Venado Tuerto.— El juez de Instrucción Alejandro Bianchini ordenó la
libertad de Esteban Kvietkauskas, el hombre procesado por matar al transportista escolar Mario
Bazán, tras dictaminar que se trató de un homicidio cometido en exceso de legítima defensa a
diferencia de la primera imputación, que hablaba de homicidio simple. El acusado dejó la cárcel
tras abonar una fianza de $ 100 mil.
El hecho por el cual se juzga a Kvietkauskas se registró a las 17.20 el martes
14 de noviembre pasado en Marconi entre Castelli y Saavedra, delante de varios testigos. De acuerdo
a la investigación, Bazán se movilizaba en su combi transportando alumnos de un colegio cercano al
lugar y cuando observó a Kvietkauskas saliendo de un comercio y dispuesto a abordar su poderosa
moto Harley Davidson, detuvo el vehículo, descendió y comenzó a golpearlo e insultarlo para que lo
“dejara de joder”, según manifestaron algunos vecinos del lugar.
En ese marco hubo un cruce de palabras y Bazán comenzó a golpear a Kvietkauskas,
quien con un elemento corto punzante le propinó una pequeña pero profunda herida a su contrincante
a la altura de la tetilla izquierda que le afectó el corazón y le provocó la muerte. Tras ello,
Kvietkauskas reingresó al comercio del que había salido y el herido fue derivado a un hospital,
donde llegó sin vida.
Al declarar ante el juez, Kvietkauskas admitió que solía utilizar una lapicera a
pluma y un buscapolo, elementos sospechados de haber sido usados como armas mortales aunque nunca
fueron hallados. Y dijo que el buscapolo era una herramienta que siempre solía tener consigo debido
a su profesión de electricista. Sin embargo no recuerda haber utilizado esos elementos para
provocarle la mortal herida a Bazán. Incluso, el imputado reconoció que jamás pensó que el
transportista muriera tras la pelea, habida cuenta de que él perdió el conocimiento tras los golpes
recibidos.
Para el Juez de Instrucción Alejandro Bianchini, queda claro que el imputado no
tuvo intención de matar sino que se trató de un acto en exceso de legítima defensa y sostuvo tal
afirmación al argumentar que Kvietkauskas no tenía intenciones ni siquiera de pelear ya que fue él
quien primero resultó agredido. Al respecto, Kvietkauskas declaró en su momento que quién siempre
lo amenazaba era Bazán.
El juez resolvió procesar a Kvietkauskas por homicidio en exceso de legítima
defensa, contrariamente a lo solicitado por el fiscal y la parte querellante, es decir homicidio
simple. El dictamen fue apelado por el defensor Antonio Di Benedetto quien sostiene que fue un
homicidio simple “sin lugar a dudas”.
Al cambiar la figura y otorgarle la libertad, el magistrado le exigió a
Kvietkauskas una fianza de 100 mil pesos a cubrir con dinero en dinero, bienes propios o de
terceros. Además, determinó que todos los lunes el acusado deberá presentarse en la comisaría del
lugar donde se ha radicado, no acercarse a familiares y amigos de la víctima, como así también a
testigos relacionados con la causa.
El abogado defensor de Kvietkauskas, Oscar Berra Giuliano, manifestó que su
“postulación siempre fue que se trató de un homicidio en legítima defensa y el tribunal así
lo resolvió”. Por eso, ratificó que se pidió la libertad de su cliente, ya que la figura
penal así lo permite.
Amenazas
Al declarar ante el juez, la mamá de Mario Bazán sostuvo que su hijo había
recibido varias amenazas directas y también en llamados que ella atendió. “Llamaron a mi casa
varias veces diciéndome que le iba a pasar algo a mi hijo. Además, a Mario le rompieron días antes
los vidrios de la combi”, aseguró la mujer.