Desde el lunes se celebra en los Tribunales Federales un juicio oral y público
contra seis personas detenidas en 2008 al ser desbaratadas las primeras cocinas de elaboración de
cocaína en Rosario. Los acusados responden por delitos que pueden acarrearles altas condenas,
aunque ayer, en la trastienda del juicio y también en la audiencia, se escucharon argumentos que
señalan que el inicio de la investigación policial tiene vicios como para anular el proceso.
Durante la jornada de ayer el trámite alcanzó un momento vibrante cuando el
acusado de ser el jefe de la organización, Marcelo Sessia, pidió ampliar su declaración
indagatoria. El Tribunal lo invitó a hacerlo y Sessia aseguró entonces que el día que lo
detuvieron, el jefe del operativo, subcomisario Néstor Fernández, le dijo que lo habían descubierto
gracias a que su ex mujer, con quien el oficial tenía un vínculo sentimental, lo había
delatado.
La circunstancia de que la pesquisa se hubiera organizado a partir de una
declaración de parte de la mujer del principal acusado —cosa que no pudo saberse— se
planteó como causa de nulidad del juicio: un cónyuge no puede declarar contra otro. Para la fuerza
que hizo el operativo, la ex Drogas Peligrosas, el señalamiento es un ardid. Sin embargo, el
defensor de Sessia, Fausto Irure, no logró al interrogar al subcomisario Fernández que éste
explicara quiénes eran las personas que habían originado la declaración. El oficial se limitó a
responder que la punta del ovillo eran "datos de calle", de "fuentes de información encubiertas". Y
aclaró que en su momento se pusieron a disposición de la fiscalía.
Megaoperativo.El operativo que motivó el juicio ocurrió el 29 de mayo de 2008 a
partir de diez allanamientos. La policía informó entonces que en esas acciones se habían
desmantelado dos cocinas para elaborar cocaína, secuestrado 30 mil pesos en efectivo y ocho armas
de fuego. El procedimiento principal fue en Fragata Sarmiento 3348, donde encontraron 7 kilos de
cocaína en grano y en polvo, precursores químicos para procesar esa sustancia, botellas de éter y
elementos para el corte.
En San Lorenzo al 8500, en barrio Los Gráficos, también se hallaron elementos
propios de una cocina para elaborar cocaína: 3 kilos de esa sustancia en panes y precursores
químicos.
Seis fueron los detenidos ahora acusados ante el Tribunal Oral Federal Nº 2. Son
Marcelo Sessia, indicado como jefe de la organización; Juan Romero y Jorge Selerpe, acusados de
cocinar la pasta base; María Isabel Marín, por tener la cocina en su casa; Hernán Batalla, por
comercializar droga; y Fabián Rebolledo, bajo cargos de integrar el grupo. La imputación judicial
es genérica para todos: tráfico de estupefacientes cometido por tres o más personas.
El tribunal está integrado por Omar Digerónimo, Ricardo Vázquez y Santiago
Harte. La acusación está a cargo del fiscal Marcelo Di Giovanni. Ayer hubo movimiento intenso en
torno del juicio: para las jornadas de esta semana, en doble turno, hay convocados 50 testigos.
Parte de la audiencia de ayer se usó para reproducir grabaciones de diálogos
telefónicos entre los acusados. El momento emotivo del trámite escaló cuando el subcomisario
Fernández, a cargo del operativo, fue careado con Sessia.
Denuncia irónica.Poco antes el imputado había pedido hacer ampliar su
declaración. Había expectativa cuando el tribunal le dio paso. "El día del allanamiento entró el
señor Fernández a mi casa. Yo estaba en el piso, reducido, y él me dijo: «Soy la Tota Fernández. Tu
mujer es la que te denunció". Estaba con zapatillas marrones, un pulóver azul y un gorro de lana
azul y rojo. Nunca me sacaron del domicilio", sostuvo el acusado. Enseguida agregó: "Como se dijo
acá que en la calle se escuchan cosas, quiero decir que Fernández me dijo que tenía una relación
amorosa como mi ex mujer".
Lo que planteó Sessia tuvo aspecto de ironía: habló de "las cosas que se
escuchan en la calle" después de que su abogado interrogara a Fernández sobre las fuentes de
información contra su cliente. El oficial de Drogas adujo que sus subordinados llegaron a Sessia
por "datos de calle". La respuesta dejó las cosas como estaban.
No obstante, los elementos de tráfico secuestrados en los allanamientos están
más allá de las ironías. Sin embargo las murmuraciones fuera de la sala planteaban que si el
detonante de la pesquisa fue la declaración de una mujer contra su esposo el trámite debería
anularse. La controversia quedó en pie.
Después, Sessia y el subcomisario Fernández fueron careados porque había una
discrepancia sobre si el policía había entrado o no al domicilio del acusado. Los dos se
mantuvieron en sus dichos. Fernández dijo que estuvo en el allanamiento a casa de Sessia pero sin
ingresar, negó haberle dirigido la palabra al acusado y haberle dicho, por tanto, que tenía un lazo
amoroso con su ex mujer. Sessia reiteró lo que había dicho instantes antes. "Mantengo lo que dije:
entró al domicilio y me habló. «Tu mujer me entregó», me dijo. Tengo como testigos a mi prima, mi
tía y la chica que estaba conmigo", aseguró. El policía a su turno repuso: "No tuve conversación
con el señor Sessia". Un contrapunto que se atizó con algo que dos policías federales (ver aparte)
aseguraron haber oído en un receso.