Cuentan que el atacante preguntó: "¿Está Miguel?". La frase retumbó en el garaje techado que antecede al comedor de la humilde casa de Miguel Angel “Caracú” Albornoz en inmediaciones de Cullen al 1100 bis, en Empalme Graneros. "Hijo, pasa que no veo bien", habría sido la respueta del dueño de casa. El muchacho que tenía una gorra con visera y no llevaba barbijo caminó unos diez metros hasta que tuvo en la mira a Albornoz y le gatilló con una pistola 9 milímetros. Caracú, de 74 años, recibió dos impactos en el muslo de la pierna derecha que le provocaron una fractura, pero alcanzó a cerrar la puerta de chapa. El tiratiros gatilló al menos siete veces, según las vainas servidas recolectadas en la escena, y se fue conduciendo la moto Honda Twister negra en la que había llegado con un ladero con casco. “Mi papá está bien, dentro de lo que implica tener una pierna fracturada a tiros. Está internado y lo tienen que operar”, explicó Soraya, una de los ocho hijos que tuvo Caracú con tres parejas diferentes. Dos de esos hijos murieron asesinados.
Caracú Albornoz es una persona conocida en Empalme Graneros. Esta preso, bajo el beneficio de la prisión domiciliaria, a partir de un operativo realizado en abril del 2019 en cuyo marco fue detenido junto a nueve personas y acusado de liderar una banda dedicada a la producción y comercialización de estupefacientes. La organización fue presentada como la "Banda de Caracú", a la que se le atribuyó tener una cocina de cocaína cerca de French al 7100, zona en la que residía uno de sus hijos, Gustavo, también apodado Caracú y detenido en una prisión federal. La causa, que está en manos del juez Carlos Vera Barros, aún está en proceso.
“Esa causa me la armaron los que estaban en ese entonces en la Policía de Investigaciones (PDI). En mi casa no encontraron drogas. En las casas de mis hijos no encontraron drogas. No conozco a ninguno de los otros que están en la causa. Me metieron solamente por mi apodo. Los policías se reían y decían: «No es lomito, no es asado, es puchero: la banda de Caracú». Pero hace 50 años que vivo en Empalme. Todos me conocen, conocemos a todos. Los vecinos te pueden contar quién es Caracú. Yo no soy un narco”, explicó Albornoz en una entrevista con este diario de febrero de 2020. Y explicó que vive de transportar verdura al norte litoraleño y regresar cargado con chatarra de metal: recortes de aluminio, cobre y bronce.
“Estamos muy enojados con la prensa”, fue la primera frase que lanzó Soraya, hija de Caracú. “Ustedes escriben cosas y nadie viene a preguntarnos a nosotros si son ciertas”, indicó la mujer. El enojo de la familia tenía como epicentro el asesinato de Jeremías Albornoz, ocurrida la noche del sábado 14 de agosto pasado en Vélez Sarsfield al 6200. La víctima fue presentada como “nieto de Caracú” por la policía rosarina y la familia niega ese lazo parental. “Mi papá le dio el apellido al padre del muchacho asesinado pero no hay lazo de sangre. No es familia nuestra. Nunca tuvimos relación con el padre del pibe muerto y tampoco con él. Mi papá tampoco tiene relación con ellos. Ese error (que la familia achaca a la prensa) hizo que a mi papá lo balearan”, explicó Soraya. “No tenemos ningún tipo de relación. No es nieto de sangre”, explicó. Así, desde ese contexto, pudo saberse que el ataque a balazos que padeció Caracú estaría relacionado con una balacera ocurrida este miércoles a las 16.45 en Vélez Sársfield al 6400, barrio Ludueña, en la que al menos dos viviendas y dos autos resultaron con impactos.
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Miguel Angel "Caracú" Albornoz tiene 74 años.
Foto: Celina Mutti Lovera.
Según indicaron vecinos consultados, el blanco de ese ataque era el apodado “Diente”, ex barra brava de Rosario Central y sindicado transero, hijo de Caracú, de quien es homónimo. Diente también es reconocido por el mismo apodo de su progenitor: Caracú. “Vieron un auto parecido al de Diente y le tiraron. Pero Diente ya no vive más en Ludueña. No está en Rosario. Esto pudo haber causado una tragedia”, indicó la persona consultada. Una vecina de Vélez Sarsfield al 6400 entrevistada por varios medios locales y nacionales reflexionó sobre el presente de barrio Ludueña: “No estamos desprotegidos, estamos tomados por los narcos. Ellos administran el barrio”.
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Cuando los Albornoz supieron sobre lo sucedido en Vélez Sarsfield al 6400, ataron cabos y lo sumaron a la historia que les tocó vivir en la casa paterna pasadas las 21. “¿Como llegaste vos hasta mi casa”?, preguntó Soraya al cronista. “Preguntando por familiares de Caracú”, explicó el periodista. “Bueno, el que baleó a mi papá llegó preguntando por «Miguel». A mi papá todos lo llaman por el apodo. Es Caracú. No Miguel”, indicó. Diente también se llama Miguel, como su padre. Al repasar la crónica del ataque sobre Caracú, del último miércoles quedó expuesto que el tiratiros no quiso matarlo. Albornoz, de 74 años, quedó tirado en el piso del comedor de su casa con dos balazos en el muslo derecho, apenas por sobre la rodilla. Fue asistido por personal del SIES y trasladado a un hospital.
En la esquina de la casa de Caracú hay cámaras de videovigilancia pública que, según el vecindario, funcionan. Los atacantes pasaron con su Twister negra de ida y vuelta frente a las cámaras. La persona que gatilló contra Albornoz no llevaba barbijo. La familia de la víctima dice tener miedo. “Nosotros no queremos hablar porque tenemos hijos y tememos por ellos. Queremos que nos pongan una custodia para que esto no vuelva a pasar”, explicó Soraya.
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El tiratiros que atacó a Albornoz caminó unos diez metros por el interior del garaje de la casa de "Caracú" antes de dispararle. Lo hizo a cara descubierta.
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Motivos tienen. Dos de los hermanos de Soraya murieron asesinados. Ángel Marcelo Albornoz fue asesinado el 26 de noviembre de 2001. Mecánico y repartidor, tenía tres hijas de 6, 5 y 3 años y en octubre cumpliría 45. “Le quisieron robar y se resistió, lo mataron a puñaladas”, recuerda sobre los asesinos que eran amigos de su hijo pero “estaban tan dados vuelta que lo desconocieron”, explicó Caracú en la nota con este medio de febrero de 2020 realizada en el garaje de su humilde casa de Cullen y Génova, por donde el tiratiros que lo atacó caminó este miércoles. El otro hecho que manchó de sangre a la familia ocurrió la noche del domingo 16 de febrero de 2020 cuando Nahuel Christopher Albornoz, de 23 años y conocido por el apodo de “Bubu”, fue emboscado y baleado desde un auto cuando circulaba en moto en inmediaciones de Génova y Cabal junto a su ex pareja Florencia Naomí Corvalán, de 21 años, y la hija de ambos Chelsi, de 2. Les dispararon ráfagas con una pistola ametralladora PAM 2 de fabricación nacional.
Florencia recibió nueve impactos de bala, la bebé tres y el hijo de Caracú cuatro. Enmarcado en un contexto narco, por el triple homicidio fueron imputados dos jóvenes: Matías Jesús “Mati” O., de 20 años y apuntado como uno de las tres personas que iban en el auto de los homicidas, y Cristian Carlos “Salteño” V., también acusado como autor. Un triple asesinato sin códigos en un territorio en guerra por el control de la calle.
"Después de la muerte de mi hermano (víctima del triple crimen) mi papá esta destruido anímicamente", explicó Soraya. Cuatro días después del bestial triple asesinato Caracú Albornoz denunció que lo habían amenazado. Dijo que dos hombres en moto pasaron por el frente de su casa y le mostraron un arma. Albornoz los denunció.