Un hombre que en marzo de 2013 mató a cuchillazos a su hijo de 4 años e hirió a otra de 14, agobiado porque su mujer lo había abandonado, fue condenado en un juicio abreviado a 20 años de prisión por el delito de homicidio calificado por el vínculo. El trámite reunió los requisitos de la confesión de parte del acusado, la aceptación de la pena, como así también el consentimiento de su ex mujer. Apenas cometió el hecho, el hombre intentó quitarse la vida electrocutándose.
¿Qué combinación de cargas emotivas pueden eclosionar en la mente de una persona para que tome la cruel decisión de matar a un hijo? Las respuestas están en el campo de la psicología. Y aunque ese aspecto del caso apenas pueda ocupar un par de fojas en el expediente judicial a los fines de la cuestión punitiva, el interrogante no dejar de surcar el hecho.
Relato desgarrador. El 20 de marzo de 2013 Julio Bernardo Camaño, un jardinero nacido en Chaco hace 48 años, cenaba con sus hijos Bianca, de 14 años, Alvaro, de 10, y Luciano, de 4, en la sencilla vivienda ubicada en Esquivel al 1200, en el barrio Parque Casas.
Como era costumbre, los niños lo fueron a visitar desde que la madre decidió separarse de él un mes antes. "Me fui porque la convivencia era imposible. Esa noche los mandé a todos a su casa, pero Alvaro se volvió porque no entraban en la cama (para dormir). Después vino mi sobrina Micaela y me contó lo que había pasado", describió la ex mujer de Camaño.
Y a pesar de su edad, la pequeña Bianca tuvo que atravesar la compleja instancia de revivir la muerte de su hermanito. "Mi vieja me dijo si quería ir a la casa de mi papá con mi hermano Luciano, y así lo hicimos. Comimos a eso de las nueve los tres. Discutí mucho con mi papá, porque él me decía que mi mamá salía con un compañero de trabajo, y que se iba a matar. Había tomado media caja de vino", recordó la adolescente.
"A las nueve y media lo fui a acostar a Luciano y cuando se durmió volví a la mesa y le dije a mi papá que se fuera a dormir. Yo me fui a la casa de mi primo un rato y luego volví. Mi papá estaba profundamente dormido al lado de mi hermano. Me acosté con ellos y me dormí, los tres en el mismo colchón", recordó la nena.
En un momento ya no sintió a su hermanito pegado a su cuerpo. "Cuando me di cuenta que no estaba en la cama, mi papá se me tiró encima con una navaja y me quería acuchillar en el pecho, me tapaba la boca, me insultaba. Logré zafar y vi que agarró los cables de la luz. Se quería electrocutar, decía «morite hijo de puta», y me ordenaba que le tirarara un balde con agua".
Bianca encontró a su hermano malherido, agonizante. Lo cargó en sus brazos y lo llevó a la vivienda que está sobre el frente de la casa, donde residen tres hermanos del padre. "Lo dejé en una mesa, todavía estaba vivo porque respiraba con dificultad. Llamé a emergencias, era la 1.38. Después mi papá se acercó a mi hermanito, lo acariciaba y le pedía perdón. Vino la policía y se lo llevó".
Batería de pericias. El infanticidio determinó el inicio de una causa penal contra Camaño, donde las pruebas en su contra eran evidentes. Los testimonios de su hija, el de sus hermanos, y el secuestro de un cuchillo Tramontina con el que le asestó las tres puñaladas en el pecho a Luciano.
Como el estado mental del acusado pudo interferir para que tomara esa decisión, y de esa manera se diera un atemperamiento de su responsabilidad penal, se ordenaron pericias psiquiátricas y una junta médica.
Los informes fueron reveladores: no se detectó un trastorno mental que le hubiese impedido conocer la criminalidad de sus actos, y además se descarto la posibilidad de que hubiese actuado bajo emoción violenta.
Con esos elementos, la jueza de Instrucción Nº 2, Alejandra Rodenas, lo procesó por el delito de homicidio calificado por el vínculo y tentativa de homicidio calificado en perjuicio de su hija, a quien le provocó lesiones en un brazo y en el pecho.
La fiscal Nº 11, Graciela Argüelles, hizo la requisitoria de elevación a juicio. La titular del Ministerio Público le atribuyó haber matado a Luciano "provocándole tres heridas punzantes desgarradas en hemitórax izquierdo, segundo y tercer espacio intercostal, línea paraeternal y escoriaciones; y de haber intentado matar a su hija Bianca, provocándole una herida cortante en el brazo izquierdo.
Mientras se decretó que la causa se dirima en un juicio oral, la defensa solicitó la absolución. Al abrirse la etapa de pruebas, se agregó una pericia del Ministerio de Salud que, si bien confirmó que Camaño no actuó bajo emoción violenta, determinó que padeció un "estado intermedio" que lo llevó a tomar la trágica decisión. Ello se tuvo en cuenta para atenuar su situación.
Abreviado. Las partes acordaron un juicio abreviado en el cual el imputado reconoció el hecho y se estableció la pena (podría haber pasado el resto de su vida en prisión), procedimiento con el que su ex mujer dijo estar de acuerdo.
Hace pocos días el juez de Sentencia Nº 1, Ismael Manfrín, con acuerdo de la defensa y la fiscalía, homologó la condena de Camaño mediante el proceso abreviado a 20 años de prisión, accesorias legales y costas, al considerarlo autor del delito de homicidio calificado y tentativa de homicidio calificado, en concurso real, donde se hace mención a que mediaron "circunstancias extraordinarias de atenuación".
Según los cómputos, y como el hombre se encuentra detenido desde el 21 de marzo de 2013, se estableció que le restan por purgar 18 años, 5 meses y 26 días tras las rejas. Recién saldrá en libertad el 23 de marzo de 2033.