Una cámara de la cuadra de San Martín al 500 captó los instantes previos al momento en que un policía baleó a un ladrón, el lunes pasado, en el robo frustrado al portavalores de una mutual. La escena no fue tomada de forma directa pero sí se aprecia en el reflejo de un vidrio. Allí se advierte que cuatro hombres en motos rodearon un auto, destrozaron los vidrios traseros y uno de los dos policías que iban como custodios reaccionó a tiros. El registro de esa secuencia motivó que los dos efectivos quedaran en libertad, aunque uno de ellos será imputado por las lesiones gravísimas causadas a uno de los asaltantes.
La mecánica del fallido asalto del lunes a las 11.30 en la cuadra de San Martín entre Urquiza y San Lorenzo, donde funciona la mutual de financiación 9 de Febrero, no estaba clara cuando los fiscales Gisela Paolicelli, de Homicidios, y Gonzalo Fernández Bussy, en turno de Flagrancia, tomaron el caso. A lo largo de ese día circuló que había disparado un policía de civil que acompañaba a la víctima del intento de robo. Recién a la noche se supo que los policías eran dos y habían sido demorados por orden de los investigadores hasta determinar quién de ellos efectuó disparos en la escena. Se presume que los tiros fueron dos.
Los policías, identificados por sus iniciales como A. P. y O. V. D. G., fueron liberados este jueves a la mañana y volverán a sus funciones. La medida se dispuso, según un parte oficial, al comprobarse que el joven herido y los otros tres que lo acompañaban “tuvieron la clara intención de robar a quienes iban en el auto”. Una fuente del caso indicó a La Capital que se llegó a esa conclusión a partir del registro de una cámara de vigilancia de la zona. En la filmación no se ve el momento del disparo pero sí la secuencia previa, que acredita una agresión con fines de robo.
Todo ocurrió cuando el portavalores de la mutual llegaba en un Volkswagen Gol blanco. Según indicó a este diario el lunes Ariel, el titular de la mutual, el empleado estaba realizando una operatoria de traslado de dinero desde el banco Coinag. La cámara no enfocó directamente hacia ese lugar pero en el reflejo de un vidrio se advierte la llegada de cuatro hombres en dos motos que rodearon el auto. Los dos que iban como acompañantes bajaron de los rodados y rompieron un vidrio trasero y la luneta del vehículo. Lo que sucedió a continuación no fue captado por la cámara. En base a testimonios, se cree que uno de los policías disparó sin salir del auto, a través del hueco de alguno de los vidrios perforados. "La secuencia completa no dura más que un par de segundos", dijo un vocero.
Así resultó herido Lucas S., un joven de 24 años oriundo de la provincia de Tucumán. Con heridas en la espalda y el pecho, quedó internado en grave estado en el Hospital de Emergencias y según los diagnósticos médicos es probable que la lesión le impida volver a caminar. Los testigos del incidente relataron que al caer herido al piso quedó inerte, consciente pero inmóvil.
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Tras los disparos —se esperan pericias para determinar la cantidad— tres de los ladrones escaparon en las dos motos a toda velocidad por San Martín hacia el río. En los primeros días de la pesquisa no se pudo acreditar que alguno de los asaltantes haya disparado. Sí se determino, en base a testimonios, que disparó sólo uno de los policías que “no estaba prestando servicios al momento del hecho. Los dos agentes son conocidos de quien manejaba el auto”.
La operatoria que se estaba realizando, el monto y la procedencia del dinero que los ladrones intentaron arrebatar son aún materia de investigación. No obstante, al acreditarse el ataque previo, los fiscales consideraron que la reacción del policía no fue inmotivada sino en respuesta a una agresión. En ese marco, se prevé que el policía A. P. sea imputado en libertad por el delito de lesiones gravísimas, lo que podría encuadrarse como una reacción en legítima defensa y por lo tanto justificada. En cuanto a S., una vez que esté en condiciones de ser sometido a audiencia será imputado por un intento de robo con un arma no hallada. Y en caso de llegar a una instancia de condena se considerarían las secuelas del disparo como una pena natural.