¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado. Esquiú al 5900, entre Solís y Magallanes, una punto en barrio Ludueña sometido al fragor de los balazos desde hace al menos un lustro. Un lugar que ofrece una postal de guerra en territorio urbano del departamento Rosario. Buena parte de las viviendas de la cuadra muestran en sus fachadas el rigor de las balaceras, como si se tratara de una zona de guerra entre Estados sin el rigor de la munición más pesada. Sobre las 20 del jueves un kiosco de barrio ubicado sobre Esquiú a pocos metros de Magallanes recibió una descarga de plomo que terminó con la vida de Juan José Gómez, un taxista jubilado de 70 años, y dejó herida en uno de sus brazos a Graciela, su compañera de 68 años. Las balas provinieron de un tiratiros que bajó de una moto y disparó contra los que estaban en el negocio. Vale recordar que de los 288 crímenes del año pasado 25 se registraron en Ludueña y de los 10 asesinatos en lo que va de 2023 cuatro fueron en este barrio.
“No sabemos el porqué. No sufrimos amenazas. La moto pasó antes pero no nos dejaron un cartel como a otras personas del barrio. No tenemos idea porqué pasó esto. Sólo se que mi papá esta muerto”, explicó Jorgelina, una de las hijas de Gómez.
Construcción
En los barrios los únicos que conocen el fondo y el trasfondo de la cotidianidad son los vecinos. Los periodistas pueden ir, ver, volver y contar en sintonía con el viejo oficio de cronista que desplegara el griego Heródoto hace 2.500 años. La verdad barrial es una construcción en manos del relato de los vecinos. Y si los residentes optan por convertir un relato en “la verdad”, reflejar esas voces es lo único que pueden hacer los periodistas. Las historias que surgen en las calles suelen tener un lado A y otro B, como los viejos discos de vinilo.
Lo que contaron en esta zona de Ludueña, que supo ser escenario hasta hace un par de años de la pelea por el territorio por parte del condenado Franco “Milanesa” Almaraz, entre otros, es que Juan José Gómez fue taxista y que luego de soportar al menos dos robos callejeros se bajó del auto por el temor de la familia.
“Le decíamos «dejá el taxi, ya te robaron, te van a terminar matando». Y lo hizo. Por eso abrimos el negocio, para que dejara el taxi. Y mirá, lo mataron en el negocio”, explicó Jorgelina entre lágrimas.
El negocio de la familia es el típico kiosco de barrio en el que se puede conseguir casi cualquier producto para cubrir necesidades básicas. Juan José se jubiló hace un mes. Los vecinos también relataron que no hay un momento del día en el que puedan caminar por las veredas tranquilos sin el temor de ser blanco de balaceras. Sin dejar de lado la posibilidad de recibir extorsiones o ser objeto de usurpaciones.
Tiros para todos
Según lo que se pudo reconstruir del diálogo con vecinos e investigadores poco antes de las 20 del jueves una moto Honda CB 190 o similar, nueva sin patente y de color oscuro, se estacionó frente al negocio ubicado en la casa de Esquiú 5968, a metros del playón deportivo municipal. Al ver este movimiento, las nietas de Gómez, que en ese momento atendían el negocio, cerraron. Y tanto el jubilado como uno de sus hijos se quedaron en la vereda a la expectativa.
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Juan José Gómez había dejado el taxi después de haber sufrido un par de robos. Puso un kiosco. Lo mataron en la puerta.
Foto: Francisco Guillen.
A los diez minutos la moto volvió a aparecer, pero sus ocupantes mostraron una actitud completamente diferente. Detuvieron el rodado frente al kiosco y quien iba como acompañante se bajó arma en mano. Un segundo más tarde comenzó a disparar contra el frente del negocio y todos los que estaban a su alrededor.
“Estaba con mi mamá adentro. Ella había mandado a mi papá a comprar verdura para el negocio. Cuando volvía escuché los tiros y agarré a mi beba para esconderme. Ahí lo veo entrar a mi papá que se tira al piso todo lleno de sangre y con mi hermano empezamos a gritar”, contó Jorgelina.
De acuerdo a lo que le dijeron sus vecinos, el ataque fue perpetrado por al menos dos personas en moto que pasaron y abrieron fuego sin mediar palabra. Fuentes de la investigación, en manos de la fiscal Marisol Fabbro, confiaron que Gómez recibió “múltiples heridas en el tórax”.
“Cuando mi papá vio que les iban a disparar empujó a mi hermano y ahí recibió los disparos. El balazo que hirió a mi mamá, que estaba en el comedor de la casa, ingresó por la ventana”, contó la hija de la víctima, rodeada de parientes y vecinos.
“Muy normal”
“Es muy normal esto en el barrio. Pasan y tiran. Ya no tienen horarios, puede ser en cualquier momento. Pueden pasar ahora y tirar. Las balaceras son constantes, yo casi no salgo, me da mucho miedo salir a la calle”, soltó una vecina que definió a don Gómez como “una muy buena persona, de esa gente con un corazón enorme”.
A Gómez y su esposa los cargó uno de sus hijos en un auto particular y los evacuó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez donde ingresaron sobre las 20.30; Juan José en estado desesperante. A las 20.45 fue declarado clínicamente muerto. En tanto Graciela quedó internada en observación por un proyectil que le perforó el brazo izquierdo.
Un auto que estaba estacionado sobre la vereda recibió al menos cuatro impactos. En la escena del crimen quedaron 10 vainas servidas 9 milímetros. “Sabíamos que en la esquina habían amenazado a una señora para que deje la casa, pero a nosotros no”, comentó Jorgelina.
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Un auto estacionado sobre la vereda, al lado del kiosco atacado, recibió al menos cuatro impactos.
Foto: Francisco Guillen.
Dinámica barrial
Buscando una lógica para entender la dinámica de un asesinato que enlutó a un barrio, fuentes consultadas recordaron que el 18 de mayo de 2019 la casa donde fue asesinado Gómez fue allanada a pedido del fiscal Miguel Moreno, por entonces en la unidad de homicidios, en el marco de la investigación del crimen de Gonzalo Barrionuevo, ocurrido el 18 de mayo de 2019 en Teniente Agneta al 400 bis.
Por esa causa fueron detenidos Nicolás Claudio “Chuave” Almaraz y Gastón Ezequiel Galli, condenados en octubre de 2021: Almaraz a 19 años de cárcel y Galli a 16 años de prisión unificados por los delitos de homicidio agravado por uso de arma de fuego en concurso real con portación ilegítima de arma de fuego de guerra.
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El Chuave es primo de Franco “Milanesa” Almaraz, con quien estaba por aquellos días enemistado. En el allanamiento referido fue detenido Alejandro Sebastián Gómez, al que se le secuestró un revolver calibre 38 con numeración con seis proyectiles en su tambor. Pero sólo se lo acusó por tenencia de arma de fuego.