Policiales

Condenaron a tres años a un taxista que mató a un chico

El tribunal entendió que Enrique Romero asesinó a Brian Aguirre en "exceso de la legítima defensa" y ordenó su libertad por el tiempo que pasó preso.

Jueves 30 de Agosto de 2018

Enrique Romero, el taxista juzgado por matar a un adolescente que lo había asaltado, fue condenado ayer tres años de prisión e inhabilitación de seis años para cargos públicos. Los jueces Mariano Aliau, Facundo Becerra y Gonzalo López Quintana entendieron que el hombre de 41 años había actuado con exceso de la legítima defensa y descartaron el pedido de Fiscalía de 15 años por homicidio simple. En ese marco, por el tiempo que ya pasó en prisión preventiva, los jueces ordenaron que el acusado recupere la libertad.

Durante el juicio por el crimen de Brian Aguirre, un chico de 15 años asesinado el 20 de septiembre de 2015, el taxista no negó haber gatillado el arma homicida; la discusión giró en torno a si Romero disparó para defenderse o no. "Le quitó la vida intempestivamente y con intención de hacerlo", afirmó el fiscal Adrián Spelta al plantear la acusación.

"Sin armas, (los asaltantes) le sacaron (al taxista) sus pertenencias, luego se van corriendo. Romero quiere recuperarlas, baja con una pistola calibre 32 y realiza cinco disparos y dos impactan en el pecho de Brian", planteó entonces Spelta, y agregó que Romero "sólo denunció el robo".

La teoría del caso de la fiscalía reconocía que Brian y tres amigos habían asaltado a Romero tras hacerse llevar como pasajeros hasta el Fonavi de Donado y Mendoza. Pero Spelta ubicó el ataque del taxista al chico en una escena posterior al robo, cuando los ladrones ya habían emprendido la huida. Por eso entendió que el hecho como "homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego" y pidió una pena de 15 años de cárcel, que podía bajar hasta ocho si el Tribunal advertía racionalidad en la conducta y modificaba el encuadre por un "exceso en la legítima defensa".

El defensor de Romero, Gabriel Navas, pidió la absolución de Romero o que el Tribunal pondere la figura de un exceso de la legítima defensa. Esto último fue lo que ocurrió.

Conductas

Tipificada en el artículo 34 del Código Penal, la legítima defensa exime de responsabilidad penal a la persona que actúe en defensa propia o de sus derechos siempre que se cumplan tres requisitos: ser víctima de una agresión ilegítima, necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla y falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. La legítima defensa evita que una conducta —en este caso el homicidio— sea punible.

Pero si la reacción de quien se defiende no es proporcional al ataque que sufre, hay una exceso en la legítima defensa. Eso entendieron los jueces en este caso: que Romero se excedió al defenderse del robo y por eso mató a Brian. Sin embargo, Romero no disparó adentro del auto sino en la calle, cuando el robo ya se había concretado y los ladrones huían.

Los jueces sentenciaron al taxista por "homicidio agravado por el uso de un arma de fuego, con exceso de la legítima defensa, en concurso real". Y consideraron ya cumplida la pena a tres años impuesta ya que Romero —estaba en prisión preventiva en su casa— terminó de purgarla a la espera del juicio.

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