados contra la propiedad, la libertad y la integridad física de las personas". Esa es la imputación que Paolicelli formuló para 8 de los 13 detenidos en el operativo del martes, que el Ministerio de Seguridad nacional bautizó "Los miserables". Otros apresados quedaron a disposición de la Justicia federal porque en los allanamientos se secuestraron estupefacientes.

Dos claras actividades

Según el diagrama que describió la fiscal en la audiencia de ayer, la banda repartía sus actividades entre la venta de drogas y los delitos contra la propiedad. Como jefe máximo figura de la banda René Ungaro, condenado y preso por asesinar en 2010 al ex jefe de la barra de Newell's Roberto "Pimpi" Caminos, de quien lo distanciaba un histórico enfrentamiento. Para la acusación, Ungaro era el encargado de dirigir el negocio del narcotráfico, recibía un porcentaje de la venta de drogas, proveía las armas y "todos respondían a él".

Por debajo de esa cabeza se recortó un segundo organigrama, el del grupo dedicado a hacer inteligencia para concretar asaltos domiciliarios y reducir lo robado. Si bien los dos negocios se superponían en la práctica, fueron segmentados por la pesquisa por cuestiones de competencia. Paolicelli concentró su acusación en el segundo rubro, el de los asaltos. Según planteó, eran cometidos por una asociación integrada, entre otros, por siete hombres y una mujer que ayer colmaron un rincón de la sala tribunalicia.

Todos fueron imputados en carácter de miembros de la asociación ilícita, lo que se pena con 3 a 10 años de prisión. La fiscal planteó que la banda actuaba a las órdenes de tres jefes prófugos. Uno es Carlos Jesús Fernández, que tiene 25 años y es más conocido por el sobrenombre de "Pelo Duro", el que le dio notoriedad y estigma por sus andanzas en el delito cuando era adolescente. Otro es Lautaro "Lamparita" Funes, uno de los tres hermanos del clan familiar enfrentado a la familia de "Pimpi" Caminos. Del tercero sólo se conoce su nombre, Matías, y su apodo: "Mojarrita".

Tras escuchar el relato de la fiscal, el juez Juan Andrés Donnola convalidó el primer capítulo de la acusación. La saga continuará el lunes a las 15 cuando las partes vuelvan a encontrarse para que se expresen el defensor público Mariano Buffarini y los abogados particulares Marcelo Piercecchi, Susana Zulkarneinuff, Rodrigo Mazzuchini y Juan Pablo Audisio. Entonces se debatirá el pedido de prisión preventiva para los acusados más comprometidos y que siguen presos: Joan Patricio "Chileno" K., Milton Emanuel C. y David Jeremías M. Los dos últimos sumaron imputaciones individuales en otras causas (ver aparte).

Los otros cinco acusados acordaron medidas alternativas. José María C., alias "Josema" o "Gordo", obtuvo la prisión domiciliaria porque padece cáncer y está bajo tratamiento con quimioterapia. Fue el único de los implicados que habló y lo hizo sólo para explicar detalles de su dolencia. La misma medida se dispuso respecto de Viviana Alejandra G., (pareja de Joan K.) porque amamanta a un bebé y además está embarazada.

Mientras que Marcelo Ezequiel "Pala" o "Palita" G., Miguel Angel P. y Héctor Anselmo C. quedaron en libertad con el compromiso de una firma semanal en el juzgado durante 60 días. Hay otra mujer involucrada, Jorgelina "Chipi" S. (pareja de Alan Funes), quien será imputada más adelante porque acaba de dar a luz y permanece internada.

Una pelea histórica

Paolicelli explicó que la investigación surgió a partir del histórico enfrentamiento en el barrio Municipal entre las familias Funes y Caminos. Esa rivalidad registró su pico más trágico el 18 de marzo de 2016 cuando fue asesinada a tiros desde una moto Mariela Griselda Miranda, de 35 años y madre de los tres hermanos Funes: Lamparita (prófugo), Ulises (en libertad y sin elementos que lo comprometan hasta ahora) y Alan, preso en el Irar. Éstos acusaron por el crimen de su madre a "La banda de Alexis" Caminos, el hijo de "Pimpi". Así se desató una guerra que el año pasado dejó un reguero de sangre en los barrios Municipal, Tablada y República de la Sexta.

Esta coyuntura "llama la atención del Ministerio Público de la Acusación. Se le da prioridad al tratamiento de este conflicto y se comienza a investigar a esta familia Funes", explicó la fiscal. Y contó que se hizo un relevamiento de causas y se trazaron perfiles de los supuestos integrantes. Así, el 5 de abril la Policía Federal realizó un primer informe donde consta que el punto de reunión de "Pelo Duro" con la banda era la cuadra de Berutti entre Pasco y Cochabamba.

Según ese informe, lo secundaban "seis u ocho miembros" que además de concretar "entraderas" en viviendas de la zona adquirían autos robados, cambiaban las chapas patentes, compraban armas de fuego y "al finalizar cada hecho delictivo se repartirían en forma organizada y en partes iguales" el botín. En los 33 allanamientos realizados el martes se incautaron sobre todo electrodomésticos, además de celulares, dinero en efectivo y municiones.

Un nuevo informe policial, del 8 de mayo, les asigna un rol decisivo a "Josema" C. y al padre de los hermanos Funes, Jorge, quien sin embargo no está implicado en la pesquisa: "Ello serían los que tomaban las decisiones sobre la funcionalidad de la banda, los lugares de venta de estupefacientes, la organización de posibles atracos y las represalias contra las gavillas enfrentadas a ésta".

   En el mismo reporte "Pelo Duro" y "Lamparita" son ubicados como los líderes que comparten los dos negocios o "patas" de la banda. Otra variante delictiva que se le asigna al grupo es la usurpación de casas en el Fonavi Municipal (Grandoli y Lamadrid) para destinarlas a búnkers. Por debajo de ellos, el informe ubica a una decena de "secuaces" que a su vez "les dan un rol vital a sus parejas o concubinas", encargadas de reducir lo robado y ocultar las armas. A eso se sumaron declaraciones de testigos de identidad reservada.

   Trazado ese mapa, entre febrero y mayo se concretaron las intervenciones telefónicas (a aparatos de Alan Funes, "Lamparita" y su pareja, Joan K. y José María C. entre otros), las que arrojaron referencias concretas a asaltos, tiroteos, venganzas, manejo de armas y uso de handys conectados a la frecuencia policial. Esos diálogos conforman el grueso de la prueba contra los ocho acusados. Que además del altisonante mote de "miserables" —no se sabe por cuál de sus acepciones, si por malditos o por desdichados— cargan desde ayer con una concreta acusación penal.

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