Policiales

Decidió irse de la provincia cansado de las extorsiones y las balaceras contra su casa

Un hombre y su familia tomaron la decisión tras el cuarto ataque a tiros a su propiedad. El hombre tiene una gomería y estaba montando una feria barrial.

Jueves 30 de Julio de 2020

“Me voy, no quiero que me maten”. Desesperado y vencido, Ramón A., de 50 años y dueño de la casa de Libertad al 1400 de Villa Gobernador Gálvez que fue baleada cuatro veces en los últimos dos meses, decidió dejar la provincia para poner a resguardo a su familia. Las amenazas comenzaron el 28 de junio cuando vía WhatsApp le reclamaron 300 mil pesos. Después llegaron los tiros el 16, el 18 y el 22 de julio. La última vez fueron diez impactos en la pared y el portón del garaje. Además, por debajo de la puerta le pasaron una nota que decía: “Paga o la maestra (su esposa) muere y a la gomería (su negocio en Rosario) no la abrís más”. Entonces la policía detuvo a un menor como responsable del hecho. El lunes a la noche Ramón sufrió la última amenaza, la que lo decidió a dejar todo e irse. Un hombre se le acercó y le dijo que tenía que pagar un millón de pesos en nombre de “Guille” para seguir adelante con un nuevo emprendimiento comercial en la zona sur. Por eso Ramón cree que los hechos “pueden venir de la banda de Los Monos”.

   El 16 de julio, el día del primer atentado, la esposa de Ramón declaró a los medios: “No entiendo por qué tiraron, ya van cuatro notas que dejan por debajo de la puerta pidiendo dinero. Sentí como un piedrazo en la puerta y cuando salí era una bala. Antes te llamaban por teléfono al azar y ahora te dejan notas y te tirotean la casa para pedirte plata”.

   Ramón tiene una hipótesis sobre los ataques. “Cuando iba a poner un negocio en la zona sur de Rosario se acercaron unos tipos y me dijeron que tenía que pagarles un millón de pesos. No quise pagar y pasa ésto. Me dijeron que venían en nombre de «Guille», pero otras personas me negaron que haya sido esa persona. No sé, nadie me protege y no quiero que maten a mi familia”, contó.

Desolado

El empresario, que tiene una gomería en Marco Polo y Ayacucho y pensaba abrir una feria comercial sobre Ayacucho al 6300, estaba ayer en la puerta de su casa esperando a la policía para que lo custodiara hasta el límite provincial. Es que el lunes a la tarde recibió nuevas amenazas y varios tiros sobre la casa.

   La noche del martes estalló ante las cámaras de Canal 5. “La fiscal me dijo que no puede hacer nada, nadie me llamó e hice cuatro denuncias. Y el colmo es que los mismos vecinos de la cuadra casi me linchan porque dicen que yo soy el delincuente y pongo a todos en peligro. No le debo plata a nadie y los negocios que tengo los hice trabajando”, dijo muy enojado. Y remató “¿Dónde están el ministro de Seguridad y el gobernador?”.

   Ayer, en diálogo con La Capital en la puerta de su casa, Ramón fue mas parco. Estaba desolado: “La plata la hice trabajando y emparchando gomas en mi gomería. Después accedí a un lugar que fue un basural durante 70 años, ahí en el barrio Molino Blanco, y puse una feria comercial como «La Salada» de Buenos Aires. Cuando estaba por abrir se acercó un tipo y me dijo que venía en nombre de «Guille» y que tenía que pagar si quería abrir. Pero después vinieron otros y me dijeron que no venían en nombre de Los Monos, que era otra cosa, y les dije que no iba a pagar. Entonces me balearon la casa. Me voy, mi mujer hace años que es docente y dejamos todo”, dijo indignado y vencido.

Emprendimiento frustrado

La feria que pensaba inaugurar Ramón es un gran predio sobre Ayacucho al 6300 identificado como “Feria Parada del 54, el paseo del sur”, en alusión a la antigua punta de línea de la otrora línea de colectivos 54 negra. El lugar tiene 47 stands distribuidos en galpones y el alquiler de cada uno fluctúa entre 9 mil y 12 mil pesos por mes. La idea era inaugurar en los próximos días.

   La feria está frente a la gomería “El Tulea”, el otro local que Ramón tiene hace seis años. Un operario de la gomería dijo que “se trabaja bien, pero ahora no sé. Yo estoy esperando los tiros, pero ojalá no pase nada” dijo. Y agregó: “Este hombre (Ramón) está acá todos los días a las 7 de la mañana y trabaja mucho”.

   La fiscal Lorena Aronne, que lleva la causa, le acercó ayer a Ramón por medio de la policía un permiso para retirarse de su casa. En tanto, él le preguntaba al agente si le habían enviado también un salvoconducto que contemplara la situación de cuarentena por el Covid-19 para no tener problemas en la ruta. Pero el agente le contestó que al no ingresar al programa de testigo protegido del Ministerio de Seguridad tendría que sacar los permisos por sus medios.

   Tras ello Ramón cerró la puerta de su casa, subió a su familia a su camioneta Honda y custodiado por la policía abandonó Villa Gobernador Gálvez. “Me llamaron por teléfono para amenazarme de nuevo, no quiero que me maten”.

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