POLICIALES

Condenan a un ex jefe antidrogas y a la banda narco que actuaba bajo su protección

El comisario Alejandro Druetta recibió 10 años de cárcel por ser partícipe de las actividades de "Nacho" Actis Caporale, penado con 9 años de prisión.

Viernes 12 de Marzo de 2021

Con penas más bajas que las requeridas por la fiscalía, el Tribunal Federal Oral 3 de Rosario condenó al ex jefe de la policía antidrogas de la provincia Alejandro Druetta a 10 años de cárcel al término del juicio oral contra la organización narco encabezada por Ignacio Actis Caporale, sentenciado a 9 años. Las penas alcanzaron al también ex policía Juan Delmastro y a siete miembros de la banda juzgada que seguirán en libertad hasta que el fallo quede firme.

El veredicto sobre el juicio oral iniciado en noviembre pasado fue dado a conocer ayer a la mañana por los jueces Eugenio Martínez, Osvaldo Facciano y Roberto Vásquez quienes expondrán los fundamentos del fallo el próximo jueves 18 a las 20. Así se podrá saber por qué resolvieron penas menores a las requeridas por el fiscal federal Federico Reynares Solari, que había pedido 15 años para Druetta y 12 para Actis y Delmastro. También se develará por qué consideraron que los policías no fueron organizadores de la banda, tal la acusación del fiscal, sino como partícipes necesarios.

Cómo funcionaban

La banda de Actis Caporale, conocido como “Nacho” cayó en septiembre de 2012 en una serie de allanamientos de los cuales él logró escapar. Actis volvía en avión de Colombia con su novia cuando, en una escala en Lima, supo de la redada contra su grupo. El joven no volvió al avión y desde entonces estuvo cuatro años prófugo. Al menos dos veces estuvo a punto de ser apresado pero zafó hasta que en 2016 fue arrestado al volante de un Ford Fiesta cuando se aprestaba a largar una carrera en el autódromo de Buenos Aires bajo el seudónimo de Alex Aqua.

Druetta, por su parte, era jefe de Contrainteligencia de la PDI cuando escuchas de 2012 lo ubicaron dialogando con Actis sobre negocios en común cuando el entonces jefe de la Brigada de Drogas Peligrosas en Villa Constitución iba a ser trasladado a Venado Tuerto. Eso le valió un procesamiento por confabulación en 2018 y una abrupta interrupción de su hasta entonces ascendente carrera en la policía provincial.

Sin embargo, para que ambos se sentaran al banquillo en el mismo juicio hubo otra instancia, en 2019: la declaración de Actis Caporale como arrepentido. En la ocasión ventiló cosas no detectadas en las escuchas que demostraban la relación entre ellos. Por ejemplo, el origen de todo: una noche de 2007 en la que Druetta sorprendió a un joven Nacho con cartones de LSD en la plaza Pringles y le propuso, para evitar la prisión, que le diera datos de otros dealers para poder arrestarlos. Así el chico seguiría traficando y el policía acumularía procedimientos para ascender en su carrera.

Según la prueba presentada por el fiscal, hubo al menos cuatro casos de gente que incluso llegó a ser condenada a partir de “entregas” de Actis Caporale. A esos hechos constatados, se sumaron durante el juicio testimonios que indicaba que Druetta aplicaba esa fórmula, por ejemplo, durante su estadía en Villa Constitución. Incluso un testigo llegó a contar que prefirió ser condenado antes que entregar a la competencia porque no era buchón.

La declaración de Actis, por la cual obtuvo una rebaja en su condena, le puso nombre a lo que en las actas de procedimiento de Druetta se referían como “informantes de calle” y “llamadas anónimas”. Pero más allá del origen trucho de los procedimientos, muchos de los cuales terminaron con gente condenada, lo que le objetó Reynares Solari al ex policía es que mientras éste sumaba procedimientos para combatir el narcotráfico, a cambio protegía a un narco para desarrollara su actividad.

Y si bien el propio Actis, al declarar en el juicio, situó a Druetta al frente de la organización —“mi jefe era Druetta y nosotros éramos una cooperativa”, sostuvo— el tribunal no pareció entender lo mismo durante el debate: eso se desprende de la condena a Nachito como organizador y el rol de partícipes necesarios que les atribuyó a los policías.

Las penas

El tribunal condenó a diez de los once acusados por el mismo delito: tráfico de estupefacientes en la modalidad comercio, agravado por la intervención organizada de tres o más personas. Para Ignacio Actis, la pena es de 9 años y medio, con una multa de 30 mil pesos, como organizador. El monto contempla una reducción en función de la conocida como ley del arrepentido.

El mismo delito, pero como coautores, decidió las condenas para el resto de la banda. Daniel Leandro Illanes recibió una pena de 7 años y 18 mil pesos de multa. Seis años y medio y una multa de 15 mil pesos les correspondió a Leandro Sebastián Cano y Dante Pierani. Pablo Damián Kresta recibió seis años y tres meses de cárcel y una multa de 14 mil pesos. En tanto, Carlos Edgardo Colombini fue penado a seis años de prisión y 12 mil pesos de multa.

A Román Emiliano Palamedi lo condenaron a seis años y dos meses, pena que se unificó con otra de cuatro años por tenencia de drogas para comercialización de 2014 en una sentencia única de siete años de cárcel y 15 mil pesos de multa. Finalmente, a Jorge Actis Caporale —el padre de Ignacio— lo condenaron como partícipe secundario a tres años de prisión condicional, una multa de cinco mil pesos y reglas de conducta. Y Cintia Legal resultó absuelta “en función de la pretensión desincriminante del fiscal”, dice el fallo.

Respecto de los policías, les atribuyeron el mismo delito que a los miembros de la banda de Nacho pero se les sumó el agravante de su condición de funcionarios públicos. Ubicados por el fallo como partícipes necesarios, Druetta fue condenado de diez años de cárcel y 23 mil pesos de multa, mientras que Delmastro —también condenado por asociación ilícita con Los Monos— recibió una pena de siete años con una multa de 18 mil pesos.

Audios de una realidad que se actualiza en otro contexto

Entre las pruebas expuestas en el juicio en las jornadas del 29 de diciembre y el 1º de febrero el fiscal Federico Reynares Solari reprodujo audios extraídos de la computadora de Alejandro Druetta, que grababa y guardaba charlas telefónicas. Según dijera a este diario, la intención era describir a Druetta como un policía que se relacionaba fluidamente con funcionarios políticos y judiciales.

En esos audios de 2012 se oyó a Druetta dialogando con el ex jefe provincial Hugo Tognoli; el ex ministro de Seguridad Leandro Corti, hoy asesor en la gestión de Marcelo Sain; los entonces y actuales legisladores del departamento General López Lisandro Enrico y Maximiliano Pullaro; una charla con la camarista federal Laura Cosidoy sobre la interna policial y su incidencia en la seguridad; también con los entonces comisarios Ernesto Andreozzi y Alejandro Franganillo; e incluso una charla con el narco Aldo “Totlola” Orozco.

Para el fiscal, esos audios aportaban al contexto de una estructura policial que gerenciaba el narcotráfico en Santa Fe y que no fue desbaratada, entre otras cosas, por falencias que adjudicó a la Justicia Federal. Según dijo el fiscal, no halló en las charlas elementos incriminantes para requerir investigaciones.

Algunos de esos audios, que hasta ahora no prosperaron en nuevas investigaciones, volvieron a tomar estado público la semana pasada en el marco de las operaciones cruzadas que se prodigan entre oficialistas y opositores para acusarse mutuamente de feos, sucios y malos como si el humo de las balaceras no fuera suficiente muestra de un problema al que la dirigencia política no le encuentra la vuelta desde hace tiempo.

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