Los vecinos del edificio de Crespo 516, donde se registró el femicidio de Débora Giuliana Bordón, por el que está detenido como único autor material Axel Alejandro M., no salían de la conmoción a varias horas de ocurrido el hecho. Desde el Ministerio Público de la Acusación indicaron que el muchacho de 23 años será imputado en los próximos días por la fiscal Anabel Cerutti.
Fuentes judiciales indicaron que la víctima y el detenido, quien fue apresado en la zona de Pellegrini y Sarmiento, tendrían una relación de pareja, pero aclararon que de acuerdo con el entrecruzamiento de datos que se realizó hasta ahora "surge que no hay denuncias penales previas entre ambos".
Mientras avanzan las primeras diligencias judiciales, los vecinos que se animaron a contar algo sobre el imputado y la víctima, coincidieron en que el muchacho hacía unos meses que se había mudado a ese departamento del primero piso, pero no estaban seguros de que la mujer fuera su pareja o de que al menos hayan tenido una relación estable.
Alaridos en pedido de auxilio
“Fue horrible. Hay una mujer muerta, una más dentro de las estadísticas de femicidio. Escuché los gritos y llamé a la policía. Todos los vecinos escucharon y todos salieron. Después de los gritos hubo silencio. La policía llegó al minuto y medio, y el muchacho yo no estaba más”, contó a LT8 Sandra, una habitante del edificio donde sucedió el femicidio.
La mujer contó que todo fue muy rápido. “Escuchamos los gritos, nos cambiamos en un minuto, salimos al pasillo y el hombre ya no estaba más. Una de las hipótesis es que escapó por el balcón. Escuchamos ruidos como de pisadas, pero nadie pensó que podía pasar algo así, nunca pensás que puede ser tu vecino”, sostuvo.
>> Leer más: Femicidio en barrio Agote: una mujer fue apuñalada en el cuello y está detenido su novio
La vecina confirmó que el departamento escenario del crimen era donde vivía Axel M. “Vivía ahí. Habrá llegado acá a finales del año pasado. Cada tanto se escuchaban ruidos como que rompía vidrios. Hace poco, lo vieron con los puños lastimados. Parece que venía con problemas, pero desconozco de qué índole. No tenía relación con los vecinos. Acá somos todos bastante unidos. De hecho, cuando escuchamos los gritos salimos todos a los pasillos para ver qué había pasado”.
Al momento de describir cómo eran esos pedidos de ayuda, la vecina precisó: “Eran alaridos, ruidos como que se rompían cosas. Ella gritaba ‘qué te hice yo” como para para que él se pusiera de determinada manera. Después se escuchó otro alarido y nada más, silencio”.
Cruce de balcón a balcón
“Al principio, no teníamos en claro de donde venían los gritos, porque escuchamos todo desde nuestros departamentos, pero cuando ya estábamos todos afuera y llegó la policía, nos dimos cuenta de que estábamos todos menos uno, que era donde ocurrió todo. Por una cuestión legal, la policía no podía ingresar salvo que escucharan gritos porque era una cuestión de propiedad privada. Nos tomaron declaraciones y cuando los policías estaban en la calle, unos vecinos tomaron el coraje de pasar de un balcón a otro para entrar y ver qué había pasado en el departamento. Así fue que uno de mis vecinos se asomó, vio la escena y empezó a gritar “la piba está muerta, la piba está muerta”.
Foto: Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Agustín, otro habitante del edificio, ratificó que a la una de la mañana “se empezaron a escuchar gritos. Una mujer decía: ‘Por favor, ¿por qué me hacés esto?’ ‘Auxilio, auxilio’. Hubo un tercer pedido de auxilio que fue desgarrador y después, un silencio total". Precisó: "Unos instantes previos, ya estábamos todos saliendo a los pasillos. Una vecina llamó a la policía, que llegó al instante. La policía no podía ingresar al departamento por cuestiones legales y un vecino decidió pasar de balcón a balcón. Yo lo acompañé y así encontramos el cuerpo. Ante eso eso la policía tuvo que actuar”.
Departamento cerrado
“El atacante ya no estaba, fue todo muy rápido, suponemos que huyó por el balcón porque la puerta estaba cerrada con llave desde adentro”, rememoró Agustín. El joven recordó que meses antes del femicidio, los vecinos “habían escuchado alguna que otra discusión, no de este nivel de violencia ni tampoco nos generaba las sospecha de que pudieran desencadenar en el algo así. Había un antecedente de discusión, pero no lo registramos porque tampoco teníamos claro de donde provenía. No conocía al agresor, no lo ví nunca. No tengo idea del vínculo que tenía con la mujer, a la que tampoco conocíamos. Fue una noche horrible, estuvimos todo el tiempo aportando datos a la policía”, añadió Agustín.