Policiales

Confirman absolución a acusados de un homicidio

La Cámara Penal ratificó el fallo a favor de Claudio Cuello y Daniel Villani, juzgados el año pasado por el crimen del adolescente Alan Arias.

Miércoles 20 de Febrero de 2019

La Cámara Penal de Rosario ratificó el fallo que absolvió a dos hombres que habían llegado a juicio por el asesinato de Alan Arias, de 15 años, ocurrido hace dos años y medio en San Lorenzo. Asimismo, confirmó esa misma sentencia de primera instancia respecto de una condena menor —cumplida mientras estuvieron con prisión preventiva— por lesiones leves por las cuales también habían sido acusados.

Así, la Justicia confirmó la absolución de Claudio Daniel Cuello, de 46 años y precandidato a concejal en San Lorenzo en 2015, y a su amigo Daniel Adrián Villani, de 41. Ambos fueron acusados del crimen junto con Daniel Héctor Petiti, un hombre de 54 años que falleció durante el proceso, y en agosto pasado un tribunal conformado por los jueces Griselda Strólogo, Mariel Minetti y Alvaro Campos ya los había absuelto por el beneficio de la duda. Fallo que fue ratificado días atrás por los camaristas Georgina Depetris, Guillermo Llaudet y Alfredo Ivaldi Artacho.

A los golpes

Alan fue asesinado de un fuerte golpe en la cabeza que le provocó una fractura de cráneo. El cadáver del chico de 15 años fue hallado la mañana del 8 de junio de 2016 en un basural del barrio Las Quintas de San Lorenzo y esa terminó siendo, al cabo de la investigación que desembocó en el juicio oral y la posterior revisión de la sentencia por tres camaristas, una de las pocas certezas del caso.

El crimen se produjo en el contexto del robo de una moto, propiedad de Claudio Cuello, del que había participado Alan. Esa madrugada Cuello y Villani comían un asado con allegados en la casa de Petiti cuando se enteró de que le habían robado su moto. La posibilidad de que los ladrones hubiesen sido conocidos de algunas de las personas que estaban en el asado hizo que Cuello fuera a buscar la moto a la casa de la madre de Alan.

Acompañado por Villani y Petiti, en la camioneta de este último, Cuello llegó hasta la casa de esa mujer donde halló a dos personas que no tenían nada que ver con la sustracción del vehículo. No obstante, Cuello y Villani los golpearon para que les dijeran qué sabían de la moto. Por esos golpes fueron condenados a un año y 2 meses de prisión por lesiones leves, pena compurgada por los más de dos años que estuvieron con prisión preventiva hasta el juicio oral.

Dos relatos

A partir de entonces el relato se bifurca en al menos dos versiones. Según la teoría de la acusación, los acusados hallaron más tarde a Alan con la moto en su poder en el barrio Las Quintas. Entonces le sacaron el rodado y le provocaron los golpes que luego causarían su muerte.

Otra versión es la esgrimida por los acusados; que luego de provocar las lesiones a esas dos personas "Cuello y Villani se separan de Petiti y se van rumbo a la comisaría 1ª de San Lorenzo para hacer la denuncia", aseguró el defensor del primero, Pablo Morosano. El abogado explicó que durante el juicio oral pudo demostrar que en el momento en que se dató la muerte de Alan en el barrio Las Quintas su defendido se encontraba en la seccional céntrica tramitando las denuncias.

El cuerpo de Alan apareció la mañana siguiente en Las Quintas a unos 200 metros de donde luego fue hallada la moto de Cuello. Un amigo del chico apodado "Paleta" confesaría después que había robado la moto con Alan, que intentaron en vano venderla en un barrio alejado y que el chico lo dejó luego en su casa de la misma zona donde luego aparecería muerto.

"Cuando Petiti fue detenido dijo que él no tenía nada que ver e incriminó a Cuello y Villani", agregó Morosano sobre un testimonio que calificó de "muy contradictorio" y que no llegó a plasmarse en el juicio ya que este hombre murió antes.

Beneficio

Finalmente, Cuello y Villani llegaron a juicio oral en los tribunales sanlorencinos, imputados de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas. Al término del debate los jueces consideraron que el fiscal Juan Carlos Ledesma, quien había pedido prisión perpetua para ambos, no había podido demostrar que hayan estado en el lugar donde apareció muerto Alan y que no había, más allá de los dichos de Petiti, ningún dato objetivo que los vinculara al crimen. Por ello los absolvió por el beneficio de la duda.

El fallo fue apelado por las partes. El fiscal insistió con defender su teoría del caso y añadió que por más que Cuello y Villani hayan estado haciendo la denuncia en la comisaría a la hora en que está datada la muerte de Alan, quedaba una franja horaria en la que pudieron realizar el ataque para luego ir a denunciar el robo. Es que, para Ledesma, esa denuncia fue radicada para desviar la investigación ya que a su entender para entonces Cuello ya había encontrado su moto.

Por su parte las defensas —Franco Fosco por Villani y Morosano por Cuello— pidieron confirmar la absolución. Remarcaron el "escaso valor probatorio" de los dichos de Petiti y criticaron aspectos de la investigación. "Ningún testigo puede ubicar a los acusados en el lugar y las defensas probaron que a la hora en la que para la Fiscalía murió la victima, los acusados estaban denunciando el robo", argumentó Fosco en la audiencia de apelación.

"Muy difícil"

Tras analizar el fallo y las posturas de las partes, el primer voto de la Cámara fue de la jueza Depetris quien en primer lugar ratificó el fallo condenatorio de primera instancia sobre las lesiones leves. Luego se refirió al homicidio de Alan como un caso "difícil" de resolver.

"La lógica pareciera indicar que, según lo acontecido previamente, el modus operandi iniciado ante la advertencia del robo de la moto y que motivara la presentación violenta de los imputados, Petiti, Villani y Cuello fueron al barrio Las Quintas donde dieron con Arias, golpeándolo de la misma manera aunque con un resultado muy distinto", sostuvo la camarista sobre la mecánica del hecho presentada por la acusación.

Depetris admitió que "no puede dejar de representarse la posibilidad que la moto fuera devuelta al lugar una vez hecha la denuncia, que pudiera haber transcurrido un lapso suficiente" entre la primera agresión y la denuncia en sede policial, "en el cual encontraran y golpearan al niño". Pero "esto no es más que una serie de conjeturas que no cuentan con apoyo probatorio alguno, ni siquiera como una serie de indicios serios, unívocos y concordantes".

La jueza remarcó "serias e insalvables contradicciones entre los testigos" que direccionan la sentencia a una absolución por el principio de la duda. "La Fiscalía no pudo convertir sus sospechas en certezas", indicó al contrastar los testimonios con las pruebas.

"No sólo no hubo ningún testigo presencial sino nada que permita dar por tierra con las pruebas que la defensa presentara a su favor y que los ubica en otras circunstancias de tiempo, modo y lugar", evaluó al confirmar la absolución, voto al que adhirieron sus pares Ivaldi Artacho y Llaudet para darle unanimidad al fallo.

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