Policiales

Ejecutaron a un joven al que acusaban de vender drogas frente a un almacén

Tenía 20 años y recibió seis balazos en la puerta de un negocio de Crespo al 3800. Dicen que estaba allí habitualmente y que vendía para el dueño del local

Sábado 07 de Marzo de 2020

La cuadra de Crespo al 3800 es un punto rojo en el mapa de conflictos derivados de la venta de drogas en Rosario y escenario de varios allanamientos por causas federales y provinciales. Allí, pasada la medianoche de ayer, Andrés Fabián "Pelado" Alderete, de 20 años, fue ejecutado con seis balazos en la puerta de un almacén. Dos hombres en moto frenaron frente al negocio, el acompañante se bajó con el casco puesto y sin mediar palabras vació un cargador calibre 380 contra la víctima y el frente del local.

"Esto se veía venir. Y no porque sea un lugar más o menos violento o porque el dueño del negocio tenga cobertura policial. Estas cosas pasan porque vende para dos marcas distintas: la de zona sur y la de zona norte. Se ve que le han venido a marcar la cancha o a matar el quiosco y la ligó el más salame de la película, el pibe que estaba vendiendo", dijo un vecino de barrio Alvear.

"Esa es una granjita a la que nadie quiere ir porque no quiere quedar en la rueda de los tiros. El que iba a comprar lo hacía porque no le quedaba otra. Pero todo el mundo sabe que ahí se vende droga. Y en esa cuadra viven cuatro o cinco vecinos que son policías. ¿Me vas a decir que no saben que venden falopa? A 200 metros de acá hay otro lugar en el que venden droga. ¿Nadie sabe eso?", contó indignado otro residente.

Doble crimen

Los vecinos de la zona donde ocurrió el asesinato ya están curados de espanto. Dos años atrás Pablo Federico Riquelme, un ex convicto de 27 años, tomaba mates con su familia en la puerta de la casa que alquilaba en Presidente Quintana al 3300. Lo buscaban para matarlo y el 7 de febrero de 2018 un sicario lo encontró "regalado", bajó de una moto y le vació el cargador de una pistola. Uno de los proyectiles que perforó el cuerpo del hombre alcanzó a Jamil, el hijo de 3 años de Riquelme. Padre e hijo murieron. Desde esos días nada cambió en ese sector de barrio Alvear.

A la vuelta de ese lugar está la granja puesta bajo la lupa. "No hay que ser egresado de una universidad para imaginar qué pasa con un lugar que antes era un ranchito en el que el dueño vendía ensalada de chauchas con huevo, y cinco años más tarde es una granja con un caserón. Ustedes vinieron cada vez que hubo un allanamiento, si por acá pasaron todos las uniformes. ¿Ahora nadie sabe que ahí se vende droga? Era impresionante la cantidad y calidad de autos que daban vuelta para venir a comprar", contó un vecino con marcado hartazgo.

Un falso almacén

La investigación del crimen está en manos de la fiscal Georgina Pairola y según las fuentes en la casa en la que funciona la granja residen al menos tres personas con prontuario. Un cuarto integrante de la familia, Agustín B., hijo de los dueños de casa, está detenido por una causa federal y pronto a recuperar la libertad. "Ellos no se meten con los vecinos, no son problemáticos. Pero si justo estas comprando cuando pasan tirando estás en problemas. No es la primera vez que les disparan", contó una vecina. "Siempre hay pibes en la vereda de la granja. Por ahí están comiendo o hacen que lavan autos. Viste como es, ponen dos latas de arvejas, un jugo y dos paquetes de fideos y dicen que es un almacén. El tema es qué hay detrás de eso", agregó otra mujer.

Alderete vivía a 15 cuadras del lugar donde lo mataron de seis balazos. Pero los vecinos lo conocían porque durante su niñez había jugado en el Club La Palmera, ubicado en el barrio. Además, era usual que estuviera en la vereda de la granja. "Pobre pibe, laburaba vendiendo por dos pesos una bolsita (de droga). No le dieron ni un fierro para que se defendiera. El que lo mató lo agarró regalado", comentó uno de los vecinos.

La víctima estaba en la puerta de la granja cuando una moto detuvo su marcha y el acompañante con el casco puesto bajó y lo ejecutó además de rociar de plomo el frente del almacén que quedó marcado con doce impactos. Un cliente que estaba en el lugar salió a la carrera.

"Después llegaron parientes y amigo del pibe muerto e hicieron un quilombo bárbaro. Rompieron un par de autos, lloraban, gritaban ¿para qué? Si todos sabían que vendía falopa. ¿Ahora de qué sirve llorar?", reflexionó un hombre. Esos familiares denunciaron que Alderete se movilizaba en una moto y que cuando llegaron el rodado no estaba.

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