Policiales

Con un dato clave, atormentan a un comerciante y le roban $ 160 mil

Llegaron a su pizzería de Baigorria sabiendo que allí guardaba el dinero de operaciones recientes. Al no recibir la suma que esperaban, lo amenazaron con llevarse secuestrado a su hijo de 6 años.

Martes 03 de Junio de 2008

"Es la plata o la vida de tu hijo". Hugo Oliver, un comerciante de Granadero Baigorria, recibió esa amenaza de uno de los tres ladrones que la medianoche del sábado entraron a su pizzería, lo arrojaron al piso, lo golpearon y luego encerraran en un baño a su esposa, su nene de seis años y dos empleados. Los ladrones estaban bien informados y buscaban una suma grande. Por eso no se conformaron cuando el dueño del local les entregó más de 4 mil pesos de la recaudación y, con métodos extorsivos, insistieron hasta que el hombre les entregó el dinero que guardaba en su casa desde hace un mes y medio por la venta de una camioneta y un negocio. En total, se llevaron unos 160 mil pesos.

"Esto me quebró anímica y económicamente. El único consuelo que me queda es que tengo a mi hijo", murmuraba ayer dolorido y con voz temblorosa el comerciante de 36 años, luego de declarar por unas dos horas en la comisaría 24ª. Para la policía, de ese relato se desprende con claridad que los ladrones lo conocían y que estaban bien informados sobre los movimientos del local y la existencia de una suma grande en el negocio de Estrada 222 de Baigorria, situado a pocas cuadras del río en el vistoso barrio Las Palmeras, frente al club del mismo nombre.

Al cierre. El robo ocurrió cuando Oliver cerraba la pizzería que, junto a su esposa, administra desde hace tres años. Los cadetes ya se habían ido y otros tres empleados estaban por retirarse cuando él fue a trabar la puerta. En ese momento irrumpió el primero de los maleantes. Tras él pasaron otros dos, todos con gorras y cuelleras.

"Me hicieron tirar al piso boca abajo, me pidieron la plata de la recaudación, cortaron los cables del teléfono y con eso nos ataron las manos atrás. Pero no se conformaron y empezaron a golpearme la cabeza y el cuerpo a patadas. Justo llegó mi nene y empezó a llorar. Ellos le dijeron que se quedara tranquilo, lo llevaron con la mamá y también lo hicieron agachar", contó Oliver. Luego los ladrones condujeron a todos a un baño menos a él, a quien siguieron exigiéndole plata. El hombre les dio dinero de la recaudación de una agencia de quiniela que tenía en Rosario pero los intrusos, que hasta entonces habían reunido entre 4 y 5 mil pesos, querían más. Les entregó otros 3 mil pesos de la venta del fin de semana, pero buscaban una suma alta.

"Te vendieron". "Gordo a vos te vendieron. Decime dónde está la plata", exigieron. El comerciante les contestó que la guardaba en el banco y entonces lo amenazaron: "Bueno, si la tenés en el banco yo me llevo a tu hijo y mañana vas a tener noticias mías. ¿Cuánto vale la vida de tu hijo?".

Ese fue el golpe verbal que, según contó Oliver, lo decidió a indicarles el lugar donde guardaba el dinero (detrás de una computadora), que había obtenido de la venta de una camioneta Toyota Hilux y de su parte en la agencia de quinielas.

"Nosotros perdimos cuatro embarazos de ocho meses y cuando me tocaron a mi hijo casi me muero. Les pedí por favor que no le hicieran nada. Me encerraron en el baño y nos dijeron que nos quedáramos quietos por un rato", relató Oliver luego de declarar en la seccional 24ª. Los ladrones se llevaron, además, un equipo de radioaficionado, tres celulares de la familia, y dos de los empleados.

"Me dejaron sin nada", lamentó el comerciante, quien vive con su familia detrás del negocio que alquila y con el dinero sustraído planeaba comprar una casa. Oliver aseguró que la suma robada, estimada en más de 160 mil pesos entre dólares y moneda nacional, era fruto de "quince años de ahorro laburando a full desde siete de la mañana a las 12 de la noche. Yo no gano fortunas. Lo obtuve con la venta de cosas compradas con ahorros. Hace tres años que privo a mi hijo de un domingo en una plaza porque tengo que trabajar".

El dato. A Oliver le cuesta asimilar la idea de que alguien de su entorno entregó el robo. Pero demasiados detalles lo llevan a convencerse de hubo una batida. Los asaltantes lo llamaron Gordo, como le dicen todos los que lo conocen, y se movieron con familiaridad.

Oliver asegura que fue reservado respecto de las ventas. Que se lo contó a familiares directos diciéndoles que la plata estaba en el banco. Que fue a ver algunas viviendas para comprar pero sin revelar que contaba con el dinero. Y que incluso siguió pagando la cochera donde guardaba la pick up vendida para no despertar sospechas.

Otro indicador de que estaban informados es que sabían que el auto estacionado enfrente era de la víctima. Oliver contó que así se lo hicieron saber, antes de escapar: "Sabemos Gordo que el auto que está ahí afuera es tuyo. Si hacés cagada te lo quemo. Sabemos que es lo único que te queda". l

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