Un chico de 14 años agonizaba anoche tras ser víctima de un nuevo episodio de sangre registrado al interior de la barra brava de Newell’s Old Boys. Todo se desencadenó poco después de las 3 de la mañana, cuando un convoy de vehículos que traía a la hinchada leprosa tras presenciar en la Capital Federal el partido con Huracán fue emboscado por un grupo de hombres fuertemente armados sobre la autopista Rosario-Buenos Aires, a la altura del barrio Las Flores. “Acá llovió plomo durante más de 10 minutos”, dijeron los vecinos. Y esos plomos, disparados por armas calibre 9 milímetros y al menos una pistola ametralladora, alcanzaron a tres ocupantes de un micro, entre ellos un menor que recibió tres disparos en la cabeza y anoche estaba gravísimo. Acerca de las motivaciones del trágico episodio, los investigadores se mostraron cautelosos. Algunos lo enmarcan en la puja interna desatada por el control de la barra desde que Roberto Pimpi Camino perdió ese liderazgo a fin de 2008, con la caída del ex presidente Eduardo J. López (ver página 31). Otros lo vinculan a las exigencias económicas y de poder de una banda delictiva que opera desde hace varios años en Las Flores y tuvo estrechas relaciones con Pimpi.





























