Policiales

Dos detenidos por matar a balazos a un oficial dentro de su auto y robarle el arma

Uno de los apresados es hijo del ex líder de Los Monos, Ariel "El viejo" Cantero. Los acusan del brutal crimen del oficial Cristian Ezequiel Ibarra.

Domingo 01 de Septiembre de 2019

Dos hombres, uno de ellos hijo de el otrora líder de la banda de Los Monos, Ariel Máximo “El viejo” Cantero, fueron apresados en el marco de la investigación del asesinato del policía Cristian Ezequiel Ibarra, ejecutado de seis balazos en la cabeza dentro de su auto en la zona sudoeste de la ciudad en un hecho que desde un principio fue analizado por su tinte mafioso y dejó de lado un supuesto intento de robo. Los apresados fueron identificados como Walter Daniel Dilzen, de 32 años; y Ariel Maximiliano “Chanchón” Cantero, de 22, quien se entregó ante los pesquisas después de que su cómplice fuera arrestado.

   El lunes 22 de julio, alrededor de las 21.30 y en la esquina de Deán Funes y Larralde, en el barrio Godoy, Ibarra fue hallado inerte en el interior de su Peugeot 308 negro patente LLN 307. Había recibido seis balazos que le perforaron la nuca, el parietal y el occipital derechos. “La posición del cuerpo indica que fue atacado desde adentro del mismo auto”, que aún estaba en marcha y con tres de sus puestas abiertas cuando llegaron al lugar los pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI). Los mismos agentes comprobaron que a la víctima no le sustrajeron los dos celulares que llevaba, su billetera y una mochila infantil perteneciente a uno de sus dos hijos. Sin embargo sí se llevaron el arma oficial del agente. En el interior del auto se secuestraron entonces ocho vainas servidas calibre 9 milímetros y un casquillo del mismo calibre a metros del auto.

   Cristian Ibarra tenía 29 años y los últimos nueve los pasó como suboficial de la policía santafesina. Trabajaba como adscripto en la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) que administra la estructura administrativa del sistema penal santafesino. Su lugar de trabajo era el viejo edificio de Tribunales de Balcarce y Pellegrini, aunque al momento del crimen estaba con carpeta médica tras haber sufrido un accidente de tránsito. El oficial era parte de una familia policial. Uno de sus hermanos es numerario de la comisaría 32ª, jurisdicción en la que sucedió su asesinato. Y el padre de ambos, Mario Eduardo “El negro” Ibarra, fue asesinado a tiros el 26 de febrero de 2014 cuando conducía un auto en el que trabajaba de remisero en un caso calificado entonces como una tentativa de robo seguida de homicidio.

En el mismo vehículo

Sobre el crimen de julio pasado, los pesquisas sostuvieron que el lunes 22 a la noche Ibarra estacionó su Peugeot 308 Felline modelo 2012 frente a la escuela Nº 6016, en la esquina de Larralde y Deán Funes, sobre la ochava sudeste. Junto a él, que estaba vestidio de civil, había al menos dos personas. Una de ellas quizás sentada en la butaca del acompañante y la otra atrás. Entonces se escucharon las detonaciones que alertaron a la barriada. Cuando pasó la balacera y los vecinos salieron a la calle, se toparon con el 308 en marcha, con tres de sus puertas abiertas y con Ibarra agonizante en el asiento del conductor con su cabeza hecha un estropajo. El auto tenía en su guardabarros trasero derecho dos impactos de bala, aunque se determinó que eran de antigua data.

   Algunos vecinos dijeron haber visto cómo se alejaban dos hombres jóvenes corriendo y otros indicaron que escucharon una moto alejarse a toda velocidad. En el parabrisas del Peugeot, sobre el lado del conductor, quedaron agujeros producidos por tres impactos de bala. Al costado del auto un gran manchón de sangre sobre el pavimento. Al revisar el rodado, los policías hallaron dos pistoleras pero ninguna arma. Los homicidas se habían llevado la Taurus calibre 9 milímetros que era de uso oficial de la víctima. En el interior del vehículo había dos celulares, una mochila infantil y una billetera.

   Presente en el lugar del brutal crimen, el fiscal Miguel Moreno dijo que “el móvil no está claro, aunque resulta improbable que se haya tratado de un robo ya que todas las pertenencias de la víctima, excepto su arma reglamentaria, estaban en el lugar”. Ante ello recrudecieron las versiones que indicaban que el hecho podría estar ligado al narcomenudeo o alguna deuda que el oficial tenía con sus matadores. Y en ese sentido, algunos voceros adelantaron que el homicidio pudo haber sido ordenado o ejecutado por alguna banda narco “por las características del caso”.

   En el marco de la investigación que llevó adelante el fiscal Moreno junto a la División Homicidios de la PDI al mando del comisario Diego Sánchez se obtuvieron declaraciones de “testigos de identidad reservada” y se recolectaron una serie de pruebas que dieron como resultado la identidad de los autores del homicidio. En ese marco, ayer y con las respectivas órdenes de allanamiento, los efectivos llegaron hasta una vivienda de Pasaje 1717 al 7300 donde dieron con la presencia de Walter Daniel Dilzen, a quien apresaron sin que opusiera resistencia y quedó incomunicado hasta que se realice la audiencia imputativa programada en un principio para el martes a la mañana.

   En tanto, poco después en la sede de la Fiscalía se presentó por sus medios Ariel Maximiliano Cantero quien también quedó detenido e incomunicado.

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