Policiales

Dejan firme condena por dos secuestros en Santa Fe

La sentencia recayó en cuatro hombres que en 2009 retuvieron a dos empresarios para despojarlos de sus bienes bajo amenazas.

Domingo 30 de Septiembre de 2018

Un fallo de la Cámara de Apelaciones de Santa Fe dejó firme la sentencia que condenó a los integrantes de una organización delictiva que durante el año 2009 secuestró al menos a dos personas en la capital provincial para luego despojarlas de sus bienes bajo amenazas. La sentencia confirmada recayó en Mario Daniel Bardina, Javier Santángelo, Carlos Gabriel Bulay y Esteban Lorinz Moreira, quienes fueron condenados inicialmente el 18 de octubre de 2012 tras un fallo dictado por el juez de Sentencia Gustavo Urdiales.

   Aquella resolución había penado a Bardina, sindicado como el cabecilla de la banda, a la pena de 12 años de prisión efectiva tras considerarlo coautor del delito de privación ilegítima de la libertad agravada por la participación de tres o más personas. Esa sentencia fue por el secuestro de los empresarios Jorge Héctor Saccone y Marcelo Salvador Boscarino. En la misma, el juez Urdiales absolvió a Bulay y Lorinz, pero solamente por su actuación en el secuestro de Saccone.

Apelación y nuevo fallo

La resolución fue apelada por la defensa de los imputados y terminó siendo debatida ante un tribunal de alzada conformado por los jueces Roberto Prieu Mántaras, Jaquelina Ana Balangione (actual Defensora General de la provincia) y Martha María Feijoó.

   Ese tribunal, el 29 de diciembre del 2015, confirmó parcialmente la pena para Bardina y la bajó a 10 años de prisión efectiva. En tanto, revocó las absoluciones de Lorinz y Bulay en torno a su participación del secuestro de Saccone por lo que debían ser juzgados nuevamente.

   A su vez, la resolución de los magistrados de segunda instancia declaró la nulidad parcial de la absolución de Bardina, Bulay y Santangelo en el secuestro del empresario de la construcción Marcelo Boscarino.

   Un año después fue otro juez, Norberto Nisnevich, quien dictó una nueva sentencia en el caso y determinó condenar a Bardina y Bulay a la pena de 11 años de prisión efectiva y a Santangelo y Lorinz a 10 años de cárcel por el secuestro de Boscarino. Pero el camino judicial no concluyó allí.

   Es que las defensas de los secuestradores apelaron ese fallo y nuevamente un tribunal de Cámara debió resolver la situación el 23 de marzo de 2017.

   A poco más de un año de aquel fallo, los camaristas Jorge Andrés, Fernando Gentile Bersano y Fabio Mudry resolvieron confirmar la pena impuesta por Nisnevich en primera instancia en el año 2016 y poner fin al caso que durante 2009 sacudió a la ciudad de Santa Fe.

Engaño y amenazas

El caso comenzó a ventilarse cuando el titular de un corralón de venta de materiales para la contrucción de la localidad de Sauce Viejo, Marcelo Boscarino, se presentó el 5 de noviembre de 2009 en el juzgado de Instrucción a cargo de Darío Sánchez. Allí relató que la noche anterior había sufrido un brutal secuestro en una vivienda de barrio Candioti, en la capital provincial.

   Según su relato, había recibido el llamado de una persona que le quería hacer una importante compra de materiales y que por ello le pidió que se acerque a su vivienda de Balcarce al 1500, en la capital provincial.

   Boscarino fue, ingresó a la casa y fue recibido por el propietario, quien se hizo pasar como cliente interesado en la operación comercial. Inmediatamente aparecieron dos personas que se encontraban en el lugar y uno de ellos le colocó una navaja en la garganta, mientras que otros lo esposaron. Bajo amenazas le hicieron firmar una decena de papeles con membrete de la empresa de la que era propietaria la víctima y un total de 15 hojas en blanco. Minutos después, le robaron la billetera y el celular que se encontraban en su camioneta, mientras que lo amenazaron con que no realice la denuncia.

   El juez Sánchez convocó inmediatamente a efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) para que encuentren a los secuestradores de Boscarino. Al día siguiente y con nueve órdenes de allanamientos, los agentes de la TOE irrumpieron en la vivienda de Balcarce al 1500 donde había sido retenido y privado de su libertad Boscarino. Allí, lograron detener a Bardina y a un empleado de la entonces comuna de San José del Rincón, Esteban Lorinz Moreira.

   En el domicilio encontraron una navaja Smith & Wesson y el juego de esposas que los secuestradores habían utilizado para obligar a Boscarino a que firme los papeles, los cuales también fueron hallados en la vivienda.

   Los allanamientos continuaron en un supermercado de Roque Sáenz Peña al 900 del barrio Chalet donde arrestaron el ex agente penitenciario Javier Santangelo, quien había comunicado en el mes de julio de ese mismo año al director del penal de Coronda su renuncia. En ese mismo local, también apresaron a Carlos "Pato" Bulay, quien formaba parte de la organización delictiva.

La otra víctima

Cuando la TOE allanó la vivienda de Bardina, encontraron documentación que había sido firmada por el comerciante de celulares Jorge Saccone, el cual había sido privado de su libertad el 16 de octubre del mismo año 2009.

   Aquel secuestro había tenido lugar en la ciudad de Santo Tomé cuando el hombre transitaba por el barrio Cuarteles. Allí había sido emboscado por un grupo de hombres armados que lo obligaron a que suba a una cami oneta Ford Ranger gris cerca de las 23.

   A bordo de la camioneta el hombre fue llevado hasta un cajero automático donde debió sacar una suma de tres mil pesos para entregarle a los captores. Luego, fue llevado hasta su casa, de donde le robaron varios electrodomésticos. Allí además tuvo que firmar, bajo amenazas, una serie de documentos en blanco (pagarés por 120 mil y 300 mil pesos), formularios 08 para la venta de autos y boletos de compraventa de vehículos. Uno de los formularios correspondía a su Peugeot 307 el cual ya se encontraba a nombre de uno de los detenidos.

   Sobre Bardina pesa además haber formado parte de una banda de ladrones de "guante blanco" que se dedicaba a defraudar al fisco mediante una empresa de cereales. También fue investigado por el asesinato de su ex esposa, Valeria Caggiano, la cual fue salvajemente apuñalada el 26 de noviembre del 2009, y fue encontraba muerta en una cochera de 1º de Mayo al 1000, en el sur de la ciudad.


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