"Es mentira, no lo puedo creer", dijo Vivi entre lágrimas mientras le informaban sobre la muerte de su madre, ocurrida la noche del jueves cuando la ex pareja de la mujer disparó cinco balazos contra la propiedad en la que ella vivía y uno de los proyectiles la alcanzó en la espalda. Ocurrió a las 21.30 del jueves en las angostas calles del barrio La Guardia, en la zona sur de la ciudad. Según datos recogidos por los pesquisas, los disparos contra la vivienda de Balcarce 4646 fueron hechos desde el interior de un Ford Ka que pasó raudamente por el lugar y que estaba al mando de quién, hasta enero pasado, convivió con la mujer.
La historia de Alicia Susana Ruggeri, de 59 años, y de Roberto Garay, de 67, fue la de una relación sumamente tensa en la que hubo altibajos, golpizas y amenazas permanentes hacia la mujer. Vivi, la hija de Alicia, fue más lejos aún para explicarlo: "Mamá hace tres meses que viene denunciando a este hombre por malos tratos. El tenía la exclusión de la casa que compartían, pero nadie hizo nada". Un relato que se repite ante cada femicidio, el de una realidad avisada y no contenida. Incluso, fuentes policiales de la investigación aseguraron que la del jueves no fue la primera vez que el hombre disparaba un arma de fuego contra su esposa.
Estaba sola. Lo cierto es que a las 21.30 de anteayer Alicia cenaba sola en el living de la casa en la que residía desde enero pasado, cuando Roberto la echó de la propiedad que compartían en pasaje Flint al 1300, en el barrio Arroyito Oeste. Entonces, la mujer buscó refugio en la vivienda de su sobrino Marcelo, en el barrio La Guardia, donde la halló la muerte bajo las balas de un revólver calibre 32.
Todo indica que quien está detenido e imputado por el homicidio, Roberto Garay, pasó conduciendo su Ford Ka y disparó hacia el frente de la vivienda. Quizás no pensó en ese momento que su ex mujer estaba detrás de una de las ventanas que fueron perforadas por cinco disparos, uno de los cuales la mató en el acto.
Cuando los efectivos de la comisaría 15ª llegaron a la escena del crimen, el sobrino de Alicia no sólo les aportó el nombre del supuesto asesino sino también su domicilio, la casa de pasaje Flint al 1300. "Junto con efectivos de la sección Homicidios nos constituimos en ese lugar con una orden de allanamiento del juez de Instrucción Javier Beltramone y allí se detuvo a Garay y se le secuestró un revólver calibre 22 y la documentación de otro calibre 32 que habría sido utilizado en el crimen. Tras ello se hicieron otros allanamientos para encontrar el arma homicida y saber si realmente Garay fue el autor de los disparos", sostuvo el comisario Abel Santana, titular de la seccional.
El comisario consignó que "al conocer del homicidio le preguntamos a un sobrino de la mujer qué había sucedido y dijo que su tía vivía con él y su familia porque su ex pareja la había echado de su casa. Ese hombre, incluso, llegó a agredirla con un arma de fuego anteriormente, según manifestaron los familiares".
En el marco de los allanamientos también se secuestró el auto, un Ford Ka patente CTZ978, que habría conducido Garay y desde el que habrían salido los disparos. "Estamos haciendo las pericias para comprobar qué pasó realmente", dijo una fuente policial.
Principio y fin. La hija de Alicia estaba desolada. "Todo empezó el 15 de enero. Ese día él la maltrató y yo le dije a mi mamá que eso ya no tenía remedio. En los últimos tiempos se habían separado seis veces". dijo entre lágrimas. La mujer también contó que Alicia se había divorciado de su papá hace unos 20 años. Y que seis años atrás conoció a Roberto Garay. "No era mala persona cuando estaba sobrio, pero tomaba una copa de más y se convertía en una bestia" contó entre lágrimas.
"Es un loco, podría haber estado allí mi hijo o el hijo de mi primo Marcelo. O tiró él o fue otro, pero la verdad es que fue una locura. Yo no lo puedo creer, parece una película de terror", dijo Vivi mientras por lo bajo deslizó la frase que explica la trampa de la soledad y el mal amor: "Ella lo quería". Y agregó: "Roberto era trabajador y buena persona, pero el alcohol lo perdía. Hacía tres meses que mi madre lo denunciaba, él tenía la exclusión de la casa de Arroyito, sin embargo no se hizo nada, esto es violencia familiar y una muerte que se pudo evitar", denunció la mujer sobre el piso aún manchado de sangre y que lavó prolijamente. "Despedí a mi madre con la escoba sucia de sangre, es de no creer".
Roberto y Alicia "levantaron la casa de Arroyito (donde él fue detenido) con esfuerzo. Tenía pileta y era linda. El trabajó en la construcción, pero últimamente estaba buscando qué hacer y quería que mi mamá volviera con él", sostuvo Vivi mientras los policías revisaban la casa donde ocurrió el crimen. Allí contaron cinco impactos de balas en las ventanas y las paredes exteriores. "Encontramos sólo dos plomos, pero hubo al menos cinco tiros", dijeron los pesquisas.
Desde el 19 de julio de 2010 las mujeres golpeadas o maltratadas tienen una protección legal, el Decreto 1011/10, reglamentario de la Ley Nacional 26.485 destinada a la protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Sin embargo Alicia acudió una y otra vez a los Tribunales, llamó cuantas veces pudo y necesitó a la policía y denunció a Roberto que, ciego y alucinado, disparó sobre el frente de la casa en al cual ella se refugiaba y la mató.
Aterrador
En 2011 hubo 29 femicidios en la provincia de Santa Fe y el departamento Rosario se llevó las palmas: se registraron 11 casos, según fuentes oficiales. En el 60 % de las situaciones, los agresores fueron parejas, ex parejas o parientes de las víctimas. Con esos números, Santa Fe se colocó como segunda a nivel nacional en la lista de los fríos números, detrás de Buenos Aires, donde se contaron 101 casos fatales; y tercera, si se tiene en cuenta la cantidad de víctimas por cada mil habitantes de las provincias, detrás de Buenos Aires y Córdoba, con 22 casos.