Policiales

Cómo fue el copamiento a la comisaría de General Lagos y el robo al Credicoop

Ayer declararon ante la fiscal los seis policías sumariados por el hecho, entre ellos dos pasados a disponibilidad. De la banda que cometió el atraco aún no hay rastros.

Domingo 17 de Mayo de 2015

Seis agentes de la dotación de la subcomisaría 13ª de General Lagos desfilaron ayer por la División Inteligencia Criminal de la Policía de Investigaciones (PDI) y prestaron declaración frente a la fiscal Viviana O’Connell, quien investiga el copamiento a la comisaría y posterior robo a la sucursal del banco Credicoop de esa localidad, ocurridos el martes a la mañana a sólo 20 kilómetros de Rosario. Si bien no trascendieron detalles de las declaraciones, se supo que estuvieron ante la fiscal el jefe y el sub jefe de la subcomisaría, los dos policías que se retiraron antes de que llegara su relevo y que fueron pasados a disponibilidad preventiva por tal anomalía, la numeraria que fue retenida por los ladrones dentro de la seccional y el policía de adicional que fue reducido por los delincuentes en la puerta del banco en el comienzo del atraco a la entidad. De los interrogatorios también participaron efectivos de la Dirección de Asuntos Internos de la policía santafesina.

Paso a paso. El martes al amanecer entre cinco y seis delincuentes llegaron a General Lagos con el objetivo de robar el banco Credicoop, ubicado en avenida San Martín al 600. Pero antes de ir por el banco, los ladrones fueron a la subcomisaría 13ª, ubicada a cinco cuadras del Credicoop, y la pusieron fuera de funcionamiento. A esa hora debía haber allí tres policías pero sólo estaba la sargento Claudia A. ya que uno de sus compañeros se había retirado una hora antes y el otro 15 minutos antes de que llegaran los ladrones para no perder el colectivo de retorno a Rosario, donde residen, y tener que esperar otro micro que recién pasaría alrededor de las 9 de la mañana.

   Así, poco después de las 6.45 un hombre vestido de albañil entró a la sub 13ª solicitando un certificado de vecindad. Cuando la sargento fue a atenderlo, el falso operario la encañonó con un arma de fuego. Ya con otros dos maleantes en el interior de la seccional la ataron de pies y manos con alambres y le exigierón la entrega de la llave de la armería. Entonces robaron una ametralladora FMK3, dos escopetas calibre 12.70, tres chalecos y la pistola reglamentaria de la agente. Más tarde engrosarían ese botín con la pistola calibre 9 milímetros reglamentaria del policía que debía hacer adicionales en el Credicoop y que fue reducido frente al banco. Para irse de la seccional, los maleantes usaron el patrullero.

   Esta irregularidad determinó que el secretario de Seguridad de la provincia, Gerardo Chaumont, ordenara el pase a disponibilidad de los dos policías que dejaron su puesto antes de la llegada de su relevo y que ordenara el sumario administrativo para el jefe, el sub jefe y la sargento Claudia A. En este marco, la fiscal O’Connell analiza si dentro de las irregularidades detectadas no existen elementos para imputarles algún delito y sólo se generaron en el contexto de los viejos vicios que tienen algunos integrantes de la fuerza, los que entonces les valdría una sanción administrativa.

Faltaron datos. A las 7.05 el móvil de la sub 13ª estaba estacionado frente al banco Credicoop. Un par de minutos más tarde llegaron el tesorero y el policía adicional, quien arribó en su auto particular, un Volkswagen Saveiro negro. Del patrullero bajó un hombre vestido con ropa similar al uniforme de la fuerza y encaró al auto del policía, al que encañonó con un arma. El que vestía de albañil, y que llegó caminando desde la seccional, lo asistió y se quedó al cuidado del retenido. Luego, el falso policía amenazó al tesorero y junto a otro cómplice ingresaron al Credicoop. Quienes pudieron ver las grabaciones de las 9 cámaras de videovigilancia que tiene el banco coincidieron que una vez que ingresaron los delincuentes “se movieron con dificultades, como aquel que armó un plan pero se le quemaron los papeles”.

   “Entraron y desconocían dónde estaba el tesoro. Y no sólo eso. Desconocían que el tesoro tenía un retraso de 45 a 50 minutos para que pudiera ser abierto. Esos detalles, a una banda profesional no se le escapan. Hay una especie de protocolo no escrito que indica que dentro de un banco, para robarlo, no se puede estar más de 3 minutos o 3 minutos y medio. Estos muchachos estuvieron más de 8 minutos adentro del banco”, explicó una fuente allegada a la investigación en manos de la fiscal O’Connell. “Todo lo externo lo hicieron bien, pero se nota que para el trabajo en el interior les faltó información. Es más, mientras unos tienen achicado al policía de adicional en el auto y otros están dentro del banco, una mujer estacionó su auto, entró al cajero automático y se fue sin percatarse de que había un robo en curso”, explicó la fuente.

   Sin poder acceder al tesoro, los ladrones buscaron el dinero de la línea de caja y huyeron en el patrullero con 130 mil pesos, según el arqueo final. Los siguió un auto de apoyo que no pudo ser aún identificado ya que en todo General Lagos no hay una sola cámara de videovigilancia pública.

   El jueves Gerardo Chaumont dijo: “Tenemos dos hechos distintos. Uno es el asalto al banco que es una actividad criminal; y el otro el rol que pudo haber cumplido o dejado de cumplir la policía. Dos cosas que corren por carriles diferentes: una es la investigación judicial; y la otra un sumario administrativo sobre el rol que por acción, omisión o incumplimiento de los procedimientos policiales haya podido llevar a cabo o dejado de hacer el personal de la comisaría”. Ese día el funcionario, ex subjefe de Gendarmería Nacional, indicó que en lo que va del año fueron pasados a disponibilidad más de 250 policías.

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