Policiales

Condenaron a 12 años de prisión al autor material del asesinato de Claudio Colli

La condena recayó en Cristian Nahuel Ojeda, de 24 años, apresado tres años después del homicidio cometido en septiembre de 2011 en el barrio Tablada. El juez atribuyó el hecho a una pelea entre bandas.

Jueves 25 de Febrero de 2016

El 21 de septiembre de 2011 Claudio Tomás “Caio” Colli tenía 19 años y junto a un grupo de amigos subió a un colectivo para ir a La Florida a festejar el Día de la Primavera. Entonces otro joven del barrio subió al ómnibus por la puerta de atrás y sin mediar palabras le disparó un balazo mortal. Tres años después de ese hecho fue detenido Cristian Nahuel Ojeda, de 24 años, quien el 29 de diciembre último fue condenado a 12 años de cárcel en un fallo conocido ayer y en el cual el juez Gustavo Salvador le achacó la figura de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor. Además, el magistrado inscribió el hecho en el marco de un enfrentamiento barrial entre “Los de Ameghino” y “Los de Centeno”, bandas que aluden a dos calles de ese sector de Tablada.
  En ese marco, la semana pasada un tribunal de apelación ratificó el fallo por el cual Brian A., de 21 años, fue declarado penalmente responsable por su participación como cómplice primario en el asesinato de Caio cuando era menor de edad, lo que habilita a la Justicia a dictar una sentencia condenatoria o no.

En el colectivo. Claudio Colli participaba del Proyecto Joven de la Municipalidad, quería estudiar cine y trabajaba en el hipódromo. A las 16.30 del 21 de septiembre del 2011 subió a un coche de la línea 143 roja en 1º de Mayo y Centeno cuando otro joven del barrio ascendió por la puerta de atrás, le disparó en el pecho y escapó en una moto YBR 125 negra con un cómplice.
  Caio bajó del colectivo bañado en sangre y lo llevaron al Hospital de Emergencias, adonde llegó sin vida. El ataque, a la vista de muchos testigos, generó una represalia la tarde siguiente cuando unas 200 personas se congregaron en una casa de Ayacucho al 4100 donde vivía Nahuel Ojeda e intentaron prenderle fuego.
  Los testigos que apuntaron a Ojeda también indicaron que quien lo esperaba al mando de la moto en la que huyó  era Brian A., apodado “La base”, que entonces tenía 17 años. Diez días después del crimen ese chico fue apresado en su casa de Doctor Riva al 100 bis.

Testigos. Para condenar a Ojeda, el juez Salvador ponderó los dichos de al menos cuatro testigos que pudieron identificar a los autores del crimen. “Contrariamente a lo que sucede en la mayoría de los casos que culminan con un desenlace fatal, en este hecho existe un importante grupo de testigos presenciales del desarrollo de los acontecimientos. La aproximación de una persona hasta donde estaba estacionado el colectivo al que ascendieron la víctima y sus amigos, la secuencia del disparo y el momento posterior en que el agresor y su cómplice escapan en una moto”, afirmó el juez.
  El magistrado también desestimó el planteo del defensor de Ojeda quien adujo que los dichos de los testigos “estaban viciados de credibilidad” porque integraban una banda enfrentada a la del joven condenado. “Nada existe en la causa que los invalide por resultar los mismos tendenciosos o destinados a perjudicar a Ojeda, sino que por el contrario guardan una coherencia interna y se relacionan con otros elementos de la causa”, dice el fallo.
  Al respecto, en el dictamen el juez recordó los dichos de Víctor A: “Estaba en 1º de Mayo y Centeno con mi primo Claudio (Colli) y otros pibes esperando el colectivo para ir a La Florida. Cuando llegó el 143 rojo subió mi primo, pagó y se fue para atrás. En ese momento escuché un disparo y mi primo pasó con la remera toda ensangrentada. Vi a Nahuel Ojeda y a Brian A. que se iban en una YBR negra. El que disparó y llevaba el arma en la mano era Ojeda”, dijo el testigo.

Coincidentes. Lucas C. fue otro de los familiares de Caio que presenció el hecho y coincidió en su relato con Víctor A. “Cuando ya estábamos arriba del colectivo escuché una explosión. Levanté la cabeza y vi a mi primo que bajó corriendo por adelante. Miré hacia la puerta de atrás y vi a un chanta de campera celeste al que lo estaba esperando otro loco en una Yamaha YBR negra. Se subió a la moto y se fueron por 1º de Mayo en contramano y doblaron en Garibaldi. Apenas se bajó del colectivo, mi primo cayó en la vereda. Lo agarré y tenía el pecho lleno de sangre. Lo miré a este chanta de campera celeste y me di cuenta de que era Brian, un pibe flaco, con mechitas y un diente de lata. Lo quise subir a mi primo al colectivo para que nos llevara al hospital pero el chofer arrancó. Entonces paramos una Traffic blanca. El conductor nos levantó a Claudio, a mi hermano, a otro amigo y a mí. En el camino se detuvo porque la policía nos hizo bajar y un patrullero nos llevó al Heca. Mi primo en la Traffic se movía, me escuchaba pero no hablaba, pero en el móvil se movía poco”.
  Con relación a la declaración de Lucas C., el juez Salvador sostuvo. “Si bien el testimonio no luce uniforme en cuanto a individualizar cuál de las dos personas que menciona fue el autor del disparo mortal, esta situación se despeja a raíz de que en rueda de personas identificó a Nahuel Ojeda como el autor del disparo que impactó en Colli.”.
  El magistrado también valoró el testimonio de Delia C. “Caminaba por Centeno y cuando llegué a 1º de Mayo vi que mi primo Claudio y Lucas subían al colectivo. Escuché un tiro y empecé a correr hacia el colectivo. En ese momento observé que bajaba Nahuel Ojeda y empecé a correr hacia la moto, de los nervios comencé a correrlo a él. Vi que Nahuel se bajó del colectivo con un arma en su mano. Creo que era plateada y grande. A la moto la manejaba otro. Lo vi de costado pero lo conozco desde hace mucho. Creí que era él y mi primo Lucas me lo terminó de confirmar porque el sí lo vio”.
  Finalmente el magistrado también tuvo en cuenta los dichos de de Luis R. “Ese día estábamos subiendo al colectivo. Yo pasé primero, marqué la tarjeta y me senté en el primer asiento. Detrás mío subió Claudio y cuando marcó él se subió Nahuel por atrás y le tiró un tiro que le dio en el pecho. Nahuel se bajó y se subió a una moto que la manejaba otro chico. No llegué a verlo porque estaba con capucha y con gorrita”. Para el juez Salvador “del relato de los testigos que observaron en forma directa los acontecimientos surge indubitablemente que quien habría sido el autor del disparo no es otro que Nahuel Ojeda”.

El hermano que no fue

En el fallo condenatorio el juez Gustavo Salvador hizo referencia a la declaración de Cristian Nahuel Ojeda en Tribunales, cuando señaló que el autor del disparo mortal fue su hermano, quien falleció tiempo después del crimen de Claudio Colli. “Debe tratarse de una confusión con mi hermano Leandro Ezequiel”, dijo el joven. “Su discurso no se sustenta en ninguna prueba que lo corrobore. Y resulta cuanto menos de dudosa credibilidad que recién ahora aduzca que puede tratarse de una confusión entre la fisonomía de él y la de su hermano, cuando éste ya falleció y no existiría la posibilidad de incriminarle un hecho de esta magnitud”, sostuvo el magistrado.
 

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